Guillermo Ulacia, presidente de Femetal

“La mayores oportunidades del metal están en India y China”

Cita la internacionalización y la introducción de la industria 4.0 como los mayores retos

Prevé que las ingenierías vuelvan a la rehabilitación de plantas de petróleo y gas

Guillermo Ulacia
Guillermo Ulacia

Tras haber dirigido Gamesa y haber ocupado la vicepresidencia de General Motors, Guillermo Ulacia combina ahora su cargo como vicepresidente ejecutivo de Tubos Reunidos con la representación de la patronal del metal asturiano, Femetal. Un sector histórico que aporta en torno al 3% de la industria nacional. Este organismo agrupa desde ingenierías a fabricantes de infraestructuras o de componentes. Unas compañías especialmente relevantes en la región. Suponen el 65% de las exportaciones, da empleo a 29.300 trabajadores y en 2015 tuvo una cifra de negocios de 5.400 millones de euros.

¿En qué situación se encuentra el metal asturiano?

En una buena situación. Los indicadores del primer trimestre dicen que cerramos el año 2016 con un aumento de la producción de cerca del 2,5%. El primer trimestre hemos mejorado el 7,8%. Hemos aumentado los niveles de empleo hasta los 32.000 ocupados en este momento y el nivel de exportaciones ha mejorado más de un 27%. Aunque no hacemos ningún tipo de previsión para el cierre de año porque somos un sector muy heterogéneo, las impresiones que tenemos por lo que nos comentan las empresas es que los resultados del primer trimestre –que ya muestran una mejoría con respecto al año 2016– se van a mantener para el segundo semestre.

¿Supone esto que da por cerrada la etapa de crisis?

No. A pesar de las buenas cifras, no podemos decir que entremos en una coyuntura alcista. El momento actual es de alta volatilidad y en un escenario de incertidumbre. Esto quiere decir que nuestras compañías tienen que estar siempre alerta y en tensión para detectar cuáles van a ser los cambios y poder responder de manera inmediata.

¿A qué responde esa volatilidad?

A la globalización de la economía. Ya no existe esa predictibilidad con la que se ha venido trabajando antiguamente. Esto hace que nuestro posicionamiento en exportaciones no dependa de si la economía española va bien. Más del 40% de la facturación del sector se produce en mercados externos. Esto quiere decir que a día de hoy, tenemos que tener en cuenta cómo van a estar creciendo mercados internacionales y, en concreto, aquellas cadenas de valor globales en las que participan nuestras empresas.

En un sector muy dependiente del precio de las materias primas, ¿cómo les ha afectado el encarecimiento del precio del petróleo en los últimos meses?

Trabajamos en un contexto en el que tenemos un excelente posicionamiento en la cadena de valor de la energía. Fundamentalmente, en el ámbito petroquímico y de petróleo y gas. Desde el momento en que hace dos años el precio del petróleo pasa de 70 o 80 dólares a 30, automáticamente deja de haber inversión y dejamos de tener pedidos para toda la reposición o para la mayor perforación. Esto nos dice que si hace dos años teníamos una cartera de pedidos significativa, supimos entonces que después se iba a producir un valle porque no iban a venir los proyectos. La mayoría de las empresas adscritas a Femetal estuvieron trabajando para sustituir esa cartera de pedidos orientada al petróleo y gas por una cartera de pedidos de energías renovables, sustituyendo la carga de trabajo en las fábricas.

Tenemos esa visión de integración en cadenas de valor y nos hemos dado cuenta del problema a tiempo. Hemos anticipado el movimiento de falta de inversión en el extranjero y tratamos de compensarlo con otras oportunidades. Una vez que hemos superado ese valle que, inicialmente, visualizamos hace un par de años y ahora que, efectivamente, se vuelven a reactivar las inversiones en petróleo y gas, aumentaremos la cartera de pedidos. No solo en renovables, sino también en el área del petróleo y gas. Continuaremos con la apuesta de la rehabilitación de plantas petroquímicas.

¿Qué otros retos afronta el sector?

Fundamentalmente son dos: culminar la internacionalización de nuestras empresas y adentrarnos en la industria 4.0. Pretendemos además empezar a interiorizar dónde estamos siendo competitivos y en qué nos especializamos. Debemos preguntarnos si el conocimiento que tenemos es el suficiente para competir en un mercado globalizado y si necesitamos esforzarnos. Si la respuesta es sí, hagámoslo. Vamos más allá de lo que eran los puestos de trabajo convencionales y empezamos a incorporar inteligencia competitiva de mercado porque nuestras empresas ya no solamente están identificadas con el material base, sino se van a identificar con la cadena de valor global a la que proporcionan sus planes y sus propuestas de valor. Esto es lo que está impulsando Metaindustry 4.0: innovación abierta, gestión del talento y el clúster para superar la dimensión competitiva.

¿Qué países ofrecen mayores oportunidades?

Las mayores oportunidades del metal están en India y China. También el Sudeste asiático. En concreto, en regiones como Vietnam, que son mercados en los que gradualmente iremos incrementando nuestra presencia. Ya tenemos presencia también en Sudáfrica, pero pienso que en el África Subsahariana también empresas asturianas del metal son pioneras y probablemente tengamos también capacidad de crecimiento más allá.

¿Qué segmentos de su sector ve más competitivos para exportar?

Nosotros participamos hasta en 20 cadenas de valor. Van desde la aeronáutica hasta la energía o el petroquímico. Y en los que mayor presencia tenemos es precisamente en energía, entendida como petróleo gas y entendida como energías renovables. Tenemos una excelente presencia en la movilidad y una importante contribución también en el ámbito medioambiental.

En cuanto al desarrollo de la industria 4.0, ¿a qué ritmo van?

Todavía no hemos hecho una evaluación porque estamos en la fase de sensibilización. Conjuntamente con un centro tecnológico, Proditec, hemos desarrollado una herramienta de divulgación de innovación tecnológica para aumentar la sensibilización de nuestras empresas sobre lo que es la industria 4.0 y las nuevas tecnologías que se están incorporando hacia sectores como el nuestro. Hemos emitido más de 40.000 boletines y tenemos una base de usuarios de empresas de más de 800.

La primera etapa que nos hemos marcado es tener un conocimiento y un lenguaje común que facilite definir dónde estamos y nos permita en los próximos años empezar a establecer la hoja de ruta con la que pasaremos de estar en industria 1.5 a industria 3.0 y finalmente acabar en la 4.0. Nos gustaría hacer el planteamiento y dibujar la hoja de ruta en los próximos 18 meses. Su implantación va a ser a largo plazo.

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