La inversión socialmente responsable seduce a los jóvenes

En ISR se ha avanzado hacia el modelo del filtro positivo frente al criterio de exclusión

Inversión
Un grupo de jóvenes observa la operativa de la Bolsa de São Paulo, en Brasil.

La inversión socialmente responsable (ISR) en España ha experimentado en los últimos años una rápida y sostenida evolución. En el año 2002, el mercado ISR contaba con 80 millones de euros bajo gestión, creciendo progresivamente tanto en volumen como en calidad hasta alcanzar los 170.000 millones al cierre de 2015, según datos de Spainsif. La inversión socialmente responsable es una inversión que considera tanto criterios financieros (rentabilidad, riesgo) como extrafinancieros (criterios ASG, ambientales, sociales y de buen gobierno) en los procesos de análisis y toma de decisiones de inversión.

A pesar de este rápido crecimiento, desde las gestoras, los distribuidores y las fundaciones coinciden en señalar que hay todavía mucho desconocimiento en este campo. “De la ISR se habla como si fuera una clase de activo distinto y no lo es”, asegura Ignacio Perea, director de inversiones de Tressis. “La ISR, lo que permite es alinear las inversiones con los principios y que estas valgan para algo más que para obtener rentabilidad, y que tengan un impacto social, que puede ser fomentar la eficiencia energética o la diversidad de los consejos, por ejemplo”, explica Ignacio.

José Miguel Palacios, gestor de Deutsche AM, puntualiza a este respecto que “la ISR no se reduce a un producto específico, sino que afecta a todo el espectro de inversiones posibles: renta fija, renta variable y hasta inmobiliario e inversiones alternativas, todo tipo de fondos”. Para Palacios, la ISR puede enfocarse bien desde un punto de vista de producto, por ejemplo un fondo con una temática específica o que excluya determinados sectores controvertidos, a los que se les pone la etiqueta de ISR. O bien desde el punto de vista de la integración, “donde gestoras como la nuestra tienen imbuido el concepto de empresa socialmente responsable dentro de su proceso de inversión, donde además de criterios financieros se valoran criterios ASG”. “Está basado en el convencimiento de que a largo plazo vas a poder evitar, en primer lugar, riesgos, y además, mejores rentabilidades”, asegura.

Sophie del Campo, directora general de Natixis Global AM para Iberia, Latam y US offshore, reconoce que todavía no existe demasiada oferta de estos productos, aunque cada vez hay más demanda por parte de la sociedad. “Los inversores están cada vez más interesados en que las inversiones reflejen sus valores personales y algunos afirman que el acceso a inversiones con criterios ASG podría incluso elevar la participación en los planes de jubilación”, recalca Del Campo.

La aproximación a la ISR, que en sus orígenes se hacía principalmente por exclusión, dejando fuera determinados sectores controvertidos (energía nuclear, armamento, etc.), actualmente se hace “para integrar y modificar”, destaca Perea. “Lo que ha avanzado más es el modelo del filtro positivo frente al negativo”, señala. Y en este sentido, los gestores empiezan a tener la posibilidad de provocar cambios que van enfocados a la sostenibilidad, en que “se pide a las empresas información de más cosas: cuánto rotan los consejeros, cuántos consejeros independientes hay, la huella de carbono… aspectos que no se reflejan en los ratios estrictamente financieros pero que pueden tener un impacto en la cuenta de resultados”.

A este respecto, Palacios destaca el papel de los inversores institucionales en las juntas generales de accionistas, para hacer saber a los consejos de administración cuáles son los aspectos que les interesan porque ello se va a traducir en un mejor funcionamiento a largo plazo de la compañía y un mejor retorno para los inversores. “Nosotros particularmente, si hay una compañía que tiene una controversia, o hay una explicación suficiente por su parte o no votamos a favor en la aprobación de las cuentas anuales”, asevera.

Calificación ISR

Otro asunto que puede ayudar a los inversores a familiarizarse con la ISR es cómo identificar estas. Aunque en España no están muy popularizadas, están empezando a surgir agencias que se dedican a calificar explícitamente cuándo una inversión es socialmente responsable. El director de inversiones de Tressis cita el caso de Novethic, en Francia, y algunos casos de plataformas de fondos “que crean índices de sostenibilidad: con cinco globos terráqueos eres más sostenible, con un globo terráqueo lo eres menos”.

“La ISR está muy asociada a la cultura y eso va a tardar tiempo. Yo creo que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos van a llevarlo de serie igual que llevan otras muchas cosas”, reflexiona Perea. Desde Natixis, Del Campo asegura que perciben “un verdadero potencial en la oferta de ASG para incentivar a que los mileniales y las nuevas generaciones comiencen a ahorrar, ya que constatamos un auténtico deseo por asegurarse de que su dinero se emplea para el bien social. También vemos potencial en las estrategias ASG para incentivar a los jóvenes a aumentar su participación en los planes de jubilación de empresa”.

Para Palacios, se trata de “un tema también de sensibilidad social. Los mercados que más han desarrollado la ISR se corresponden con los países que tienen más sensibilidad en este tipo de materias. Es decir, no los países que más desarrollados tienen sus sistemas financieros tienen un mayor porcentaje de ISR, sino donde hay mayor conciencia social”.

Fundaciones

-Dentro de las tipologías de fundaciones, para las que más relevante es la inversión y su rentabilidad son las patrimoniales, destaca Isabel Peñalosa, directora de relaciones institucionales de la Asociación Española de Fundaciones (AEF). Las patrimoniales son aquellas que se han constituido con la aportación de un patrimonio suficiente como para generar un rendimiento que sirve para cumplir sus fines sociales. “Se trata de mantener el valor del patrimonio, por un lado, y por otro, cumplir su misión fundacional”, apostilla Peñalosa. Según datos de la Asociación Española de Fundaciones, el 10% de los recursos del sector fundacional proceden de rendimientos del patrimonio.

-La inversión socialmente responsable “lo que ofrece es una posibilidad de alinear los criterios de selección de las inversiones con la propia misión de la fundación”, explica Peñalosa.

- “El sector fundacional ha dado pasos muy importantes en aspectos como la gobernanza y la transparencia. Y ya que ellas mismas se han dotado de mecanismos y se ha avanzado cada vez más, emulando al mundo corporativo, lo que se aplican a sí mismas es lógico que lo tengan en cuenta a la hora de seleccionar inversiones”, concluye la directora de relaciones institucionales de la AEF.

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