El TLC con Vietnam, bueno para el aceite, insuficiente para el vino

Conforme Hanói reduzca el arancel, el país subirá el impuesto al consumo de licores

Pescados y mariscos, entre los productos españoles más favorecidos

Una mujer repara redes de pesca en el delta del río Mekong, en Vietnam.
Una mujer repara redes de pesca en el delta del río Mekong, en Vietnam. Thinkstock

La Eurocámara aún no ha puesto en marcha el mecanismo de ratificación, pero si se cumple lo previsto, a partir de 2018 las empresas europeas tendrán acceso ampliado a un nuevo mercado de 92 millones de habitantes en el sudeste asiático: Vietnam.

A inicios de 2016, Bruselas cerró con Hanói un tratado de libre comercio (TLC) que reducirá a cero los aranceles que pagan los productos europeos. La desgravación se efectuará de manera progresiva en un plazo de cero a once años, dependiendo de la partida arancelaria.

A cambio, la UE liberará de aranceles a los bienes vietnamitas en un plazo de cero a siete años, aunque estos ya son bajos porque el país forma parte del sistema de preferencias generalizado, un instrumento creado por Bruselas para ayudar a economías en desarrollo a través del fomento de sus exportaciones y del que son beneficiarios 23 países.

Por ejemplo, las camisas de punto para hombres y niños y el calzado deportivo fabricados en Vietnam pagan en las aduanas comunitarias una tarifa del 9,6% y el 11,9%, respectivamente. Esos mismos productos, hechos en Europa, pagan en los controles vietnamitas un arancel del 20% y el 30%, respectivamente.

Al ser mucho más fácil importar que exportar, la balanza comercial es deficitaria para la UE en 21.000 millones de euros, según datos a 2015. En el caso de España, el déficit alcanzó en 2016 los 1.986 millones.

Al corregir esa asimetría, el acuerdo resultará “muy provechoso para las empresas europeas, que actualmente se encuentran con unas barreras arancelarias, técnicas y comerciales que frenan sus exportaciones”, afirma María Ángeles Ruiz Ezpeleta, profesora de EAE Business School.

En 2016, Vietnam representó el 13% de las exportaciones españolas al sudeste asiático, con 386 millones de euros, según estadísticas oficiales. Constituye así su quinto mercado más grande en la región, por detrás de Malasia (21%), Tailandia (19%), Singapur (19%) e Indonesia (13%).

Los productos españoles que se verán más favorecidos por la desgravación son los que lideran los envíos: máquinas y aparatos mecánicos (la liberalización total tardará seis años), pescados y mariscos (cuatro años), material eléctrico (seis), taninos, colorantes y pinturas (ocho) y medicamentos (ocho). Para el aceite de oliva virgen, el plazo fijado es de cuatro años y para el jamón, de diez.

Óscar A. Mussons, director de la oficina española de la consultora Dezan Shira en Saigón, destaca que las empresas del sector alimentario se verán favorecidas también por el reconocimiento de sus productos a un nivel comparable al de la legislación comunitaria. “Significa que el uso de indicaciones geográficas y denominaciones de origen tales como el jamón de Huelva, el vino de Rioja, el aceite de oliva de Baena o el queso manchego gozarán de protección jurídica en Vietnam”, precisa.

Pero José Antonio Bretones, consejero comercial de España en Saigón, aclara que, en el caso del vino –actualmente gravado con un arancel del 50%–, el efecto del TLC será limitado, ya que las autoridades locales han adelantado que conforme se vaya reduciendo la tarifa durante un plazo de ocho años, se aumentará el impuesto especial al consumo, que afecta sobre todo a los licores, con el objetivo de desincentivar su bebida y, por ende, la importación.

Contratación pública

Los efectos del tratado no se limitan a las barreras arancelarias. Ruiz Ezpeleta resalta que el acuerdo prevé también la liberación del mercado vietnamita de finanzas, telecomunicaciones y transporte y que las partes han acordado progresar en la regulación de la inversión y la contratación pública.

"Todos esos acuerdos harán que las actuales barreras existentes, aparte de las arancelarias, se vayan suavizando o incluso suprimiendo durante los próximos diez años", señala.

Desde esta perspectiva, Bretones mantiene que probablemente las empresas que se verán más favorecidas por el acuerdo son las que tengan al sector público vietnamita como potencial cliente (suministradores de equipos, consultores, ingenierías, contratistas), pues podrán participar en las licitaciones públicas convocadas por los ministerios –incluyendo infraestructuras como carreteras y puertos–, compañías públicas (como el distribuidor de electricidad o el operador nacional de autovías), 34 hospitales públicos y los departamentos y agencias dependientes de las dos mayores ciudades del país, Hanoi y Ho Chi Minh.

"Aunque Vietnam no es signatario del Acuerdo de Compras Públicas de la OMC, todas sus disciplinas han sido incorporadas en el tratado de libre comercio con la UE, por lo que las europeas serán las primeras y, por ahora, únicas empresas internacionales que tendrán ese nivel de acceso a la contratación pública vietnamita", subraya.

La versión impresa de este artículo se publicó el 10 de mayo de 2017 en el suplemento Pymes de Cinco Días.

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