Gobierno y CNMV pactan que las ‘fintech’ se salten la regulación bancaria

El supervisor vigilará su actividad para proteger a los consumidores

El objetivo es fomentar la innovación; la asociación española de fintech y la AEB son sus grandes promotores

Sebastián Albella, presidente de la CNMV.
Sebastián Albella, presidente de la CNMV.

El Ministerio de Economía y la CNMV están preparando un marco desregulado para permitir que las nuevas empresas financieras de corte tecnológico, las fintech, puedan operar e innovar sin las cortapisas de la normativa bancaria. Esta suerte de campo de pruebas, ya puesto en marcha en otros países con el término anglosajón de sandbox, estará supervisado para garantizar la protección de los consumidores pero dará libertad a las firmas para lanzar nuevos productos y servicios de forma ágil.

El objetivo es impulsar este nuevo sector, fomentar la competencia en el ámbito financiero y acabar desarrollando luego una legislación basada en las experiencias reales vividas. El organismo que preside Sebastián Albella quiere ser la vanguardia en este tema y anunció en su plan de actividades para 2018 la posibilidad de articular “bancos de pruebas regulatorios en uno o varios ámbitos”. “Desde la CNMV se está prestando especial atención a este posible desarrollo”, asegura el supervisor en un documento.

La iniciativa legislativa corresponde al Ministerio de Economía, que está en plena redacción de la norma. Todavía está por dilucidarse si ese sandbox se incluirá en la futura reforma de la Ley del Mercado de Valores para adaptarla a Mifid 2, y que debería estar lista en unos meses, o será un decreto independiente.

Economía tiene que definir qué tipo de proyectos pueden incluirse en el banco de pruebas, los plazos máximos para permanecer en el sandbox, ha de fijar el número máximo de inversores que pueden participar en cada una de las iniciativas y, respecto al dinero, cuál es la participación máxima de cada socio, así como el importe que el proyecto puede suponer, y la fórmula de la supervisión, entre otras múltiples cuestiones, según explican fuentes conocedoras del proyecto.

Esperanza para firmas en el limbo

  • Sectores de actividad. El impulso de un campo de pruebas desregulado, o sandbox, para el sector fintech beneficiaría a todos los ramos de actividad del sector, incluyendo los de asesoramiento y gestión patrimonial, finanzas personales, financiación alternativa, préstamos colectivos, inversión en capital, cambios de divisa, medios de pago, criptodivisas o aplicaciones de seguros. Un marco así les permitirá lanzar con agilidad nuevos productos o servicios, a menudo en forma de aplicaciones móviles.
  • Firmas sin licencia. Más allá del beneficio general para el sector, el Libro Blanco de la regulación fintech aboga especialmente por la necesidad de un sandbox para el ramo de criptomonedas y su tecnología, el blockchain. Muchas de estas firmas acaban de ser incluidas en un nuevo listado de la CNMV que, sin llegar a tacharlas de “chiringuitos financieros”, advierte de que operan en un limbo y sin autorización. Un marco supervisado pero desregulado da esperanzas a estas firmas y a otras que han acabado en la misma lista, como las de préstamos colectivos que se quedaron sin licencia de crowdlending por su modelo de negocio, como Loanbook.

El Tesoro, de hecho, está presente en la comisión creada hace unos días y que pilota el Ministerio de Agenda Digital –para más señas, es el mismo que el de Energía, dirigido por Álvaro Nadal–, para tratar precisamente los temas fintech.

España será de los pioneros en la puesta en marcha de este espacio. Reino Unido abrió en 2014 su sandbox bajo la batuta de la Financial Conduct Authority (FCA), el supervisor británico encargado de vigilar la conducta del sector financiero, que cuenta con competencias similares a las de la CNMV. En resumen, es un entorno donde pueden probarse distintos productos o servicios sin estar sometido a eventuales sanciones. Un año después, Singapur también lanzó un sandbox similar al británico. También disponen de sandboxes Australia, Hong Kong, Corea del Sur, Holanda y Suiza. 

“Es opinión casi unánime entre expertos que un sandbox tendría que servir para asegurar que tanto las entidades financieras y tecnológicas, como especialmente los supervisores, comprenden bien todas las implicaciones de la transformación [digital]”, señalan fuentes cercanas al Tesoro español. Los objetivos son fomentar la innovación y la actividad económica y asegurar la estabilidad financiera y la protección a la clientela. “En esa línea viene estudiándose esta cuestión en el Tesoro”, señalan.

Este campo de pruebas, o ‘sandbox’, ya ha sido testado con éxito en otros países como Reino Unido o Singapur

La iniciativa de crear un banco de pruebas desregulado viene siendo negociada desde hace meses por las autoridades con el propio sector fintech. Desde la Asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI), que aúna a buena parte de las compañías del ramo, vienen reclamando el desarrollo de este campo de pruebas desde hace tiempo. La medida fue una de las propuestas clave del sector en el Libro Blanco de la Regulación Fintech en España presentado hace un año.

Apoyo de la AEB

Desde la Asociación Española de Banca (AEB) también están haciendo grandes esfuerzos para "el establecimiento de un sandbox en España que permita a los bancos y a las empresas que deseen ofrecer servicios financieros innovadores la posibilidad de desarrollar productos en este tipo de entorno, permitiendo un equilibrio óptimo entre el desarrollo de la innovación y la necesaria estabilidad financiera".

La AEB, en una nota del pasado diciembre, explica que "entre las herramientas que puede disponer la autoridad supervisora del sandbox [la CNMV] para proveer certidumbre regulatoria se pueden incluir aquellas que ya están aplicándose en otras jurisdicciones con campos de experimentación en vigor. La asociación apunta dos: orientaciones caso a caso sobre cómo interpretar y aplicar el marco regulatorio existente y el compromiso de no emprender acciones coercitivas durante el periodo de pruebas siempre y cuando la empresa siga las condiciones acordadas previamente.

“La regulación en nuestro país está en una situación de clara desventaja respecto al resto de pilares (talento, capital y demanda)”, asegura el documento, “para el desarrollo de las entidades fintech”. En AEFI, que preside Jesús Pérez, exponen que este marco permite “el acceso y ejercicio de nuevos operadores” pero también la innovación de “operadores tradicionales” como la banca ofreciendo “un entorno más simple para desarrollar nuevas actividades o lanzar más rápidamente productos o servicios al mercado”.

En todo caso, desde la asociación parten de la base de que el marco debe funcionar “de manera dual” de forma que debe “permitir a los innovadores probar sus productos” a la vez que “garantizar un alto nivel de seguridad a los consumidores”.

“Es urgente que los reguladores avancen”, reclaman desde AEFI lamentando que las autoridades “no están dando la prioridad necesaria para apoyar al sector como en otros países”. “España puede perder el tren –si no lo ha perdido ya– de situarnos como un verdadero hub financiero”, advierten, avanzando que ellos presentarán una propuesta concreta de la implantación del sandbox en las próximas semanas.

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