Mario Alonso: "Los honorarios de antes no van a volver, se han ajustado los márgenes"

El presidente de Auren ve necesario evitar cuestiones regulatorias que generan inseguridad jurídica

Asegura que en estos momentos la inversión extranjera llega masivamente

Mario Alonso, presidente de Auren.
Mario Alonso, presidente de Auren.

Con 678 trabajadores en plantilla, 15 oficinas propias y presencia internacional en 60 países a través de la red Antea, la firma Auren facturó 52,2 millones de euros en 2016, siendo el área legal la que aporta el mayor porcentaje. Al frente de este despacho español multidisciplinar, que cuenta, además de con el área legal, también con consultoría, auditoría y corporate, está Mario Alonso, que compatibiliza su labor en el despacho con la presidencia del Instituto de Censores Jurados de Cuentas. Su amplia experiencia en la integración y adquisición de firmas ha permitido a Auren crecer más rápido. Y así tienen previsto que siga siendo, con nuevas integraciones en el horizonte. Este experto traslada su visión sobre el mercado de servicios profesionales.

¿Qué puede aportar Auren a los clientes que no ofrezca un despacho tradicional?

Vivimos en un mundo con problemas globales que no pueden ser abordados desde un solo punto de vista. Nosotros defendemos que en los procesos intervengan diferentes especialistas con un enfoque más por sectores que por servicios. Se crean equipos multidisciplinares que, trabajando de manera coordinada, aportan muchísimo más a los clientes. Siempre está el debate sobre la compatibilidad de servicios entre la auditoría y los servicios legales, pero, salvando todos los temas de independencia, que son fundamentales, creo que aporta mucho más a un cliente ofrecerle servicios multidisciplinares que ir por la vía solo del monoproducto.

¿Cuáles son las previsiones de crecimiento para la firma en España?

En este momento ocupamos el número uno de las firmas multidisciplinares españolas por volumen, el número siete en el ranking global y el 24 a nivel mundial. La firma nació con una vocación clara de ganar tamaño, porque es lo que requieren los servicios profesionales. El crecimiento orgánico de la firma, que tradicionalmente se ha situado entre un 5 y un 10% anual, se ve muy incrementado con los crecimientos inorgánicos que vamos teniendo, con la integración de despachos, un ámbito en el que ya tenemos amplia experiencia.

Mario Alonso, presidente de Auren.
Mario Alonso, presidente de Auren.

¿Están estudiando alguna nueva integración actualmente?

En este momento estamos estudiando varias operaciones importantes en el área de consultoría, alguna de ellas puede representar un crecimiento enorme para nuestra firma, de a lo mejor un 20 o 30% de golpe, otras son de menor tamaño, pero todo depende de cómo evolucionen estas negociaciones. En todo caso, nuestra vocación es seguir integrando otras firmas de servicios profesionales y en los próximos años lo vamos a continuar haciendo. Estamos hablando también con varios despachos de abogados, no descartamos bufetes generalistas, pero nos estamos focalizando bastante en despachos que tengan una especialidad clara, que sean líderes del mercado en un área concreta. Espero que en los próximos doce meses tengamos alguna integración de este tipo.

¿Por qué este mayor peso del área legal?

En este momento representa en torno al 40% del total del negocio de Auren y creemos que se va a mantener así. En todas las firmas multidisciplinares la auditoría ha perdido algo de peso en los últimos años, al caer también el número de empresas. La consultoría es también sensible a situaciones de ciclo bajo o de depresión económica como la que hemos pasado, y ha sufrido extraordinariamente durante la crisis. Y, en corporate, todo lo que son fusiones y adquisiciones también se paró, aunque resistió más o menos por temas de búsqueda de financiación y de inversores, etcétera. En cambio, legal ha sido una de las áreas que más ha crecido y permite resistir muy bien los cambios de ciclo. En épocas de crisis hay ámbitos que crecen espectacularmente, como laboral, procesal y, sin duda, concursal. Nuestra apuesta por el área legal hace que podamos competir en muy buena situación, permitiendo que durante toda la crisis la facturación se haya mantenido estable y creciendo por la vía inorgánica.

¿Cómo hacen para que la integración de otros despachos funcione?

Hemos hecho en torno a 20 integraciones de despachos en los últimos diez años. En una integración hay que tener en cuenta el estatuto de los socios, las relaciones de poder, las situaciones laborales, etcétera, pero, en mi opinión, lo más difícil es integrar las diferentes culturas. Nuestra ventaja es que la cultura de Auren es algo verdaderamente arraigado y muy diferente a la de los competidores, muy basada en las personas y, por lo general, devora a las culturas de las firmas que integramos. En un despacho profesional puede haber cuatro tipos de cultura: la mercantilista, basada en la búsqueda del beneficio sea como sea, nosotros no estamos ahí; la normativista, muy preocupada por el procedimiento, y tampoco es nuestro caso; la autoritaria, que se basan en el poder de los líderes y del jefe, que tampoco nos gusta; y, finalmente, una cultura más humanista, en la que se da mucha preponderancia a la persona, con estructuras jerárquicamente muy planas, sin jerarquía de arriba a abajo, en la cual todo el mundo tiene su hueco, su participación, con una relación personal extraordinaria de arriba abajo y de abajo arriba y entre los pares. Las integraciones que hemos hecho han sido todas muy exitosas.

¿Cuál es el perfil de clientes que viene a un despacho como Auren?

En España hay tres tipos de clientes y también tres tipos de organizaciones de servicios profesionales. Por un lado están las grandes empresas, las cotizadas, las reguladas, los bancos, etcétera, que son clientes de los grandes despachos y de las big four, y es un coto más o menos cerrado en el que nosotros no estamos. En el otro extremo están las empresas más pequeñas de 5, 10, 20 personas, un perfil más propio de despachos de servicios profesionales locales, en general monoservicio. Y en medio están las empresas medianas, que son nuestro tipo de cliente, con entre 100 y 1.000 trabajadores, por poner una cifra. En ese campo estamos muy pocos y tenemos una penetración muy alta.

¿Qué peso tiene la estructura internacional de la firma?

Para nosotros es muy importante y ahí competimos muy bien. Me parece algo resaltable porque,en general, en los servicios profesionales siempre han sido los anglosajones los que han venido a España, las big four, que son de origen americano, o Grant Thornton, que es británica, la francesa Mazars, etcétera, pero no ha habido ninguna compañía española de este tipo que haya creado una estructura internacional de cierta importancia. Nosotros la hemos creado, tenemos presencia directa con oficinas propias en nueve países y a través de Antea, que es nuestra asociación de firmas profesionales, que dirigimos y lideramos, tenemos presencia en más de 60 países. De eso estamos especialmente orgullosos. Poder atender a los clientes en diferentes lugares es absolutamente necesario en un mundo global.

¿Cree que las exigencias de los clientes han cambiado mucho? ¿Son diferentes las maneras de prestar los servicios profesionales?

Sin duda. Yo creo que el cambio es radical. Los clientes están mucho más preparados y, por tanto, están exigiendo mucha calidad y mucho conocimiento. Además, están dispuestos a compartir una parte del valor añadido que tú les generes. Otro tema absolutamente revolucionario en la forma de prestar los servicios es la tecnología. Cualquier despacho que quiera estar a la vanguardia tiene que asumir procesos de digitalización. Nosotros estamos absolutamente inmersos en un proceso de digitalización en muchas facetas. El cliente te exige estar siempre en la vanguardia, ser innovador, porque si no te van a adelantar los competidores. Por otro lado, se han acotado muchísimo los honorarios, yo creo que los honorarios del pasado no se van a repetir. El cliente está exigiendo más por menos dinero, se han estrechado muchísimo los márgenes y eso se traduce en que una firma profesional que quiera competir tiene que ser eficiente, si no se queda fuera del mercado, y sin unos buenos procesos es muy difícil competir. Al final, una firma profesional se resume en tres cosas: personas, tecnología y procesos muy claros y eficientes. Si tienes esta combinación bien montada eres un competidor de primera, si alguna de las tres falla, enseguida te vas a ir a pique. Lo que hay que conseguir es dar más calidad y ser más rentable y eso es muy difícil.

Ha dicho que lo primero son las personas, ¿cuál es su estrategia para retener talento en la firma?

Uno de los grandes retos de las firmas profesionales es atraer el talento y retenerlo, algo verdaderamente difícil. Se logra haciendo buenos planes de carrera y por eso también es importante el tamaño, la dimensión de la estructura nacional e internacional de la firma. Para nosotros lo más importante son las personas y nuestra estrategia es que estén motivadas. Y eso no está relacionado única o directamente con el salario, es mucho más, significa que se sientan partícipes del proyecto, que exista una comunicación fluida dentro de la casa, que seamos absolutamente éticos y transparentes. Creo que somos una organización que se caracteriza por ser ética en sus planteamientos y desde luego muy transparente. Además, tenemos cierta o muy acusada vocación de responsabilidad social, con muchísimas actividades que nos cohesionan mucho. Eso creo que también hace mucho para que se cree equipo. En definitiva, creo que Auren es un muy buen sitio para trabajar, la gente se siente contenta trabajando aquí, que lo diga yo no tiene mérito, pero lo hemos hecho muchas veces y es algo que se puede comprobar con facilidad. Nuestra cultura, en general, encaja muy bien con la gente.

¿Cómo interactúan las diferentes áreas de negocio de la firma?

Tratamos de interactuar a través de sectores, de forma coordinada, abordando los proyectos desde muchos puntos de vista. En caso de que no sea posible, al menos existe muy buena comunicación entre las diferentes divisiones que nos permite, desde aportar otras soluciones, hasta ofrecer los servicios que en ese momento nos estén demandando los clientes. No hay compartimentos estancos, las áreas trabajan codo con codo.

¿Cree que la regulación española atrae inversión a nuestro país?, ¿funcionan bien las instituciones?

Los españoles somos muy autocríticos, cosa que no está mal, pero también hay que reconocer el cambio que ha pegado España en los últimos 50 años, es un caso de estudio, y creo que, en general, tenemos instituciones que funcionan. Tenemos algún problema serio, probablemente el más importante, con la corrupción, que lastra muchísimo el desarrollo y genera cierta desmoralización en la sociedad, y es algo contra lo que tenemos que luchar todos porque es un problema enorme que hace muchísimo daño al país. Precisamente los auditores tenemos ahí un papel importante. Hace poco hemos presentado dentro del Instituto de Censores Jurados de Cuentas un estudio de la IFAC, la Organización Mundial de Auditores, en el que se pone en relación el índice de percepción de la corrupción y el número de auditores que hay en un país, y se ve claramente que a mayor auditoría menos corrupción. También habría que corregir algunas cuestiones regulatorias que han generado mucha inseguridad jurídica en los últimos años. Hay que evitar a toda costa que se tomen decisiones normativas que vayan en contra de decisiones que se hayan tomado antes y que sean retrospectivas. Ha pasado, por ejemplo, con la reforma del Impuesto sobre Sociedades. Nos pasa constantemente, también desde el punto de vista contable con la reforma de la contabilización del fondo de comercio, que tiene también efectos retroactivos, y con cuestiones de negocios, como el famoso tema de las renovables, tomando decisiones que afectan hacia atrás. Eso, en un Estado de Derecho serio, no puede pasar. Evitar estos casos y luchar contra la corrupción nos puede permitir ser un país mucho más moderno. Pero dicho eso, creo que tenemos un gran país, prueba de ello es que en este momento la inversión extranjera está llegando masivamente y creo que va a llegar más. Me parece que podemos ser uno de los grandes líderes en Europa para los próximos años.

¿Se nota ya la recuperación económica?

Pues yo creo que sí. Antes, cuando me preguntaban, yo decía que se estaba notando en la parte de arriba, pero no había bajado ni a las pymes y a las familias. Creo que ahora ya la parte de arriba del mercado, las grandes empresas, llevan años que han salido claramente de la crisis; las empresas medianas van mejorando claramente; las pymes un poquito menos pero también mejor y, como consecuencia de eso, las familias también. Se ha reducido extraordinariamente el paro, que es el mayor problema que tenemos en este país y, por lo tanto, yo creo que sí se puede decir que claramente estamos saliendo de la crisis. Eso no quiere decir que haya que echar las campanas al vuelo porque todavía hay muchísimas empresas y muchísimas familias que lo están pasando muy mal, pero yo creo que estamos en el buen camino.

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