García Collantes: “Queremos impulsar una red segura que interconecte todas las notarías europeas"

Defiende que el ‘blockchain’ no acabará con los notarios, sino que les ayudará en su labor

Proyectan crear un sello notarial para generar confianza en los servicios de internet

José Manuel García Collantes, presidente de los Notarios de Europa.
José Manuel García Collantes, presidente de los Notarios de Europa.

La próxima semana se celebrará en Santiago de Compostela el 4º Congreso de los Notarios de Europa, y uno de los protagonistas será José Manuel García Collantes, desde enero presidente del Consejo de Notariados de la UE. Allí se debatirá, como el mismo explica, sobre cómo elevar la protección de los consumidores y las empresas en el ámbito digital, y plantearán medidas que garanticen la seguridad de la firma electrónica, de las identidades virtuales y del uso de tecnologías como el blockchain.

La economía digital ha transformado la relación entre empresa y cliente. ¿Cómo pueden contribuir los notarios a aclarar los aspectos legales de ese nuevo escenario?

En el congreso trataremos los retos que plantean las nuevas tecnologías y cuál es la posición que los notarios debemos tener para hacer frente a los mismos en beneficio de los usuarios. Hay puntos que nos preocupan. El comercio electrónico mueve ya ingentes cantidades de dinero, pero suscitan inseguridad al ciudadano a la hora de determinar cuáles son sus derechos cuando compra por internet y temor respecto a la identificación de la otra parte con la que contratan y que está al otro lado del ordenador. Por ello presentaremos soluciones a estos problemas. Y analizaremos nuevas herramientas tecnológicas como el blockchain, que pese a lo que se dice de que van a acabar con los notarios no creo que vaya a ser así. También abordaremos la herencia digital, los contenidos digitales que pueden formar parte de nuestro patrimonio. Hay que ver cómo se regula, combinándolo con una herencia analógica, tradicional. Cómo se heredan, por ejemplo, los bitcoins.

La agenda digital de la CE ha fijado 2020 como plazo para que las administraciones públicas sean digitales “por defecto”, interoperativas de un país a otro y basadas en la presentación de los documentos una sola vez. ¿Cómo afecta esa agenda a las notarías? ¿Han iniciado el proceso de adaptación?

Lo hicimos hace mucho tiempo, antes de que la Comisión lanzara su actual estrategia de mercado único digital. En España, los notarios tienen desde hace mucho una red privada segura de conexión entre todas las notarías, que se combinan también con todos los registros de la propiedad y registros mercantiles, y con las administraciones públicas a las que tenemos que mandar información (catastro, ayuntamientos, comunidades autónomas). En España, ya todas las escrituras se envían telemáticamente a los registros por procedimientos seguros, y es algo que están haciendo o empiezan a hacer todos los notariados de la UE que siguen el sistema latino germánico (22 de los 27 países de la UE).

Hay que ver cómo se regula la herencia digital, combinándola con la analógica, la tradicional. Cómo se heredan los bitcoins, por ejemplo

Pero la creación de un mercado único digital augura un consumidor cada vez más transfronterizo. ¿Tienen ustedes capacidad para adaptarse a ese marco europeo?

Por supuesto. Pero hay que distinguir los negocios que por imperativo legal se hacen ante notario (compraventa de un inmueble, constitución de una sociedad...) de lo que es el comercio de bienes mueble (la compra de un libro por internet, por ejemplo). Respecto a los primeros, vamos a presentar en el congreso dos proyectos. Uno pretende extender a nivel europeo una red segura que interconecte a todas las notarías europeas, de modo que un vendedor en Múnich con un inmueble en España y un comprador en Madrid puedan ante sendos notarios (en Múnich y Madrid) expresar la voluntad de vender y comprar, respectivamente, haciendo una sola escritura comunicándose telemáticamente las dos notarias. El segundo proyecto quiere impulsar el reconocimiento interestatal de la firma electrónica, porque ahora cada notario tiene su firma, que es reconocida solo a nivel interno dentro de su propio país. Respecto al otro tipo de negocio, presentaremos una propuesta para crear un sello notarial de conformidad, que se otorgaría a los oferentes de servicios por internet que incluyan condiciones de contratación en sus webs conformes a la normativa comunitaria de protección del consumidor. Eso daría tranquilidad al consumidor y otorgaría mayor confianza en las empresas oferentes.

Habla de una firma electrónica válida en toda Europa. ¿Hay algún cálculo sobre la inversión necesaria para digitalizar los servicios de notaría y hacerlos operativos con el resto de Europa?

Aún no hay un cálculo concreto, al céntimo, pero vamos a presentar el proyecto, el programa de desarrollo, que eso si está hecho.

¿Se sienten las notarías amenazadas por la revolución digital? ¿Temen que surjan servicios fedatarios que se ganen la confianza del consumidor en detrimentos de los suyos?

No, porque los notarios ofrecemos un servicio que muy pocos pueden ofrecer. Cuando se dice que el blockchain va a acabar con los notarios, no es cierto. El blockchain nada tiene que ver con nuestra función; es un sistema de almacenamiento de una serie de datos, que va encadenado de una manera totalmente inmutable y permanente en una cadena de bloques. Pero en esa cadena lo que se almacena es una referencia a un documento, una fecha y la hora exacta, pero no el documento. Los notarios lo que hacemos es controlar la legalidad de los documentos, asegurarnos que el contenido de los mismos está conforme a la ley. Eso el blockchain no lo cambia. Para nosotros, esta tecnología puede ser muy importante, porque podríamos usarla para hacer una cadena notarial de documentos, pero el control de los mismos, lo tienen que hacer los notarios.

Apostamos por impulsar el reconocimiento interestatal de la firma electrónica de los notarios, no que solo sea reconocida a nivel interno dentro de cada país.

En Europa conviven dos modelos, el latino basado en las notarías y el anglosajón que recurre a otras fórmulas. ¿Puede aumentar la tensión entre ambos si va a más, como parece previsible, el número de consumidores transfronterizos?

Estos dos modelos coexisten pacíficamente desde hace tiempo porque obedecen a sistemas jurídicos distintos. Los dos son buenos, con sus ventajas e inconvenientes, pero a cada uno nos va muy bien con el nuestro. Creo que va a seguir así.

En una Europa digital, sin fronteras, ¿se podrán mantener las estrictas regulaciones de las notarías en países como España (número clausus, demarcaciones territoriales)?

Sí, por supuesto. Nosotros somos funcionarios, y desarrollamos una función de interés público. Además, hay una sentencia muy reciente que corrobora y justifica que el Estado solo pueda delegar esa función en las personas en las que confía y que, por tanto, sea éste quien las seleccione (por oposición), y eso justifica una serie de restricciones importantes a la libre competencia porque no somos médicos, ni ingenieros, ni abogados, no somos una profesión liberal.

Pero cada cierto tiempo, Bruselas arremete con las regulaciones de los colegios profesionales e intenta imponer una liberalización. ¿Temen que la Comisión Europea vuelva a la carga?

Esto se basa precisamente en que la Comisión en algunos momentos ha desconocido o no conocía bien nuestra función, pero ya tenemos un precedente que cambia esto. Y no me refiero a esa sentencia, sino la modificación de la directiva de cualificaciones profesionales llevada a cabo en 2014, que excluyó expresamente a los notarios de la aplicación de esa directiva, precisamente por considerarlo un servicio estatal que realizaban los notarios por delegación del Estado.

García Collantes: “Queremos impulsar una red segura que interconecte todas las notarías europeas"

Con los datos que ustedes manejan en sus notarías, ven si vuelve a haber cierta burbuja inmobiliaria.

Nosotros tenemos un servicio estadístico que da unas cifras muy exactas cada 15 días. No tengo en la memoria los números exactos, pero sí puede decirle que se está experimentando un repunte de las compraventas inmobiliarias con claridad y que los precios van poco a poco subiendo.

Ustedes dicen que las regulaciones son necesarias para proteger al consumidor, pero el estallido de la burbuja inmobiliaria reveló, al menos en España, que los clientes estaban en una clara inferioridad de condiciones en relación con los bancos y que de poco servía la presencia de un notario.

Es un tema que nos preocupa muchísimo. La ley del notariado nos obliga a ser imparciales, pero en determinados momentos, por circunstancias a veces externas, se ha podido dar la impresión de que no era así. Ha sido muy clásico el tema de ir los notarios a firmar a los bancos. Esto no está prohibido y en sí mismo no tiene porqué implicar una parcialidad del notario, pero de todas formas, y para evitar esto, la mayoría de los colegios de notarios en España han dictado normativas internas prohibiendo a los notarios ir a firmar a los bancos. La normativa dice que quien elige al notario es el consumidor, no el cliente poderoso (banco, constructora), pero eso a veces no se ha respetado. Hemos hecho muchas campañas publicitarias al respecto, pero igual no lo hemos hecho suficientemente bien. En el tema de las cláusulas suelo, no se puede excluir que en algún momento haya habido actuaciones notariales equivocadas, igual que hay malos policías, jueces o periodistas, pero estoy convencido de que en la mayoría de los casos, los notarios han actuado con una corrección enorme.

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