Entrevista

Simón Casas: “Si los toros desaparecen será por los taurinos”

El empresario de Las Ventas quiere renovar la plaza

Aspira a que vuelva a torear en esa arena José Tomás

Simón Casas: “Si los toros desaparecen será por los taurinos”

Dice que más que empresario a lo que se dedica es a producir arte. Simón Casas (Nimes, Francia, 69 años) debuta esta temporada como empresario de Las Ventas y cumple así uno de sus grandes sueños: gestionar la primera plaza de toros del mundo. 

Han comenzado a vender entradas por internet, ¿era necesario que la tecnología entrara también en el mundo taurino?

De eso se trata, de que haya una reposición en el ámbito tecnológico. Las nuevas tecnologías forman parte de la modernidad empresarial y deben formar parte del servicio al público. La gente agradece poder comprar las entradas como lo hacen cuando van a un concierto. En los últimos años decaía el bono, 500 menos cada año; por primera vez le hemos dado la vuelta, hemos crecido en 1.000 abonos más y hemos vendido muchas más entradas. Tenemos como objetivo llegar a vender 100.000 entradas más en San Isidro. En la primera fase de la temporada, desde marzo hasta el pasado domingo, vendimos más de 30.000. El objetivo es vender 200.000 entradas más que en la anterior. Antes se vendían 600.000 y vamos a llegar a las 800.000.

¿Qué espera de la temporada?

Si responde el público es porque los carteles han caído bien. Hay un doble objetivo. Por un lado, el éxito artístico y de imagen. Eso significa que el público esté satisfecho, y por otro lado, la reconquista de un terreno que se ha perdido en el espacio que ocupa la tauromaquia en la sociedad, por parte de intelectuales, de los medios informativos y el público indiferente a la fiesta de los toros. Tenemos que comunicar la tauromaquia como lo que es.

Eso qué significa.

Es arte y cultura, y hay que demostrar que sus valores son universales. La ecología, la vida, la muerte, la búsqueda de la belleza y de las emociones es algo que pocos espectáculos pueden generar.

Si tuviera que elegir destino animal quisiera ser toro de lidia

Hay mucha gente antitaurina.

Admito que haya gente a la que no le gusta la tauromaquia, pero no admito que no hagan el esfuerzo de reflexionar. No puede haber millones de personas cultas e integradas en la sociedad, como lo son también algunos antitaurinos, que puedan tener pasión por la tauromaquia. Esta pasión tiene como fundamento la historia de la tauromaquia, que solo ha creado efectos positivos en término de valores. Grandes artistas universales lo han demostrado por sus obras. Al contrario de lo que algunos creen, el sacrificio del toro genera valores artísticos y humanistas. El toro muere dentro de una liturgia, de un ritual creativo de belleza. Si tuviera que elegir destino animal quisiera ser toro de lidia, y no morir de manera anónima en un matadero siniestro, sino con integridad después de una lucha acorde a mi naturaleza y siendo reconocido con identidad.

¿Cómo puede atraer a los jóvenes a la plaza?

Demostrando que el arte de la tauromaquia forma parte del patrimonio universal de todas las civilizaciones y en particular del mediterráneo. A los jóvenes les diría que en la esencia de la tauromaquia está la esencia de la humanidad. En nuestra sociedad actual, la principal problemática de la juventud es la búsqueda de valores, que pueden justificar la existencia de la tauromaquia, como son la capacidad de comprometerse, de arriesgar, de hacer esfuerzos sobrehumanos, de reflexionar sobre el sentido de la vida y la muerte, de no ser un ciudadano vacío, en términos de concepto humanista. Le digo a los jóvenes que pueden pasar de la tauromaquia, pero no hay arte que le pueda aportar tantos referentes en la vida.

¿De dónde le viene a usted la afición?

He nacido en Nimes y de niño me di cuenta de que si un pueblo se volcaba en una corrida de toros, por algo sería. Tardé años en descubrir por qué mi familia materna hablaba castellano y nunca había pisado España. Eran sefarditas y habían guardado sus raíces, el idioma. Ser torero me daba la oportunidad de engancharme con mi destino ancestral. Fui un torero mediocre y decidí ser empresario. Ahora lo soy de la primera plaza del mundo.

Dicen que vendió su piso de París para licitar por Las Ventas, eso es tenerle ganas.

He invertido lo que tenía y lo que no tenía para poder realizar mis sueños. Toda mi vida la he dedicado a esto y tengo la satisfacción de haber cumplido mis sueños.

Después de sucesivas malas temporadas, ¿cómo piensa devolver la ilusión a la afición?

Trabajando bien. Llevo 40 años como productor de tauromaquia y con mucha experiencia en plazas importantes, como Nimes, Valencia o Zaragoza, que voy a poner al servicio de Las Ventas, esperando tener suerte

Hay que reconsiderar el potencial económico y la calidad de la tauromaquia

¿Dentro de 15 años habrá toros?

Siempre que haya capacidad para comunicar la pasión por la tauromaquia y argumentarla. El mundo del toro no tiene esa capacidad, y desaparecerá, no por culpa de los antitaurinos, sino de los taurinos.

Usted es empresario y apoderado, ¿no hay conflicto de intereses?

Lo habría si en mi caso hubiera negocio, pero apodero para promover a toreros, no para especular. Soy más mecenas que apoderado.

¿Una plaza de toros es un negocio rentable?

Puede ser rentable, pero hay que reconsiderar el potencial económico y el servicio de calidad de la tauromaquia. Es cultura y, por tanto, no se debe conceder una plaza a una empresa por subasta, se debe hacer como la ópera o la música. Es una reforma que comunico a los dirigentes políticos. Todo el dinero que entre por taquilla se debe invertir para la creación artística y el servicio al público. En los toros no hay subvenciones, tampoco las queremos, pero que no se altere nuestra esencia. Quiero mantener viva Las Ventas durante todo el año y que se adapte su estructura para organizar espectáculos.

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