Fernando Vega Olmos, fundador de Picnic.
Fernando Vega Olmos, fundador de Picnic.

Fernando Vega Olmos: el constructor de marcas que escapa de las modas

Es uno de los ejecutivos más relevantes del sector publicitario

Ahora es el fundador y responsable creativo de la agencia Picnic

La publicidad y todo lo que tenga relación con la creatividad es un campo que domina. Ya sea desde las grandes multinacionales del sector, o desde proyectos más personales. Fernando Vega Olmos (Buenos Aires, Argentina, 1957) es una de las figuras más importantes de la industria publicitaria mundial. Con 25 años ya era director creativo de la principal agencia argentina, Gowland, se encargó de la creatividad de la multinacional Unilever y también director creativo de Europa y Latinoamérica de la agencia JWT. En 2013 fundó su proyecto actual, la agencia Picnic. Tanto en compañías grandes como pequeñas, afirma, “siempre me he dedicado a lo mismo, a construir marcas que pudiesen diferenciarse y ser exitosas”.

Aunque, como analiza, la forma de hacerlo ha cambiado. “Antes se podía hacer sólo desde el storytelling puesto que las personas estábamos expuestos a los medios masivos de comunicación de una manera más convencional”. Ahora, añade, “las nuevas tecnologías nos permiten editar nuestro contenido. En lugar de construir megáfonos, los comunicadores debemos fabricar imanes. Y es algo apasionante”.

Algo de lo que las marcas deben sacar todo el provecho posible. “Debemos entender a las personas no sólo cuando consume. Debemos entender sus necesidades y motivaciones y descubrir las palancas de legitimidad que una marca tiene para satisfacerlas”.

Viajar al futuro

La trayectoria profesional de Fernando Vega Olmos le ha llevado a conocer casi todos los rincones del mundo. Pero le quedan sitios por descubrir. Por ejemplo, Islandia. “Es el tercer país más desarrollado del mundo y, de tanto en tanto, me gusta viajar al futuro”. Motivo por el que le gusta mucho Escandinavia: “Es una de las regiones más interesantes del mundo sus paisajes, su diseño, me parece una sociedad muy evolucionada”.

Un perfume

Fernando Vega Olmos: el constructor de marcas que escapa de las modas

Precisamente, por esa necesidad constante de viajar, reconoce que su gadget imprescindible es la aplicación móvil de Accuweather, “porque necesito conocer el clima que tendré en la próxima ciudad”. Pero algo que no puede faltar en el neceser de cualquier ejecutivo que viaje es un perfume. En su caso, el elegido es Aventus de Creed, una fragancia afrutada con notas de bergamota, manzana, piña y grosella negra.

Gestión del tiempo

Fernando Vega Olmos: el constructor de marcas que escapa de las modas

El gran capricho actual de este ejecutivo del mundo publicitario no es otro que “perder el tiempo sin sentirme culpable. Lo hago casi todos los días”. Una de sus mayores aficiones es nadar, porque “debajo del agua todo es más líquido”, aunque cuando era niño su gran pasión eran los caballos. Pero si tiene que observar cómo pasan los segundos, prefiere hacerlo en su reloj favorito, un Rolex Daytona.

Vestir "ligero"

Fernando Vega Olmos: el constructor de marcas que escapa de las modas

“Me gusta llevar yo la ropa y no que la ropa me lleve a mí”, afirma Vega Olmos respecto a sus preferencias al vestir. Se explica:“Me gusta lo que los italianos llaman sprezzatura, una cierta ligereza en el vestir, no tomarse las cosas tan al pie de la letra. Darle un toque personal a cualquier outfit: ponerse botines con traje, como hacía Gianni Agnelli hace 40 años”. Por eso le gusta Anglomanía (c/Villanueva 16, Madrid).

Una lectura

La lectura que más le ha marcado ha sido la biografía del pintor impresionista Camille Pissarro, uno de los grandes paisajistas de la segunda mitad del XIX. “Cuenta las entrañas de este movimiento artístico y sus perpetuos fracasos. Sus autores conocieron el éxito cuando ya estaban muertos. Es una maravillosa historia de permanencia, relevancia y falta de tiempo. Tan agridulce como potente”.

Cocina sin pretensiones

El boom gastronómico es un hecho en España, y prácticamente, en todo el mundo. Pero Fernando Vega Olmos prefiere mantenerse alejado de lo que es la última tendencia. “Me gustan los lugares que resisten las caprichosas modas”, afirma.En Madrid, opta por la cocina vasca del restaurante Goizeko Wellington (c/Villanueva, 34, Madrid). En Nueva York, el Waverly Inn. Y en Buenos Aires, el Brasero Atlántico.

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