Telecomunicaciones
Mercado de banda ancha en España pulsa en la foto

Hito histórico en las telecos: Telefónica abre su red de fibra a Vodafone

Establecen una alianza en las infraestructuras de nueva generación

Cambio drástico en el escenario actual del sector español de las telecomunicaciones. El negocio de la fibra, considerado estratégico por las operadoras y en el que España se ha convertido en uno de los principales actores europeos por delante de Alemania, Francia, Italia y Reino Unido, se enfrenta a su mayor sacudida. Telefónica y Vodafone han alcanzado un acuerdo comercial de acceso mayorista a la red de fibra óptica hasta el hogar (FTTH) del antiguo incumbente.

En un comunicado conjunto, ambas empresas explicaron que, a través de este acuerdo, Vodafone podrá acceder de manera inmediata a la fibra de Movistar no sólo en determinados municipios sujetos a la regulación implantada por la CNMC, sino también en otros en los que se había liberado a Telefónica de obligaciones mayoristas de acceso a la fibra, especialmente en grandes ciudades.

Así, Vodafone contará con Telefónica para completar la cobertura nacional de sus redes de FTTH, y extender la huella donde podrá ofrecer servicios de banda ancha ultra rápida y televisión. Hasta el momento, llegaba a 15,8 millones de unidades inmobiliarias (10,1 millones con red propia), si bien con una gran desigualdad territorial, por la falta de uniformidad de la infraestructura de la antigua Ono (comprada en 2014 por 7.200 millones de euros), e incluso tecnológica. Según fuentes del sector, la tecnología HFC de la cablera, mayoritaria en su red, no tiene las mismas prestaciones que el FTTH. Vodafone puede readaptar su plan de inversión, y liberar fondos destinados a la fibra, a otros ámbitos: móvil, televisión, contenidos...

Fuentes del sector señalan que el pacto no alcanza los 17,1 millones de unidades inmobiliarias que cubría la red de Movistar a final de 2016, si bien el porcentaje del que dispondrá Vodafone es “muy alto”. Otras fuentes sí cifran en 17 millones, los hogares a los que accederá Vodafone.

En cualquier caso, con este reposicionamiento, Vodafone rompe también una barrera comercial. Y es que al no tener una cobertura de FTTH completa, fallaba en algunas zonas al querer atraer nuevos clientes, que ya solo apuestan por esta tecnología frente al ADSL, que está en pleno declive. “Llámenme cuando tengan fibra en mi casa”, es una frase típica que escuchan los empleados de los call center de la compañía, que ven como las ofertas con ADSL han perdido atractivo.

En este sentido, ambos operadores señalaron que el acuerdo es un hito en su estrategia de negocio mayorista, pues posibilita tener un papel más activo al ofrecer sus servicios mayoristas en un entorno comercial cada vez más dinámico y con más alternativas, tanto por la prestación de servicios por parte de otros operadores como por el uso de modelos de coinversión.

Con la alianza, Telefónica se abre a un escenario en el que puede rentabilizar en mayor medida la inversión realizada en el despliegue de fibra. El capex acumulado por la teleco en España en los últimos cuatro años ronda los 6.935 millones de euros. Hay muchos hogares a los que se ha llevado la fibra, pero que no están conectados, con lo que no hay un retorno inmediato para Telefónica, que ahora empezará a percibir dinero de Vodafone por el acuerdo mayorista. Al cierre de 2016, Movistar contaba con casi tres millones de clientes de fibra, la mitad de su parque de usuarios de banda ancha. “Telefónica pone en valor su red de fibra de igual forma que un propietario de pisos los trata de rentabilizar a través de un alquiler”, dicen fuentes del sector.

El acuerdo está basado en compromisos de compra a lo largo de cinco años por parte de Vodafone. Es decir, hay obligación de adquirir un gran volumen. Ninguna de las partes precisó el precio acordado por el acceso a las unidades inmobiliarias, si bien fuentes del sector indican que es mejor que el precio actual establecido por los reguladores.

Con el dinero que obtenga de Vodafone, Telefónica puede financiar más despliegues de FTTH (su objetivo es llegar a 25 millones de hogares en 2020) o bien atacar otras áreas estratégicas como el móvil o la televisión de pago, donde ha hecho un gran esfuerzo.

Así, ambos socios señalaron que “el pacto pone en valor las sinergias que se generan al acceder Vodafone a la red de Telefónica, lo que incrementa su grado de utilización, y por tanto, la eficiencia del despliegue y la optimización de la inversión para ambas compañías”.

De igual forma, ambas empresas afirmaron que el acuerdo “redundará también en beneficio de los consumidores, que tendrán a su alcance una mejora de cobertura de redes de nueva generación en el ámbito nacional y una mayor disponibilidad de los servicios asociados a la economía digital”.

El pacto, no obstante, no es exclusivo, con lo que Telefónica mantiene abierta la opción de firmar acuerdos similares con otras operadoras. De ser exclusivo, podría ser paralizado por las autoridades reguladoras.

En este caso, las miradas se dirigen a Orange, que en los últimos años ha hecho una gran apuesta por la fibra. El primer paso fue la compra de Jazztel en 2015 por 3.400 millones de euros. Jazztel había iniciado un agresivo despliegue, que incluyó un acuerdo con Telefónica en 2012. La propia Orange, que también estableció un acuerdo de despliegue conjunto con Vodafone, siguió con el impulso. El pasado año cerró con 9,6 millones de hogares pasados.

Fuentes del mercado señalan que el nuevo escenario penaliza esta apuesta de Orange, puesto que su ventaja competitiva de una mayor red de FTTH que Vodafone, podría desaparecer con el acuerdo con Telefónica.

Orange no se ha querido pronunciar de forma oficial.

La compañía ha defendido siempre su estrategia de crecer de forma rentable con el despliegue de una red propia de FTTH, que evita tener que pagar al operador dominante. La empresa quiere huir en la fibra de los viejos modelos del ADSL indirecto, en el que cada cliente costaba mucho dinero por el pago que había que hacer por usar las centrales de Telefónica. Orange no descarta un futuro acuerdo mayorista, pero para llegar a zonas donde no sea rentable invertir. De momento, la empresa está atacando las grandes ciudades donde su red ha crecido con rapidez. Esta estrategia ha llevado a la empresa a multiplicar por dos los clientes de fibra hasta alcanzar los 1,61 millones.

Otra empresa que podría buscar un acuerdo similar podría ser MásMóvil, que recientemente llegó a un acuerdo para acceder a la red FTTH de Orange y llegar a 6,5 millones de hogares. Eso sí, el pacto también debería contemplar las condiciones de largo plazo y amplio volumen. MásMóvil, que en 2016 cerró las compras de Yoigo y Pepephone por cerca de 770 millones de euros, ha acelerado sus promociones en fibra. Ahora bien, su presencia todavía es pequeña, al cerrar 2016 con 120.000 clientes de banda ancha fija.

Nueva regulación y la polémica del precio

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) está dando los últimos pasos en la nueva regulación de los mercados de banda ancha fija. La normativa permitirá, entre otros aspectos, el acceso de otros operadores a la red de fibra de Telefónica en aquellas zonas en las que no existe suficiente competencia en este tipo de redes.

De esta forma, Telefónica tendrá que configurar una oferta mayorista de acceso virtual a su red de fibra óptica (NEBA local) para aquellas zonas declaradas como no competitivas, que suponen el 65% de la población.

Por el contrario, en los 66 municipios españoles que se declararon como competitivos, equivalentes al 35% de la población, la CNMC consideró que existía un nivel suficiente de competencia, puesto que hay un mínimo de tres operadores que despliegan simultáneamente redes de banda ancha fija de nueva generación.

El punto principal que todavía debe aclarar la CNMC es el precio mayorista de acceso a la NEBA local.

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