Estefanell: “Cuando recibes dinero público son buenos los mandatos de ocho años”

Estefanell: “Cuando recibes dinero público son buenos los mandatos de ocho años”

Gloria Estefanell dejó la Federación de Deportes de Hielo

Se dedica al arte, encuentra la inspiración en Formentera y pinta por encargo

Todos los pasos que da son al frente y a los contratiempos siempre les ve la cara amable. Por eso cuando hace tres años, Gloria Estefanell (Barcelona, 1960) tuvo que dejar el puesto de vicepresidenta de la Federación Española de Deportes de Hielo, al no salir reelegida la candidatura de la hasta entonces presidenta, María Teresa Samaranch, decidió que era el momento de reciclarse y de iniciar una nueva carrera, esta vez como pintora. Abandonaba las labores y la burocracia de un despacho por la creatividad y la alegría de un estudio de pintura. Asegura que es feliz, y mucho más cuando se encierra entre las paredes de su luminoso espacio de trabajo, ubicado en un lugar al que es difícil acceder en Formentera. La puerta, mientras trabaja, siempre la deja abierta, para que la estancia se inunde de la bella luz del Mediterráneo, al que accede a través de un salvaje camino que conduce a una de las playas de la isla.

Allí encuentra la inspiración y la serenidad que necesita para afrontar la mayoría de las obras que ejecuta. “Desde hace un año trabajo aquí, y sobre todo aprovecho las vacaciones para trabajar, ya que soy hiperactiva. Me gusta mucho el mar y los azules de esta tierra”, explica Estefanell, que cuenta con otro estudio en Madrid, donde reside.

Estuve dos mandatos en la Federación y fueron suficientes


Sobre la pared ha pintado a su hija Blanca Ortiz buceando. En este idílico entorno, repasa la que hasta ahora ha sido su vida profesional, “dedicada las 24 horas de los 365 días del año a impulsar el patinaje de hielo”, y centrada sobre todo a ayudar a Javier Fernández, dos veces campeón del mundo. “Estuve dos mandatos en la Federación y fueron suficientes. Los periodos de ocho años, cuando recibes dinero público, son buenos, cuatro para situarte y el resto para hacer crecer a la organización”.

Fue dejar el cargo y ponerse a pintar, afición que tenía olvidada. “Era un mensaje que me mandaba la vida, y lo estoy aprovechando. Le dedico siete horas al día, que se me pasan volando. Desde hace tres años estoy vendiendo muy bien, además de haber organizado cuatro exposiciones. Está muy bien para ser nueva en el sector”. Además de exponer en la galería Materna y Herencia, recibe encargos de clientes que desean tener una pieza suya, cuyos precios van de los 300 a euros a los 7.000 de un lienzo de gran formato. A pesar de que esto puede generar cierta presión, ella se adapta a los gustos del cliente, sin dejar que este detalle desvirtúe la obra. “En el arte hay que hacer locuras”. Reconoce que lo suyo con esta disciplina artística es pura intuición. En un futuro no descarta pasar una estancia formativa en Florencia. “Me falta formación. Empecé a estudiar Derecho, pero lo dejé por el diseño”. Su próximo objetivo: exponer con una galería en la feria de Miami, Art Bassel.

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