Canarias
Habitacion Adolphe Coquet del Hotel Rural Casa Casilda en Tacoronte, Tenerife.
Habitacion Adolphe Coquet del Hotel Rural Casa Casilda en Tacoronte, Tenerife.

El turismo rural pide una regulación diferenciada

El extranjero se mantiene fiel al establecimiento rural por la calidad. Los establecimientos piden al Gobierno un trato diferenciado que beneficie al negocio

“Nos preocupa muchísimo el tema de la vivienda vacacional. De 30.000 inmuebles de esta modalidad que hay en Canarias, el 35% es oferta turística, desconocemos que porcentaje corresponde al medio rural, pero seguramente es más importante que el que ofrecemos nosotros”, una realidad que analiza con incertidumbre Carlos Fernández, presidente de la Asociación de Turismo Rural de La Palma y secretario de la asociación regional.

Tendencia de crecimiento

- Canarias es una de las comunidades, junto a La Rioja y Murcia, con el menor número de pernoctaciones en turismo rural del país en el mes de mayo, solo un 1,3%. De los 5.113 visitantes que se alojaron en este tipo de establecimientos, 2.100 eran españoles y 3.005 extranjeros.

- Variación. Carlos Fernández, secretario de Acantur, opina que “no hay variación con respecto al año pasado, se consolida la tendencia de incremento de turistas totales”.

- Crecimiento. Vicente Díaz, presidente de la plataforma en Gran Canaria, estima que “es difícil ver con claridad los datos, porque el turismo cada mes y cada año da cifras record en todos los ámbitos pero en paralelo han proliferado estos establecimientos (las viviendas vacacionales), ha aumentado la demanda pero también la oferta”.

El directivo explica que “hay que establecer una diferenciación de productos, de tipologías, porque el turismo rural de Canarias ofrece un alojamiento basado en la rehabilitación del patrimonio, solo viviendas anteriores a 1950 e incluidos en catálogos específicos, y también en el respeto e integración paisajísticos.

Por el contrario, la vivienda vacacional en muchas ocasiones corresponde a obra nueva y además a un precio menor, 90 euros de media frente a los 112 de nuestros alojamientos. Por tanto, ya hemos pedido al Gobierno una regulación, la coexistencia de estos dos productos debe tener un tratamiento diferenciado a favor del turismo rural. Pedimos un esfuerzo de ordenación de la oferta desde acción pública y también de transparencia del mercado, básicamente del mercado online”.

“En estos momentos no se nota esa competencia porque ha aumentado muchísimo la demanda en todas las modalidades turísticas y ha tenido la capacidad de generar arrastre a este otro tipo de tipologías. Estamos teniendo los mejores datos de ocupación en turismo rural de los últimos diez años”, puntualiza Fernández.

Vicente Díaz, vocal de Acantur, también presidente de la plataforma en Gran Canaria, propietario de una casa rural y además arquitecto, valora positivamente la aparición de ese nuevo concepto de la vivienda vacacional, pero con matices. “Estamos teniendo buenas cifras, sigue aumentando el número de extranjeros que viene a nuestros establecimientos, pero seguimos perdiendo los nacionales y locales”, Díaz explica que “éstos últimos se están yendo a esa tipología nueva por el precio y porque no valoran tanto como los extranjeros las particularidades de un hotel o casa rural”. “Va en beneficio de la economía local, pero en detrimento de la calidad del paisaje, mejora del patrimonio arquitectónico y el hecho de atraer a turistas con más capacidad adquisitiva”.

“El boom de esta nueva modalidad lo estamos viendo por ejemplo en el municipio grancanario de Agaete, donde hay 2 casas rurales frente a las 42 viviendas vacacionales”, según Vicente Díaz es un fenómeno completamente normal, pero “hasta ahora la normativa para poner en marcha una casa rural era muy exigente, implica una inversión que estuvo financiada en su momento, ahora menos, y este nuevo mercado ha hecho que se deje de lado, se olvide el apoyo a nuestros establecimientos”. “Por tanto, pedimos a las instituciones que se mantenga el apoyo y que se exija más calidad a las viviendas vacacionales. Porque pueden dar mala imagen a nuestro turismo y deteriora el entorno”, concluye Díaz.

“Una casa de segunda residencia o de una herencia que, antes era inviable ponerla como casa rural por la cantidad de requisitos que te pedían, ahora sólo con la cédula de habitabilidad ya puedes ponerla como vivienda vacacional”, explica Vicente Díaz. “Es el caso, por ejemplo de Fontanales, que de un día para otro tiene cuatro casas que generan actividad económica, dan uso al patrimonio… Pero el horizonte de esas casas debe ser recuperar el patrimonio de forma adecuada. Si lo entendemos como un paso hacia los estándares de calidad de una casa rural bienvenido sea”.

Ambos coinciden en que este asunto, el de las viviendas vacacionales, será el tema estrella en las jornadas que se van a celebrar en La Palma del 20 al 22 de julio para conmemorar los 25 años de Turismo Rural en Canarias.

Tendencia de crecimiento

Normas
Entra en EL PAÍS