Comprometido y trabajador: así es el mejor jurista universitario de 2017

Se ha alzado con el primer premio en la Copa Máster de Debate Jurídico

El campeonato acoge a los mejores equipos de debate de España

Miguel García Martín
Miguel García Martín

Tiene 21 años y acaba de ser nombrado Mejor Jurista Universitario de España 2017 tras su victoria en la Copa Máster de Debate Jurídico de la Fundación Española de Debate Jurídico (FEDEJ). Miguel García Martín ha terminado ya el tercer año del doble grado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas (ADE) en la Universidad Carlos III, estudios que compagina con su gran pasión: el debate. Y es que, además de competir, es preparador de niños en ligas escolares en su colegio de la infancia, el Montpellier de Madrid.

“Entré en el debate por casualidad, en primero de bachillerato por amigos que lo hacían en otros colegios”, cuenta Miguel. Y desde entonces no ha parado. Al año siguiente de presentarse a la Liga pre-universitaria de debate Versus, de la Universidad Nebrija, se alzó en 2014 junto a sus compañeros con el primer premio. Hoy, solo tres años después, reconoce que el galardón que acaba de recibir “es la transición final del paso del debate escolar al debate universitario con un título muy prestigioso”.

Miguel García insiste en el mérito que tiene ganar un debate, no solo a este nivel. “Ganar un debate no es fácil. Se tienen que dar muchos factores, entre ellos la suerte”, explica, ya que “hay posturas que son más difíciles de defender que otras, y te puedes encontrar con jueces que son más favorables a tu estilo de debatir y otros a los que les gusta más otro estilo. El debate no es como el tenis o como el fútbol, que gana quien mete más goles. A lo mejor metes tres goles, el otro uno. Y te gana él, porque es muy subjetivo”.

Cuando se le pregunta por la clave para ganar debates, rápidamente alude a la preparación. En su caso, y de la mano de su preparador, Alejandro Ibáñez Gómez, se centra en los dos aspectos más importantes: el fondo y la forma. “La preparación de fondo”, explica, “consiste en un estudio muy profundo del tema del debate, sobre todo en los temas jurídicos, que exigen un control riguroso de la jurisprudencia y la doctrina”. La segunda fase incide en la forma, y consiste en “mucha preparación mediante refutación cruzada y la exposición de las ideas que vamos desarrollando para no llegar al torneo de cero”, destacando como mayor ventaja que “al haber debatido antes con los compañeros, surgen muchas ideas que a ti solo no se te ocurren”.

El futuro

Como es normal, Miguel García no tiene del todo claro a qué se quiere dedicar, pero sabe que será “en el mundo jurídico”. “Mi plan, en principio, es ejercer la abogacía”, asegura. “Lo que más me gusta es el vínculo entre el Derecho y ADE, como el Derecho corporativo o el Derecho financiero”, explica, “tanto en un despacho como en una big four”. Sin embargo, también está entre sus planes la administración pública: “Tengo aún pájaros en la cabeza y no descarto opositar o a técnico de alta gestión o técnico economista del Estado”.

Lo que sí que tiene claro es lo que buscaría en un despacho de abogados: “calidad de cliente”. Y se explica: “Al venir de una universidad que exige tanto, lo que queremos son asuntos y casos interesantes, de prestigio. Por un lado, buscaría prestigio de cliente para que fuese un trabajo divertido. Al fin y al cabo me gusta el Derecho y quiero encontrar el más alto nivel posible. También buscaría la competitividad del despacho y, sobre todo, la calidad de los compañeros. Es importante para que uno trabaje bien rodearse de gente válida”.

Consciente de los retos a los que se enfrenta el sector jurídico gracias a su pasión por el debate, considera las nuevas tecnologías un tema central, hasta el punto de pensar en especializarse en la aplicación de estas al mundo del Derecho. De hecho, cree conveniente que los abogados sean activos en cuanto a su formación y preparación, ya que es “labor del letrado especializarse y aportar un valor añadido al despacho para que no pueda ser sustituido por una máquina”, como presagian los más agoreros, que puede ser consecuencia de la revolución tecnológica.

Su pasión

Este joven estudiante compagina sus estudios y su preparación con la función de “entrenador” de futuras promesas del debate. Los últimos dos años ha trabajado como profesor titular de la asignatura de debate y técnicas de comunicación en el colegio Montpellier de Madrid, del que fue alumno. Sus alumnos han ganado un torneo nacional este año y él se siente “muy orgulloso de ellos”. En su opinión, “es importante inculcar a los chicos que el debate, aunque no lo parezca, porque es un medio para llegar a donde quieras”. Para él “los ganadores del debate no son los que acumulan trofeos en la estantería, sino los que consiguen aplicar de forma más eficaz y directa estas técnicas en su profesión”.

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