Nicolas Buisson, director regional del Sur y Este de Europa y Suiza de PageGroup, en un momento de la entrevista con Cinco Días.
Nicolas Buisson, director regional del Sur y Este de Europa y Suiza de PageGroup, en un momento de la entrevista con Cinco Días.

Nicolas Buisson: "Las empresas contratan si no se ven atadas para 15 años"

Asegura que España "lo tiene todo" para tener otros cinco o siete años de expansión

Advierte que la población catalana "deberá decidir si quiere frenar la economía"

La consultora internacional de selección de personal PageGroup –o de selección de talento, como prefiere definirse esta compañía– acaba de cumplir 20 años en España. Y durante casi todo este tiempo la compañía ha estado dirigida aquí por Nicolas Buisson (Rouen, Francia, 1968). Este directivo, que presume de haber cambiado y llevar corbata “solo tres veces al año” está muy orgulloso de los 375 empleados de la compañía repartidos por Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Bilbao y Zaragoza. Cree que España ha aprendido de sus errores y su crecimiento ahora es mucho más “razonable y sin euforias”. Aunque está “preocupado” por el impacto negativo del conflicto catalán.

En 20 años que lleva en España al frente de PageGroup habrá visto cambiar el mercado laboral...

Sí, ha habido muchos cambios. Para nosotros el mayor ha sido que el sector de la selección de personal se ha profesionalizado mucho. Cuando llegamos prácticamente todas las contrataciones se hacían a través de contactos personales y familiares; solo nos usaban para el 5% de los procesos de selección. Hoy, para el 20% o 30% de estos proceso. Pero aún estamos muy lejos de países como EE UU o Australia, dónde se nos usa en el 90% de las contrataciones.

¿Qué obstáculos hay ahora en España para el uso de las empresas de selección?

No hay tantos. España contrata mucho. Sigue teniendo un paro elevado, pero nunca hemos reclutado y facilitado tantas contrataciones como en 2017. Para PageGroup está siendo el mejor de los últimos 20 años en términos de personas colocadas. Y creo que para todo el sector de la selección de personal ha sido un año de récord absoluto. El mercado es muy dinámico en España.

¿Y cree que ha tenido algo que ver en este dinamismo la reforma laboral de 2012?

Creo que sí. El hecho de que las empresas tengan más flexibilidad y las cosas se hayan simplificado ha ayudado. Las empresas buscan flexibilidad, y quieren invertir y contratar si saben que no van a estar atadas para 15 años. La reforma laboral ha sido importante. Ahora muchas multinacionales nos llaman para montar centros de servicios compartidos en España.

Sin embargo, el Gobierno prepara con los agentes sociales penalizaciones a la contratación temporal ¿afectará al mercado?

El trabajo temporal es como todo, nadie tiene que abusar de él. Pero es un elemento esencial para la supervivencia de una empresa. Es más cada día vamos a trabajar más por tareas y por proyectos, independientemente del tipo de contrato. Son proyectos de un mes o de tres años. No hay que demonizar el empleo temporal, solo hay que asegurarse de que no hay abusos.

Pero en España se asocia a la precariedad.

No tiene que ser así. En el norte y centro de Europa cada día hay más mandos intermedios que trabajan por proyectos, aunque en España eso no está totalmente desarrollado. En Alemania u Holanda los mandos intermedios con contratos eventuales están por todos lados. Son autónomos que tienen su propia estructura y les llaman las empresas para trabajos de tres, seis meses, un año o tres. Todo el mundo gana con esta flexibilidad. Además, en España el turismo es muy importante, y la temporalidad para el turismo es relevante.

¿Hay sectores o profesiones para los que no se encuentran trabajadores?

Claramente. Hay puestos de ingenierías e informática donde ya no encontramos candidatos. Y esto no solo ocurre en España, también en Europa. Esto nos lleva a la necesidad de reenfocar la formación de los jóvenes hacia estos puestos que van a demandar muchos trabajadores en los próximos diez años.

Y, por el contrario, ¿cree que se está formando algún tipo de burbuja en la economía española?

Por el momento, no tenemos esa sensación. Tras la burbuja de las puntocom en 2001 y de la construcción en 2006, esta vez, aunque haya mucho dinamismo en la contratación está todo mucho más controlado. Todas las empresas españolas han pasado por 10 años de crisis y ahora invierten de forma razonada y piensan sus proyectos. Lo bueno del crecimiento actual es que no hay euforia. Ahora el crecimiento es sostenido y razonable. Y es así en toda Europa.

Confirmado este crecimiento “razonable” ¿es el momento de subir los salarios?

Los salarios ya están subiendo sin duda. El fenómeno de la contraoferta entre empresas por un trabajador ha vuelto a aparecer hace un año más o menos. Aunque también importan los valores de la compañía; hoy nadie escoge una empresa solo por el dinero. Pero, desde luego, las ofertas salariales son más altas y vemos que vuelven las retribuciones de bonus.

¿Han detectado que algún sector de la economía empieza a tocar techo?

No hay ningún sector que dé señales de agotamiento. Llevamos tres años de crecimientos continuados. Aunque fruto de la digitalización hay negocios que desaparecen, pero se crean otros nuevos. Ningún sector puede limitar a la economía ; más bien puede hacerlo la política.

Me imagino que se refiere a la situación que se vive en Cataluña ¿afectará al mercado laboral y a la economía en general?

Las empresas y las personas quieren estabilidad, claridad y saber a dónde van. Hasta hace un mes todo era muy claro, las empresas no tenían dudas y todo iba muy bien. Esperamos que el conflicto en Cataluña sea de muy corta duración. Si se alarga, generará unas dudas que tendrán efectos negativos en la economía catalana, claramente, pero también en el resto de España.

¿Cómo puede ser el contagio?

Pueden contagiarse los efectos negativos. Pero también puede ser beneficioso para otras ciudades colindantes, como ha ocurrido con el brexit. En tres días ya tenemos clientes que han movido procesos de selección de Barcelona a Madrid, Valencia y Zaragoza. Pero, dicho esto, este conflicto no es deseable por los graves impactos que puede tener en general. El primer efecto es la paralización de las inversiones y luego, si la incertidumbre se alarga en el tiempo y se ralentiza la máquina, podrían volver los despidos. Todo esto se podría parar en unos días si se vislumbra una salida de la crisis; si se alarga pondría a la economía española en una situación más complicada. Por eso es interés de todos buscar una solución rápida

En este escenario ¿qué espera para 2018?

La salida a esta crisis va a ser un factor determinante. Si hasta diciembre se empeora la situación, nos va a crear un problema para 2018. Ya ha tenido impacto en las empresas. Ahora, la gente, de ambos lados, debe decidir si está dispuesta a frenar la economía de forma drástica o si esto se queda en una pequeña tormenta. Si no se soluciona y empieza a haber despidos sería dramático, porque las empresas están muy en forma y España es ahora un país muy competitivo, por sus costes y flexibilidad laboral y por el nivel de compromiso de los trabajadores. El país lo tiene todo para tener otros cinco o siete años absolutamente fantásticos.

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