Una empresa japonesa ofrece seis días de vacaciones extra para los no fumadores

Piala busca compensar el gasto de tiempo de las pausas para fumar

En España se calcula que se pierden unos 10 minutos cada vez

Un fumador en una calle de Madrid.
Un fumador en una calle de Madrid.

Piala, una consultora japonesa de marketing online, ha abierto la puerta a la recompensa a sus trabajadores no fumadores. La compañía nipona dará seis días extras al año de vacaciones para compensar las pausas que realizan los empleados que salen a fumar un cigarro.

La empresa recibió una queja por parte de un empleado por las pausas de sus compañeros. La compañía se encuentra en la planta 29 de un edificio tokiota, por lo que calcula que cada fumador emplea unos 15 minutos en acudir a la zona habilitada.

Japón es uno de los países con la ley del tabaco más laxa entre los desarrollados. Permite su consumo en cafés y restaurantes y han sido las propias empresas las que han comenzado a restringir su consumo, habilitando para ello zonas específicas.

La decisión de Piala ha reabierto en los medios internacionales un debate que en España ya se produjo hace casi 12 años –cuando entró en vigor la ley que prohibía fumar en centros de trabajo–, y son las diferencias en las pausas según fumadores o no fumadores.

Una consultora, Watch and Act, señaló este año que cada pausa de los trabajadores españoles para fumar equivalen a 0,16 horas–unos 10 minutos–, con lo que supone para los costes para las empresas. Sin embargo, no son conocidos casos en España o en el resto de la UE donde las empresas hayan tomado una decisión tan drástica como la nipona.

Según datos de Eurostat, España se sitúa por encima de la media de la Unión Europea en número de fumadores. En concreto, el 28% de los españoles fuma, frente al 26% a nivel comunitario. En España la reducción frente al anterior estudio, de 2014, ha sido de un punto porcentual, frente a los dos de la media europea. Por encima, se encuentran países como Grecia y Francia y por debajo están Reino Unido y los países nórdicos.

España pasa por tener una de las leyes europeas más restrictivas en cuanto al consumo de tabaco ya que desde 2006 no permite fumar en centros de trabajo y desde 2011 en espacios públicos, bares y restaurantes. La ley tiene pendiente una nueva reforma para incluir algunos aspectos de la directiva comunitaria. El anteproyecto aprobado por el Gobierno en junio está enfocado a advertencias y restricciones en el cigarrillo electrónico. El consumo de tabaco legal en España alcanzó en 2016 los 11.860 millones de euros, con un retroceso del 0,4% frente a un año antes.

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