Inversión

El valor de la gestión flexible de fondos

Esta tipología puede aportar un descenso de la volatilidad en las carteras

Varios corredores de Bolsa, en Nueva York.
Varios corredores de Bolsa, en Nueva York.

Después de un 2016 movidito dentro y fuera de los mercados, con acontecimientos que nos han dejado un buen puñado de efemérides para el futuro (peor inicio de año de la historia para el Dow Jones, mayor caída diaria de la historia para el Ibex 35 el día post-Brexit, noviembre como el peor mes de la historia para el mercado global de bonos, petróleo a 26 dólares el barril, el bono alemán a 10 años cotizando con rentabilidad negativa…) a uno le puede entrar la sensación de que el mercado es como una centrifugadora y que cuando menos te lo esperas te da tres vueltas de más y te deja “grogui”.

Siendo constructivos, el 2016 nos ha dejado una gran lección y es que el mayor acierto es no cometer grandes errores. En nuestra opinión, son dos los errores que más frecuentemente dan al traste con la rentabilidad de una cartera.

El primero de ellos es vender en el peor momento. Muchos inversores claudican en el punto más bajo del mercado, como así lo demuestran los estudios de flujos de salida de los fondos o de los activos, y éstos se aceleran cerca de los mínimos del mercado. Esto, que es humano, puesto que nos puede el miedo (a veces, pánico de pensar que vamos a perder todo nuestro dinero), es, financieramente hablando, un desastre de decisión.

La clave está en saber lo que se puede esperar en el peor escenario y no engañarnos sobre nuestro nivel de tolerancia si se diera esa circunstancia. El mercado (las Bolsas) suben y bajan, y saber convivir con las caídas (que son normales) es parte del reto de invertir bien.

Yendo un poco más allá, las caídas son siempre buenos momentos para comprar. Con lo que nos gusta ir de rebajas en enero qué poco nos gusta comprar acciones cuando éstas caen por cosas que poco tienen que ver con los fundamentales de una empresa.

El segundo error es comprar con el retrovisor. Tendemos a fijarnos en las cosas que lo han hecho bien o en las temáticas que han funcionado en el pasado. La inercia nos lleva a pensar que deberían seguir funcionando. Normalmente, ocurre todo lo contrario. Dos de las ideas que mejor habían funcionado en el pasado se han dado la vuelta bruscamente en los últimos meses, arrastrando con ellas a inversores cuyo perfil de riesgo era, además, unos cuantos escalones por debajo de “Agresivo”.

La primera de ellas son los bonos de gobierno con duración. Tras un rally de dos décadas, se dieron la vuelta abruptamente provocando caídas importantes en las carteras de renta fija. Si tuviéramos que poner un ejemplo de activo caro, ¿nos valdría el de un bono “pagando” un cupón negativo?

La segunda de ellas es todo lo que tiene que ver con activos de calidad, defensivas, pagadoras de dividendo… tras casi tres años de subida continuada en el precio de estas acciones versus las cíclicas, llegando a cotizar a múltiplos algo extremos, el mercado también se dio la vuelta: farmacéuticas, consumo, energía... caían a plomo mientras las cíclicas y financieras volaban. La cuestión no es tanto acertar con lo segundo (que es difícil) sino tratar de evitar lo primero.

Es muy difícil hacer market timing con éxito. Por eso, la mejor estrategia es estar siempre invertido, con carteras diversificadas y mejor con un enfoque global, que nos permita aprovechar cuantas más oportunidades mejor.

Los fondos flexibles son una buena manera de delegar cierta capacidad de decisión en cuanto a la distribución de activos o del nivel de riesgo que es adecuado tener en cada momento. Muchos de estos gestores tienen flexibilidad absoluta a la hora de decidir su posicionamiento. Nosotros valoramos mucho este tipo de gestión porque tener la capacidad de poder invertir en todo o tener el límite 0%-100% en cuanto al nivel de exposición lleva detrás un nivel de responsabilidad y de exigencia muy alto.

No obstante, es sensato pensar que estos gestores no son infalibles, por lo que una buena diversificación de nombres es siempre una buena decisión. Les dejamos unos cuantos ejemplos de gestores flexibles que llevan haciendo esto muchos años, tienen su patrimonio ligado a la evolución del fondo y encarnan ese espíritu de responsabilidad: Belgravia Beta, Cartesio Y, SycomorePartners, Acatis Gané ValueEvent, IbercajaAlpha, MFS Meridian PrudentWealth, y un par de ideas de nuestro fondo Smart-ISH, Fondo de Gestores, como Koala Capital y ArenbergAsset Management.

La combinación de estos nombres en una parte de nuestras carteras más flexibles, nos ha permitido tener retornos anualizados parecidos a la renta variable a largo plazo con significativa menor volatilidad. Permanecer invertido y poder dormir bien por la noche es, para muchos inversores, la solución soñada.

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