3dImpact, el proyecto social y medioambiental de un grupo de jubilados

Se podría denominar como una empresa de "triple balance": económico, medioambiental y social

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La impresión en 3D se ha convertido en una de las técnicas más revolucionarias en el mundo de la industria tecnológica de los últimos años. Son muchas las empresas que han incorporado este método en su producción, como también las que han decidido orientar su negocio a explotar esta tecnología. De ahí que sea posible encontrarnos tiendas de impresión 3D cuando paseamos por la calle o ir a un restaurante donde la comida está producida a través de esta técnica.

Aunque todavía la mayoría de las personas no estén familiarizadas con esta tecnología, se prevé un fuerte auge y crecimiento de los modelos de impresión en 3D. Los datos así lo avalan. Según el Global 3D Printing Report 2016 de EY España, entre 2011 y 2015, la industria de impresión en 3D creció un 28% de media por año. Este estudio también pronostica que su valor de mercado llegará a los 12.100 millones de dólares en 2020. Por lo tanto, se convertirá en un producto de uso generalizado en los próximos años.

A pesar de los datos que determinan el crecimiento de este sector, no es oro todo lo que reluce. Uno de sus grandes problemas es la obtención de materias primas de una forma eficiente para el medioambiente. Las impresoras 3D funcionan principalmente con termoplásticos, basados en el ABS y el PLA. Su composición y aditivos están en permanente desarrollo con el fin de conseguir materiales similares a la madera, el metal o la cerámica. Por lo que invertir en I+D es prácticamente imprescindible.

Precisamente en este punto es donde aparece la startup 3d Impact. Este proyecto quiere aprovechar la expansión de la impresión 3D junto con el auge del DiY para convertir esta nueva tecnología en un foco de nuevas oportunidades sociales y medioambientales.

Su actividad principal está en la instalación de una fábrica de filamento para las impresoras 3D que parte del reciclado y la reutilización del plástico recuperado de las basuras urbanas. Es decir, consiguen crear un nuevo material que tendrá una gran demanda, protegiendo al medio ambiente y eliminando una cantidad importante de basura urbana, como por ejemplo los envases de plástico.

El componente social de este proyecto lo marca el lugar donde se ha instalado la fábrica: el Polígono Sur de Sevilla, uno de los barrios más marginales de toda España donde se encuentran las conocidas 3000 viviendas. Este barrio se desarrolló durante los 60 y 80 donde se construyeron un conjunto de promociones de viviendas orientadas a dar alojamientos a familias obreras y procedentes de asentamientos precarios. Hoy en día, el paro alcanza al 50% de la población. En este contexto ha surgido 3d Impact. Como cooperativa de trabajo, promovida por vecinos del Polígono Sur, esta startups se ha creado para ayudar a la empleabilidad de los vecinos de la zona. Entre sus funciones están la de recoger botellas y otros deshechos plásticas o la de preparar las mismas para la fabricación de filamento.

Otro aspecto interesante de este proyecto es que ha sido fundado por un equipo donde todos son mayores de 50 años y han sido parados de larga duración, residentes a su vez del Polígono Sur. Por lo que no es de extrañar que uno de sus objetivos sociales es dar cabida a personas en sus mismas circunstancias.

3d Impact se podría definir como una empresa de “triple balance” (económico, medioambiental y social) con forma jurídica de una cooperativa de trabajo. Actualmente está siendo acelerada por Telefónica Open Future_ en el espacio de crowdworking El Cubo, Sevilla y ha recibido varias distinciones como el Premio Mitigación o Ronda Forum.

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