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La Piazza de Ferrari separa la parte antigua de la nueva.

24 horas para descubrir la capital de Liguria

Génova quiere abandonar poco a poco su pasado industrial, lúgubre y sórdido

El Porto Antico ha sido revitalizado gracias al arquitecto Renzo Piano

No importa cómo haya llegado hasta aquí. Ya sea porque su ferri de MSC ha hecho escala, porque esté recorriendo el litoral mediterráneo en coche o porque se haya perdido. Vamos a explicarle cómo exprimir al máximo un día en Génova.

Nos encontramos en el epicentro de Liguria, este sinuoso arco encajado entre el Piamonte y el mar, donde los Alpes y los Apeninos se abalanzan sobre el Mediterráneo. De esta manera, previa llegada a la otrora Serenísima República de Génova, descubrimos antiguas poblaciones suspendidas en altos acantilados de granito, que aparecen después de atravesar infinidad de túneles en montañas tapizadas de pinos en plena costa.

Génova (600.000 habitantes), capital de la región, fue un importante puerto industrial y aún hoy es el mayor de toda Italia. A pesar de que, poco a poco, ha ido olvidando su pasado fabril y revitalizando su imagen, aún le cuesta desprenderse de ese aire desordenado, descuidado y, en ocasiones, lúgubre.

Comenzamos nuestra andadura genovesa por el punto con más vida de la ciudad, el Porto Antico. Su alma industrial y aspecto anticuado se han camuflado gracias a la necesaria rehabilitación de 1992. Es al arquitecto Renzo Piano a quien hay que agradecer el renovado aspecto que lucen hoy el puerto y el paseo marítimo.

Porto Antico
Vistas del Porto Antico de Génova.

Los enormes pilares que soportan la autopista, que discurre por encima del paseo, están ataviados con originales grafitis entre una galería de palmeras que nos guían hasta el acuario. Es este el mayor de toda Italia y el segundo de Europa, con más de 5.000 especies marinas.

Justo al lado, acapara nuestras miradas un gran balón de vidrio transparente, la Biosfera, también conocido como La Bolla. Dentro de esta estructura se conserva un miniecosistema que alberga más de 150 especies animales y vegetales cuyo objetivo es representar la belleza y fragilidad de los bosques tropicales o, al menos, con ese afán lo diseñó Renzo Piano.

Sin dejar el Porto Antico, subiremos al ascensor panorámico Il Bigo, una enorme composición circular de largos brazos de acero en homenaje a la antigua grúa empleada en el muelle para descargar mercancías.

Dentro de la cabina cilíndrica, desde una altura de 40 metros, gozaremos de una vista privilegiada de 360° de la ciudad. Para terminar de curiosear por el puerto, daremos tranquilamente una passeggiata observando los barcos aquí amarrados.

Olvidémonos por un momento del Porto Antico para perdernos por los sórdidos y oscuros callejones del casco histórico de Génova, conocidos como caruggi. Ese punto aún decadente que muestra este entramado no le quita su especial encanto gracias a los museos, galerías de arte, bares, restaurantes y pubs que se esconden entre sus pasajes. A la ciudad tampoco se le puede negar su carácter cosmopolita.

La Piazza de Ferrari, epicentro de la ciudad, divide la parte antigua de la nueva y resplandece entre los caruggi. Esta gran plaza, regada por otra gran fuente, está repleta de palomas, turistas sacándose selfis y rodeada por elegantes edificios que albergan oficinas, bancos y palacios como el Ducale.

Museo del Tesoro de San Lorenzo
Imagen de la virgen en el Museo del Tesoro de San Lorenzo.

Desde la Piazza de Ferrari discurre la Via XX Settembre hasta la Stazione Brignole. Es la principal arteria comercial, por la que desfilan las más importantes firmas de moda y tiendas de artesanía local donde se trabajan el cuero como pocos. En el Mercato Orientale, en la misma calle, podrá comprar todo tipo de productos ligures.

Próxima a la plaza, dejando atrás la iglesia del Gesù, se alza la catedral de San Lorenzo, que desde 1118 es una de las más impresionantes de la península. Desde su imponente campanario se contempla espectacular la ciudad; su fachada, de rayas blancas y negras, luce columnas salomónicas en su entrada con dos leones agazapados que la protegen.

En la sacristía se encuentra el Museo del Tesoro, con varias reliquias, de dudosa autenticidad, como el Saco Catino, considerado durante años como el Santo Grial.

Al caer la noche nos dirigiremos a la Piazza delle Erbe, donde los jóvenes genoveses acostumbran a juntarse en torno a sus terrazas y animados bares para despedir el día.

Guía de viaje

Cómo llegar. Génova es la capital de la región de Liguria, en la costa noroeste italiana. Recibe miles de cruceristas cada año, entre otros de MSC y Costa Cruceros. Vueling vuela directo desde Barcelona.

A la mesa genovesa. No se puede dejar Génova sin probar el pesto genovés, protagonista en la carta de todo restaurante que se precie. Otras especialidades son la focaccia, la frinata, la torta pascualina y los pansotti (ravioli).

¿Colón genovés? Hay lagunas sobre la procedencia del ilustre marino. ¿Génova o Córcega? Puede sacar sus propias conclusiones en la Casa della Famiglia Colombo.

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