Los mileniales confían en la Bolsa, pero temen una nueva crisis
EFE

Los mileniales confían en la Bolsa, pero temen una nueva crisis

Legg Mason califica al inversor español como conservador, exigente y optimista

Los más jóvenes prefieren activos más arriesgados y diversificar las carteras

Sea cual sea su edad, los españoles se lo piensan dos veces antes de invertir sus ahorros en Bolsa. Desde los mileniales (de 18 a 35 años) hasta los Baby Boomers (de 53 a 71 años) pasando por la Generación X (de 36 a 52 años), son tres los adjetivos que definen el perfil del inversor típicamente español: ahorrador, conservador y exigente con las rentabilidades obtenidas, según el último informe de Legg Mason.

Una situación a la que no ha hecho más que avivar la reciente crisis económica. A pesar de que las principales magnitudes macro indican que la economía española y europea levanta el vuelo (la nacional crece por encima del 3%), los inversores no las tienen todas consigo. Resulta paradójico que los que se declaran más influenciados por el crac de 2008 son precisamente aquellos que no tienen la experiencia de haber perdido su inversión por las tribulaciones de la economía.

Un 39% de los milenials encuestados se muestra "fuertemente influenciados" por la crisis. Frente al 27% de los Baby Boomers y el 20% de los miembros de la Generación X. Según la gestora, esto se debe a que la experiencia percibida a su alrededor. Pero también en que a pesar de las dudas, mantienen su confianza en el sistema. A pesar de los problemas en torno al sistema de pensiones, dos de cada tres mileniales confían en cobrar una prestación tras su jubilación. Un porcentaje similar al de la Generación X y ligeramente por debajo de la tasa de los Baby Boomers.

Algo que no es óbice para que Legg Mason perciba cómo los fondos y planes de pensiones son cada vez más atractivos para el inversor medio. De hecho, la encuesta indica que la mayoría de los inversores de los tres segmentos de edad declara que vive al día y que le gustaría dedicar más a la jubilación.

Quizás por ello la incorporación de los mileniales a la inversión supone que aumente el interés por activos no tradicionales. Los más jóvenes son también a los que les empieza a despertar en mayor medida el gusanillo del riesgo. Frente al resto de grupos de edades, son los que se declaran más agresivos (un 22% dice ser "algo agresivo" y un 4% "muy agresivo"). Y en sus carteras es donde tienen un mayor peso los llamados "activos no tradicionales" (hedge funds, futuros, materias primas y derivados) hasta el 12%. Y estas son las más diversificadas geográficamente. La Bolsa española supone un 67% del total de sus inversiones, ante el 83% y 89% de las generaciones posteriores.

Los tres segmentos de edad coinciden en señalar en la encuesta que son muy exigentes con la rentabilidad de sus inversiones. De hecho, en Europa solo los suecos esperan recoger más que los españoles. Los mileniales esperan una rentabilidad del 7,39% por un 7,83% de la generación X y un 6,45% de los Baby Boomers. Con una rentabilidad lograda de entre el 3,91% y el 5,46%, la diferencia entre lo que esperan ganar y lo que realmente ganan estriba entre el 1,96% y el 2,54%.

A pesar de estar inoculados todavía por el miedo de la crisis, los inversores españoles son los más optimistas de Europa sobre la evolución de su cartera en lo que queda del año. Una visión positiva respaldada por los mileniales, mientras que los Baby Boomers son los que tienen una visión menos halagüeña. Todas las generaciones coinciden en señalar los activos inmobiliarios y la renta variable internacional como los más atractivos. Y por países Europa (excluye Reino Unido), Estados Unidos y China.

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