Cine
El director Raul Arévalo y la productora Beatriz Bodegas, en los Goya.
El director Raul Arévalo y la productora Beatriz Bodegas, en los Goya. Reuters

150 millones buscan a la próxima película que arrase en los Goya

España es el primer país que participa en el programa Europa Creativa

De las últimas ocho películas que han ganado el premio Goya a la mejor película siete tienen algo más en común. Tarde para la ira, Truman o Vivir es fácil con los ojos cerrados además de haber recibido el aplauso de la crítica y del público españoles también han contado con el respaldo de la sociedad de garantía CREA. Pero también La reina de España, Los últimos de Filipinas o El olivo. Y así hasta 7.000 proyectos culturales en los últimos 10 años. Ahora, esta compañía fundada por el ICAA y el EGEDA logra una inyección extra de 150 millones con remitente Luxemburgo.

España es el primer país de la UE que se beneficia del programa Europa Creativa, financiado por el Fondo Europeo de Inversiones. A través de la sociedad estatal CERSA el 80% de la prestación está destinado a CREA (la única presente en todo el país) y el 20% restante a las otras 19 sociedades de garantía de ámbito regional distribuidas por toda la geografía española. El objetivo es avalar a las pymes del sector cultural y creativo para facilitar el acceso al crédito. Si estas pequeñas compañías no pueden hacer frente a los pagos de los préstamos, esta entidad responde por ellos con el respaldo de Europa.

"Se han dado cuenta de que es necesario un cambio en el modelo productivo. La creatividad y la cultura desempñean aquí un papel esencial", afirma Rafael Lambea, director general del CREA. Gracias al impulso del Fondo Europeo de Inversiones, 3.000 nuevas pequeñas empresas culturales se verán beneficiados por esta entidad financiera. Se unirán a las 130.000 con las que ya opera.

Uno de los requisitos que han impuesto desde Europa es que la entidad española extienda su ámbito de actuación. Hasta ahora se limitaba al cine y abarcará también a los videojuegos, el teatro, la televisión o la industria editorial. Una de las primeras beneficiadas en la gran pantalla será la próxima película de Agustín Díaz Yanes, Oro, mientras que en series de televisión destaca Perdóname Señor de Telecinco. Y en teatro empiezan ahora a estudiar las primeras obras en las que participar. Por el momento planean invertir entre 80.000 y 90.000 euros en unos 12 o 19 proyectos. También esperan entrar en el panorama musical a través de un acuerdo con la asociación de promotores (ARTE) para financiar las giras de los artistas.

Con una cadudidad de cuatro años, Lambea describe la situación actual del proyecto como "piloto". Sin embargo, el responsable de CREA alerta de las posibilidades para el sector que tendría extender la ayuda comunitaria más allá de 2020. "Si funciona esta primera fase, hay un nuevo fondo que triplica la cantidad invertida. Llegará a los 500 millones", explica.

Un hito para una entidad que en su década de historia ha subsistido con los fondos que inyectaron entonces el Ministerio de Cultura y la patronal de los productores audiovisuales. Algo que ha sido suficiente para formalizar operaciones por más de 460 millones repartidos entre sus 1.400 empresas asociadas. Así, ha supuesto la creación de 8.250 puestos de trabajo directos y otros 25.000 indirectos. De la veintena de sociedades de garantía recíproca española, es la única que está centrada en la industria cultural española.

Su responsable explica que esta es la razón por la que desempeña un papel esencial en la nueva estrategia de la Unión Europea. Sostiene que la proliferación de plataformas de contenido online –como Netflix, HBO o Amazon– representa una oportunidad para el sector cultural. Frente al impulso de estas compañías norteamericanas, Lambea reivindica el papel de financiación como la del Fondo Europeo de Inversiones para ayudar a la tejer "una verdadera industria cultural" capaz de dar la batalla a los gigantes estadounidenses. "El negocio del futuro está en el ocio y la cultura", asegura. Que España (frente a Francia que tiene una inversión pública muy superior) sea el primer país sobre el que pone la vista este plan europeo supone, en sus palabras, una muestra de las posibilidades que tiene para liderar esta revolución.

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