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Cuadernos Rubio, el empeño de un profesor valenciano

Ramón Rubio quiso hace 60 años mejorar la caligrafía y el cálculo de los españoles

Cuadernos Rubio, el empeño de un profesor valenciano

La historia de Cuadernos Rubio va ligada a la vocación del profesor de mercantil y empleado de banca, Ramón Rubio, procedente de Geldo (Castellón), que descubrió que su verdadero interés se encontraba en el gusto por enseñar a los demás, ayudarles a crecer y a desarrollar al máximo sus capacidades. Fruto de este compromiso con la formación creó la Academia Rubio, en Valencia, por la que pasaron más de 3.500 alumnos a los que ayudó a mejorar su preparación y acceder de esta manera al mundo laboral. Eran sobre todo opositores que deseaban optar a un puesto de contable en la banca o en una empresa.

Cronología

1956. Ramón Rubio, profesor de mercantil y empleado de banca, crea Ediciones Técnicas Rubio y los cuadernillos Rubio, que en sus comienzos imprimiría en su casa de forma completamente artesanal. Inicialmente comenzó a formar a futuros opositores a trabajar en banca y en el mundo de la empresa, pero enseguida vio que podía ser implantado como complemento a la enseñanza impartida en los colegios españoles.

Años sesenta. El fundador intenta que los colegios adopten el método Rubio, basado en el perfeccionamiento de la técnica grafomotriz, que supone partir de grafía simples, como las líneas rectas y curvas, para continuar con trazos más complejos, como los círculos y los bucles. Al principio, consiguió resistencia por parte de los docentes, que desconfiaban de cualquier método novedoso de enseñanza.

Años setenta. Una estafa fue lo que hizo crecer a la empresa. El fundador había confiado a un comercial la distribución de los cuadernillos en los colegios, pero este en lugar de ofrecérselos a los profesores, los vendía en las papelerías. El distribuidor empezó a tener deudas con el editor y un buen día desapareció. Ramón Rubio dio por perdido el material y el dinero, pero se encontró con que las papelerías de todo el país empezaron a hacerle pedidos. En los años setenta, Cuadernos Rubio llegó a despachar hasta diez millones de ejemplares.

Años noventa. Ramón Rubio cae enfermo y toma las riendas de la editorial su hijo, Enrique Rubio, que diseña un plan estratégico de crecimiento, que pasa por la diversificación del producto y expansión internacional.

2012. Rubio comienza a hablar el idioma de Shakepeare, al crear Rubio English, la adaptación de los tradicionales cuadernos junto a una web de apoyo destinados al aprendizaje del inglés.

2016. El mundo digital es la gran apuesta de Rubio en estos momentos: en el primer mes de vida la aplicación iCuadernos obtuvo 54.000 descargas. A través de la tienda online se venden cada año más de 35.000 cuadernos. Desde su creación se han editado más de 300 millones de Cuadernos.

Fue precisamente en esta academia, ideada para ayudar a sus alumnos, donde nació el germen de los primeros Cuadernos Rubio, basados en diferentes compilaciones de fichas destinadas a mejorar la caligrafía y la agilidad en el cálculo. Surgían así, en 1956, Ediciones Técnicas Rubio y los famosos cuadernillos Rubio, que en sus comienzos, el propio Ramón imprimiría en su casa de forma completamente artesanal.

Para el docente era muy importante tener buena letra y alinear los números en las operaciones de cálculo. Para ello, ideó un nuevo método de aprendizaje, poniendo especial énfasis en trabajar las competencias básicas que ayudan a potenciar la plasticidad del cerebro, como son el lenguaje, el cálculo y la psicomotricidad fina, asociada a unos patrones de escritura diseñados por su creador.

En poco tiempo, los niños que usaban esta metodología de aprendizaje empezaron a destacar en el aula, pero con todo, los inicios de los cuadernillos no fueron fáciles.

Ramón Rubio llamaba a las puertas de colegios de Valencia, incluso de toda España, presentando su material didáctico directamente a los profesores, pero los beneficios de su novedoso sistema no eran entendidos por todos los docentes de la época, que le confundían con un comercial ambulante. Y fueron los propios alumnos y su progreso gracias a los cuadernos quienes hablaron por él. Fue así como muchos maestros se dieron cuenta de que este método de enseñanza daba buenos resultados y facilitaba su labor docente, por que comenzaron a interesarse cada vez más en él. Los característicos patrones de caligrafía pasarían a formar parte del panorama habitual de las escuelas primarias españolas, a la par que nuevos ejercicios se sumaban a este innovador sistema que, en la actualidad, permanece totalmente vigente. Fue así como nacieron los cuadernos de caligrafía, con su tapa verde, y los de cálculo, con las cubiertas en color amarillo.

En el anecdotario de la editorial se encuentra una estafa, que fue lo que hizo crecer a la empresa. El fundador había confiado a un comercial la distribución de los cuadernillos en los colegios, pero este en lugar de ofrecérselos a los profesores, los vendía en las papelerías. El distribuidor empezó a tener deudas con el editor y un buen día desapareció. Ramón Rubio dio por perdido el material y el dinero, pero se encontró con que las papelerías de todo el país empezaron a hacerle pedidos. En los años setenta, Cuadernos Rubio llegó a despachar hasta diez millones de ejemplares.

Desde entonces, han pasado 60 años y más de 300 millones de cuadernos editados, con los que han aprendido seis generaciones de españoles y que forman parte tanto de la memoria colectiva como de las tendencias educativas más modernas. El futuro de la empresa sigue en manos de la familia Rubio, siendo el hijo del fundador, Enrique Rubio, quien lleva las riendas de la editorial.

Hace dos décadas, al enfermar su padre, preparó un plan estratégico para reflotar la compañía y ampliar horizontes, más allá incluso de las aulas. Incluso en el Hospital La Fe de Valencia, los médicos que atendieron a Ramón Rubio vieron que los Cuadernos eran útiles para adultos con enfermedades neurogenerativas. La nueva generación ha apostado por volver al origen renovando contenidos, adaptándolos a los temas que hoy día tienen más calado en la sociedad, como el medioambiente, la diversidad, aplicaciones educativas online, los idiomas...

Edredones y una planta de 7.000 metros cuadrados

El profesor Ramón Rubio.
El profesor Ramón Rubio.

Conscientes del potencial de la marca, que genera, a pesar de los deberes y de las tareas del cole, un recuerdo amable y de nostalgia, la firma Rubio ha decidido ampliar el abanico de productos, abriendo una línea de ropa de hogar (toalla, edredones, sábanas...) inspirada en este reconocible universo creativo. También desde hace una década existe una línea denominada Rubio Kids, una firma de moda infantil, especializada en trajes y vestidos de comunión y de ceremonia.

En la actualidad, el catálogo de productos de Rubio comprende más de 200 referencias en papel y aplicaciones digitales para los diferentes sistemas operativos y dispositivos móviles. Además, con el fin de llevar la educación a todos los rincones, existe desde 2008 la Fundación Cuadernos Rubio, una entidad sin ánimo de lucro de carácter formativo, cultural y solidario, centrada en la integración de colectivos de riesgo en exclusión y la transmisión de valores éticos desde edades tempranas.

El 60 aniversario de la editorial viene acompañado del inicio de las obras de remodelación de las que serán las futuras instalaciones, situadas en la localidad de Quert de Poblet (Valencia. Un ambicioso proyecto de 7.000 metros cuadrados, que está previsto finalice en 2019 y que integrará en un mismo espacio a la firma de moda infantil, la Fundación Cuadernos Rubio, los talleres para niños y el aula Museo Ramón Rubio.

La firma está presente en países como Alemania, Suiza, Austria, también en México, Brasil, Chile, Estados Unidos, y hasta colabora en Sierra Leona (África) con una escuela infantil.

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