Puertos

Miguel Rodríguez, presidente de los estibadores: “La situación es culpa de la incapacidad del Gobierno”

“Lo que no vamos a aceptar nunca es que el modelo se cambie con un decreto", afirma el máximo dirigente de ASEP

Miguel Rodríguez, presidente de los estibadores: “La situación es culpa de la incapacidad del Gobierno”

Miguel Rodríguez, el grancanario que preside la Asociación Sindical de Estibadores Portuarios (ASEP) se muestra contundente en sus afirmaciones a la hora de buscar responsables a la actual situación de confrontación social que se ha originado en el sector de la estiba portuaria. “Detrás de esta situación se esconde la voluntad del Gobierno de eliminar unas condiciones dignas a un colectivo de trabajadores, como ha hecho anteriormente con otros colectivos como los profesores o los médicos”. Y avisa: “Lo que no vamos a aceptar nunca es que el modelo se cambie con un decreto: tenemos que garantizar la paz social en el Puerto, consolidando y mejorando los niveles de actividad”. Y acusa al Ejecutivo de querer llevar a cabo un “ERE encubierto”.

Rodríguez está situado en la punta de lanza de los paros que se producirán en los Puertos del Estado los próximos 20, 22 y 24 de febrero. El 70% del flujo comercial de España con el exterior se gestiona en los puertos.

El 11 de diciembre de 2014, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea obligó a España a modificar la legislación portuaria que regula la prestación del servicio de manipulación de mercancías en los puertos españoles (la conocida como estiba). La Justicia apuntaba, fundamentalmente, a tres aspectos: uno, las empresas operadoras no deben de no tener la obligación de participar en alguna de las 33 Sagep que hay en España (sociedades anónimas de gestión de trabajadores portuarios, que tienen como objeto social poner a disposición de sus accionistas de los trabajadores necesarios); dos, las operadoras no tienen porqué contratar a los trabajadores de la Sagep; tres, tampoco tienen que tener un porcentaje de trabajadores fijos.

“Nosotros estamos de acuerdo en que haya una reforma. Hemos sido los primeros que estuvimos en el Ministerio para dar solución a la petición de la UE. Rodríguez explica que a día de hoy ya no existen los porcentajes de trabajadores fijos en el puerto. También se muestra favorable a que las empresas no tengan que estar por obligación en la sociedad. “Vamos a tratar que el modelo y que la sociedad que haya sea lo suficientemente interesante para que atraiga a las empresas, porque creemos que esta la de que haya una empresa que aporte trabajadores cuando las necesiten”. Respecto al segundo punto, que haya obligatoriedad de contratar empleados de la Sagep, Rodríguez reclama que haya fórmulas que garanticen que los trabajadores dispongan de la cuantificación necesaria.

Sueldos
El representante de los estibadores también replica a las acusaciones de que sus sueldos lastran la competitividad de los puertos. “Tenemos un sueldo digno, a diferencia de los sueldos de miseria que el Gobierno ha impuesto a los ciudadanos de España.Es un salario que hemos pactado con una empresa privada y que paga nuestro contratador”, y defiende su validez con las cifras récord alcanzadas por los puertos el pasado año.

Rechaza también que este sea un coto cerrado al que solo acceden allegados: “Solo queremos garantizar una formación mínima”. Los estibadores, asegura Rodríguez, reclaman consenso. “Hemos aportado soluciones desde abril pasado, cuando acudimos al Ministerio a reunirnos conAna Pastor. Ella nos pidió que lo consensuaramos con el sector porque le resultaba más cómodo. Es el Gobierno el que no ha podido tramitar la modificación, y ahora vienen las prisas y las imposiciones: la situación es culpa del Gobierno por su incapacidad para gobernar”.

Los estibadores, explica, consensuaron una posición con la Asociación Nacional de Empresas Estibadoras y Consignatarias de Buques (Anesco). Su asamblea, explica Rodríguez, no aprobó sin embargo el acuerdo. Pero esto se debió, denuncia, por presiones del Gobierno y del presidente de Puertos del Estado,José Llorca, para que se rechace el acuerdo.

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