Breakingviews

El caso Xiao Jianhua pone en duda el estatus de Hong Kong

Un millonario perseguido por Pekín podría haber sido detenido por policías chinos, contra la ley local

Xiao Jianhua, en Hong Kong en abril de 2016.
Xiao Jianhua, en Hong Kong en abril de 2016.

La desaparición en Hong Kong de un multimillonario de China Continental arroja dudas sobre el estatus de la ciudad, de la que policías chino se llevaron a Xiao Jianhua, según algunas fuentes. Si es cierto, sería un grave incumplimiento de su miniconstitución, y sugeriría que el controvertido secuestro de libreros críticos con Pekín en 2015 no fue una excepción. Las implicaciones a largo plazo para la inversión extranjera podrían ser graves.

El jefe del grupo financiero Tomorrow, el 32º hombre más rico de China, está en paradero desconocido. La cuenta del sistema de mensajería WeChat de la empresa de Xiao y una declaración en un diario local decían el miércoles que estaba en el extranjero para recibir tratamiento médico. Los registros de la frontera muestran que cruzó a China el viernes y la policía de Hong Kong dice que ha pedido información a Pekín. Si los agentes chinos han obligado a Xiao a abandonar la ciudad, se trataría de una grave violación de la Ley Fundamental, que impide que cuerpos policiales exteriores, incluidos los chinos, operen en su territorio.

El desaparecido, que es el 32º hombre más rico de China, tiene pasaporte extranjero

Hace un año cinco libreros desaparecidos salieron de su cautiverio en China, después de meses de estar custodiados por la policía. Si algo similar le ha sucedido a Xiao, indica que se acepta este tipo de movimientos. A los muchos extranjeros que viven en Hong Kong no les tranquilizará demasiado saber que Xiao, como alguno de los libreros, tenía un pasaporte extranjero.

Este caso es importante porque el Estado de derecho de Hong Kong es una ventaja competitiva frente a otros centros financieros asiáticos. Muchas multinacionales lo han convertido en su centro regional, atraídos por la proximidad de China, y por sus tribunales independientes.

Las empresas globales, ciertamente, todavía no se han planteado irse, como hicieron algunas antes del regreso de Hong Kong a China en 1997. Su dependencia de la segunda economía del mundo es demasiado grande, y marcharse podría ofender a Pekín. Pero la creciente influencia de China es un tema de discusión en los círculos empresariales. Pekín puede tener razones legítimas para perseguir a Xiao. Pero eludir el imperio de la ley para ello no haría otra cosa que socavar el futuro de Hong Kong como centro financiero.

Normas