Los índices bursátiles han muerto... ¡larga vida a los índices bursátiles!

Los gestores cada vez utilizan menos el Ibex 35 o el Dow Jones como referencia

Los fondos 'smart beta' son la alternativa perfeccionada

Los índices bursátiles convencionales cada vez tienen menos relevancia entre los inversores profesionales. En el Ibex 35 tiene demasiado peso el sector financiero; el Dow Jones no refleja la verdadera evolución de la Bolsa estadounidense... Aunque para los particulares estos indicadores son el termómetro de los mercados financieros, cada vez tienen menos predicamento en la industria, que busca alternativas más afinadas.

Una de las corrientes que trata de desmarcarse de la evolución de los índices se conoce en la jerga como smart beta:consiste en diseñar estrategias que permitan al inversor exponerse a la evolución de un determinado sector, o país, pero mejorando la aproximación frente a los índices tradicionales.

“Este tipo de estrategias surgieron hace 14 años, y buscan una exposición inteligente al mercado porque muchos índices bursátiles están mal concebidos para las necesidades de un inversor”, explica Fernando Aguado, director de inversiones de Fonditel.

Dentro de esta aproximación inteligente, hay quien busca desmarcarse de las ineficiencias que se dan por el tamaño de las empresas que forman parte de los índices (en ocasiones dejan fuera muchas pequeñas de mediana capitalización que son muy atractivas), o tratan de buscar compañías que tengan una menor correlación entre sí y generar carteras que ofrecen una rentabilidad similar al índice, pero con menor rentabilidad.

Los gestores de fondos fueron los primeros que se desmarcaron de la dictadura de los índices bursátiles. Tanto con una gestión activa en la selección de valores, como con la elaboración de estrategias que se desmarcaran de los sesgos de los índices.

Estrategias “inteligentes”

  • Baja volatilidad. Dentro de un índice hay compañías que tienen una menor volatilidad. Algunas estrategias de smart beta se basan en invertir en esas acciones para lograr los mismos rendimientos del índice de referencia, pero asumiendo menos altibajos.
  • Estilo de gestión. Los inversores en valor (value) se dedican a buscar gangas; hay otros invierten en empresas que tiene potencial en crecimiento en los próximos años (growth) y otros buscan compañías cíclicas. Las estrategias smart beta permiten combinar la estrategia más adecuada en cada momento de mercado.

Ahora, la smart beta ha llegado también a los fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés). Este tipo de gestión pasiva basa su funcionamiento en replicar la evolución de los índices bursátiles. A medida que se han popularizado y que han empezado a verse las flaquezas de los índices, las gestoras de ETFhan empezado a lanzar fondos cotizados con temáticas smart beta.

Por ejemplo, Amundi tiene ETF que siguen el Eurostoxx, pero concentrándose en las firmas de pequeña capitalización. También tiene ETF que siguen la evolución del MSCI Europe, pero concentrándose en las firmas que presentan menor volatilidad...

Ya hay 550.000 millones de dólares gestionados en ETFde ‘smart beta’, con tasas de crecimiento del 30%”, apunta Aguado. Además el 56% de los gestores reconoce que incorpora esta aproximación en sus inversiones. Los cálculos de BlackRock apuntan a que en 2020 estos ETF superarán el billón de dólares.

José Luis Jiménez, director del área de inversiones de Mapfre, es más escéptico con estas estrategias. “Los ETF ‘smart beta’ han permitido mejorar las estrategias de gestión pasiva, pero no son la panacea. El papel de la gestión activa es insustituible”.

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