Las constructoras tienden puentes con el sureste asiático

Las empresas de infraestructuras demandan apoyo gubernamental, marcos regulatorios claros y competencia justa para lanzarse a una zona con oportunidades

El sector privado reclama más apoyo financiero, un perfil más económico delos embajadoresy más pesodesde La Moncloa

De pie, de izquierda a derecha: María Moreno, directora de internacional de Seopan; José Valén, director de obra civil de Acciona Construcción; Alfonso Vegara, cónsul honorario de Singapur en Madrid; Miguel Laserna, socio de financial advisory de Deloitte. Sentados: Timothy Kane, embajador de Australia en España, y Ngo Tien Dung, embajador de Vietnam en España.
De pie, de izquierda a derecha: María Moreno, directora de internacional de Seopan; José Valén, director de obra civil de Acciona Construcción; Alfonso Vegara, cónsul honorario de Singapur en Madrid; Miguel Laserna, socio de financial advisory de Deloitte. Sentados: Timothy Kane, embajador de Australia en España, y Ngo Tien Dung, embajador de Vietnam en España.

Más allá de kilómetros de playas paradisiacas, una gastronomía peculiar y un destino turístico que lucha por reivindicarse como parte del primer orden mundial, el lejano sureste asiático se reivindica también como un potente mercado para los grupos de construcción e infraestructuras españoles. La crisis económica ha hecho que la era de potentes inversiones en autovías, líneas de alta velocidad o ampliaciones de puertos sea ya historia en España y Europa, pero que los grandes jugadores de aquella época busquen nuevos mercados al alza a los que aportar el know how adquirido entonces de oropel en el cemento en España.

Sobre las posibilidades de los países del sureste asiático para las empresas españolas ha versado el desayuno informativo El despegue de las infraestructuras en el sureste asiático (y Oceanía) organizado por CincoDías en colaboración con Acciona.

En la búsqueda de negocio de las grandes corporaciones españolas emerge con fuerza una de las zonas más pobladas del planeta, y con mejores expectativas de crecimiento. Según los datos del Banco Mundial, la economía del sudeste asiático crecerá un 6,7% en 2017 y un 6,3% en 2018. Al tiempo que la población se encuentra en plena explosión demográfica y demanda unas infraestructuras que acompañen al desarrollo económico de estos países.

Un camino expedito hacia una región remota que no está exento, sin embargo, de dificultades. Así lo ha explicado José Valén, director de obra civil de Acciona Construcción, una empresa pionera en estos países del Pacífico. Para ello ha reclamado al Gobierno un apoyo a las empresas del sector en una línea triple. Por un lado, reclama un mayor apoyo financiero, que no les haga jugar en desventaja con otros países competidores en la zona como Japón o Corea, desde donde el sector privado y el público acuden en bloque a disputar cada concesión. En este sentido ha puesto como ejemplo el papel de Adif en la ejecución del AVE a La Meca.

Algo que debe estar acompañado, según Valén, por una posición más activa de los embajadores. Y que estos acompañen su actual perfil político con una inclinación más económica. Un impulso que a su juicio debe llegar hasta la cumbre de la Administración e impregnar también al presidente del Gobierno, a imagen de lo que ocurre en Francia o Estados Unidos.

Y es que la historia de Acciona en Asia es dilatada. Se remonta a 1994, cuando se adjudicó sus dos primeras obras en Hong Kong, al tiempo que ha participado en la construcción de las Torres Petronas en Kuala Lumpur y en varias obras en Filipinas. En 2000 entra en el mercado australiano, donde compra después la compañía Geotech. El objetivo, según ha explicado el ejecutivo de la compañía, es que Australia se convierta en uno de los países estratégicos para el grupo junto a, por ejemplo, México.

Esta historia de Acciona no es única, sino que ha sido replicada, con más o menos éxito, una y otra vez en el sector. Por ello buena parte de sus reivindicaciones son compartidas por sus competidores. María Moreno, directora internacional de Seopan, explica que el 20% de los grandes grupos españoles están presentes en Asia y que por facturación ocupan la segunda posición en la zona. Por encima, solo se sitúan los chinos.

Es la competencia con el emergente gigante asiático el principal desafío para la empresa española en la zona, al ofrecer un precio por lo general mucho más reducido. Moreno asegura que los españoles pueden ganar por su mejor desempeño en los grandes proyectos. Apunta también al desarrollo tecnológico de los españoles como otra de sus bazas. "Nuestra mayor capacidad está en aportar más calidad que cantidad", asegura Valén, aunque reconoce que el precio es siempre importante y que los españoles deben centrarse en aportar más valor añadido.

Es precisamente el desarrollo tecnológico el que según Miguel Laserna, socio de financial advisory de Deloitte, marca la diferencia para las empresas españolas frente a las de otros países que ofrecen costes mucho más baratos. Por ello reclama "un marco competitivo justo", en referencia al soporte público ejercido por el Estado chino a las empresas del país.

Con respecto al apoyo del Gobierno, Laserna ha reclamado el desarrollo de regulaciones para dar cobertura a la colaboración público-privada, así como un apoyo multilateral para cerrar el gap por riesgo crediticio y el desarrollo de acuerdos de cooperación técnica. La representante de la asociación empresarial ve con buenos ojos los últimos movimientos del Ministerio de Fomento, del que ven una mejor interlocución. "Nosotros no pedimos más apoyo gubernamental que otros países. Solo queremos igualdad", apunta el responsable de Acciona.

En el lado opuesto, el de los países de orillas del Pacífico que tratan de captar inversión de estas compañías europeas, el embajador de Australia en España, Timothy Kane, ha puesto el acento en las necesidades de las empresas españolas por mejorar sus labores de marketing para explicar de una mejor manera que "tienen un producto fantástico". Según Kane, el punto fuerte es "la alta competitividad" y que en Australia cada vez es más frecuente la asociación "si es español, es bueno".

"La región del Indopacífico es el motor económico del mundo", ha explicado el diplomático y ha presumido de que Australia ha crecido económicamente durante los últimos 26 años sin descanso. Pero cree que para mantener este ritmo necesita potenciar su desarrollo en infraestructuras con el objetivo de no quedarse atrás en el desarrollo de la región. Por ello ha recordado que el Gobierno australiano ha creado un fondo dotado con más de 30.000 millones de euros para el desarrollo de infraestructuras.

La representante de Seopan añade uno más a los atractivos sobre Australia. Y este es su marco contractual, que califica como "muy interesante". En concreto, por las relaciones entre los sectores público y privado y que considera como "un ejemplo". El responsable de Acciona, por el contrario, pone como principal inconveniente a la inversión en Australia alguna de las barreras de entrada que provoca que las ofertas sean "muy caras y complejas". Una dificultad que el propio embajador ha afirmado que tanto el Gobierno federal como los estatales trabajan para solucionar.

En un nivel de desarrollo muy diferente al de Australia, pero que también ofrece grandes oportunidades para los grupos españoles, aparece Vietnam. Ngo Tien Dung, embajador del país en España, ha tratado de abrir boca a los empresarios españoles con una avalancha de datos. Hasta 2020 el Banco Mundial prevé que el país crezca un 6% anualizado y, según Tien Dung, dedicará un 6% del PIB del país al desarrollo de infraestructuras en los próximos años. Lo que en cifras absolutas se traduce en unos 140.000 millones de dólares (118.000 millones de euros).

Vietnam, según el embajador, necesita una inversión total de 480.000 millones de dólares (400.000 millones de euros) hasta 2030 en inversiones en infraestructuras. Es decir, requiere la construcción de al menos 11 plantas eléctricas, una red de autopistas, la llegada del tren de alta velocidad y la construcción de sendas líneas de metro en las dos ciudades más pobladas del país, Hanói y Ho Chi Minh, con casi 10 millones de habitantes.

Estas dos redes de suburbano han sido calificadas por Valén como algunos de los proyectos más atractivos que ven en la zona, donde Acciona ha identificado este país como uno de los más interesantes por sus acuerdos de financiación multilateral. También ha destacado su capacidad para desarrollar líneas de alta velocidad y para desarrollar tanto proyectos urbanos como "con dificultad logística en el medio de la nada".

Tanto Valén como Moreno han puesto el acento en dos dificultades concretas para operar en Vietnam. Por un lado, el idioma, que el vietnamita aún es la lengua más utilizada en las obras y en muchos contratos. Por el otro, las diferencias en las formas de operar en las empresas del país, con un fuerte componente gubernamental. La representante de Seopan ha añadido la importancia en todos los mercados de aportar ciertas garantías como un marco regulatorio estable y procesos de licitación transparentes.

Pero no todos los países de la zona cuentan con las mismas necesidades de infraestructuras para dar respuesta a una población creciente en vastos territorios. Intentan, por su lado, atraer a esas multinacionales que quieren hacer negocios en las regiones limítrofes para que establezcan sus sedes dentro de sus fronteras con sistemas más beneficiosos para hacer negocios. Esta es la estrategia que ha defendido Alfonso Vegara, cónsul honorario de Singapur en Madrid.

Con una extensión de apenas 75 kilómetros cuadrados, una población de cuatro millones de habitantes y una renta per cápita que duplica a las española, parece un mercado complicado para las empresas españolas. Sin embargo, su atractivo está en ser "un buen lugar para las empresas españolas para instalarse y desde allí operar en varios mercados", defiende Vegara. Y pone de manifiesto varias características de la zona, que ha atraído ya a más de 8.000 grandes corporaciones, entre las que destaca un ecosistema empresarial muy transparente, con buenas relaciones con países de la zona como Malasia, China o Vietnam.

Asia y Oceanía quieren Tratados de Libre Comercio con Europa

Pese a que ha sido uno de los puntos más criticados a la Unión Europea (que ha rubricado un Tratado de Libre Comercio con Canadá y queda pendiente otro con EE UU) por sus propios ciudadanos, son muchos los países que quieren también sumarse a establecer nuevas normas comerciales con el Viejo Continente. Algo que será clave para que las constructoras españolas puedan aprovechar sus oportunidades en el sureste asiático. Así lo ha defendido Timothy Kane, embajador de Australia en España, quien sostuvo que sería la oportunidad para España de acceder a la red de tratados comerciales que a su vez Australia ha rubricado con sus socios en la región, como China, Corea o Nueva Zelanda. El otro argumento que ha esgrimido ha sido las oportunidades que representaría para las pymes españolas, que ahora tienen en buena parte el camino hasta las antípodas cerrado. "Un acuerdo de libre comercio es algo que queremos hacer para mejorar el entorno de la empresa española en Australia. Queremos ver más inversión española", ha asegurado Kane.

También el embajador de Vietnam en España, Ngo Tien Dung, ha aprovechado la ocasión para reclamar un acuerdo comercial entre la Unión Europea y Vietnam que venga a completar a los pactos bilaterales que el país asiático ya tiene con muchos de los países que engrosan el club europeo. El diplomático espera que el acuerdo se cierre el año próximo. Paralelamente, ha anunciado que el Gobierno trabaja por mejorar el marco jurídico del país, fundamentalmente en desarrollar una ley de protección al inversor que fomente diferentes formas de cooperación entre ambos países, como la constitución de empresas mixtas o la inversión extranjera directa. Sobre España, ha celebrado pactos como el acuerdo de doble imposición o para la promoción de la inversión.

El cónsul honorario de Singapur en España, Alfonso Vegara, puso el acento en las posibilidades de la nueva estrategia china de apertura, consolidada con la reapertura de la nueva Ruta de la Seda. Se trata de la intención del Gobierno chino por intensificar las relaciones con la UE revitalizando las infraestructuras e intercambios comerciales a través de países como Rusia o Kazajistán. El representante de Singapur ha destacado la experiencia de España por fomentar la calidad de vida en ciudades de tamaño medio como Sevilla o Bilbao.

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