Los fondos de inversión pagarán la mitad por la compraventa de acciones

Una parte de las empresas de intermediación tendrá que cerrar o fusionarse

Mifid 2 fomenta la especialización de los brókeres

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Las empresas de compraventa de acciones y bonos –sociedades y agencias de valores– van a vivir tiempos convulsos. La nueva normativa europea sobre mercados financieros, conocida como Mifid 2 y que será aprobada definitivamente por España en los próximos meses, va a provocar un fuerte estrechamiento de sus márgenes.

La regulación obliga a las gestoras de fondos a desglosar qué parte de los gastos de los fondos de inversión se corresponde con el pago a firmas de análisis, y qué parte se refiere al puro coste de transacción de títulos. Hasta ahora, esos gastos se incluían dentro del mismo paquete.

“Al tener que desglosar los costes de análisis, las gestoras vamos a ser más selectivas al decidir con qué brókeres trabajamos y va a producir una reducción en las comisiones”, explica Joaquín Casasús, director general de Abante Asesores. “Ya estamos notando que el coste que pagamos por la compraventa de títulos está cayendo significativamente”, añade.

Las grandes firmas de corretaje están empezando a tirar los precios. “Calculamos que la comisión media que vamos a pagar en nuestra operativa se va a reducir hasta la mitad”, explican desde una gran gestora española.

Los beneficios se hunden un 81% desde el récord

  • Entidades autorizadas. Las sociedades y agencias de valores son las entidades autorizadas para realizar operaciones de compraventa en los mercados de valores. Aunque no solo realizan ese cometido, sino que la ficha, concedida por la CNMV, las autoriza para asesorar a particulares y a empresas.
  • Reducción. El número de empresas de servicios de inversión españolas ha pasado del récord de 119 en 2006 y 2007 a las actuales 90. Las gestoras de cartera, que no pueden intervenir en el mercado, prácticamente han desaparecido. De las 15 que había en los buenos tiempos solo queda una: Fin Brok.
  • Resultados. Los márgenes de los intermediarios se han desplomado desde 2007, cuando el Ibex rozó los 16.000 puntos. Entre enero y noviembre de ese año, agencias y sociedades de valores ganaron 1.693 millones antes de impuestos. En el mismo periodo de 2017, el resultado fue de 316 millones. La CNMV ha alertado en varias ocasiones de la necesidad de que se produzca una reestructuración del sector.

Los brókeres son los encargados de ejecutar las órdenes de compraventa de acciones, bonos, divisas, fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés) o instrumentos derivados.

Normalmente, cada gestora de fondos trabaja con varias firmas de intermediación. Al contratarlas, no solo se tiene en cuenta que cobren una comisión baja, sino que consiga el mejor precio para el ordenante. El más bajo posible, si es una compra de títulos, y el más alto posible, si es una venta.

Hasta ahora, los paquetes contratados eran opacos. El bróker incluía unos precios por operación que iban reduciéndose en función del volumen, y también el acceso a informes y análisis que, en muchas ocasiones, no aportaban ningún valor a los gestores de fondos. Uno de los mantras de la nueva normativa es que solo se podrá cobrar más si se aporta valor añadido de verdad.

Con Mifid 2 se va a producir un proceso de especialización en las compañías de intermediación. Las más grandes se quedarán con las transacciones más frecuentes a base de reducir sus tarifas y las pequeñas que quieran sobrevivir deberán buscar nichos de mercado, como Bolsas de países emergentes, deuda de pequeñas compañías o derivados financieros… “Aquellas firmas que se queden en mitad del terreno, lo tendrán difícil para sobrevivir”, apunta Casasús.

Fuentes del sector van más allá y consideran que cuando se implante Mifid 2 habrá un proceso de concentración entre los brókeres. “Habrá muchas compañías españolas y europeas a las que no les saldrán las cuentas”. Ahora hay 90 españolas, entre agencias, sociedades y gestoras de cartera.

Otro factor adicional de presión sobre los márgenes vendrá de la exigencia de demostrar que se está realizando “la mejor ejecución”. Las empresas de servicios de inversión y los bancos deben explicar a los clientes y al supervisor que su modus operandi se ha regido con esa misión. Fuentes del sector reconocen que BME continuará siendo, por regla general, la mejor plataforma para los pequeños inversores. La cuestión cambia con órdenes de gran magnitud que pueden lanzar los grandes inversores institucionales.

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