Ciberseguridad

Tokio 2020, los Juegos más digitales de la historia

Cuatro años de prevención para que no fallen ni la interacción ni la seguridad

Tokio 2020
Patrick Adiba, consejero delegado de Atos para los Juegos Olímpicos.

Cada edición de los Juegos Olímpicos supone una auténtica revolución frente a sus predecesoras. Por eso, las cifras de Río 2016 alcanzaron los mayores récords de la historia olímpica: hubo cerca de 5.000 millones de personas que siguieron el evento, tanto física como digitalmente. Junto a las sedes y estadios, la ciudad brasileña albergó un centenar de edificios dedicados solo a la tecnología. Además, se repartieron más de 300.000 acreditaciones, el único documento del mundo que, sin serlo, tiene el mismo valor que un pasaporte, y permite tanto entrar como salir del país.

Quien lo explica es Patrick Adiba, consejero delegado para los Juegos Olímpicos de Atos, la empresa encargada de gestionar la tecnología del mayor evento deportivo del planeta, y que ya está trabajando para la cita en Japón. Será en 2020. Si los de “Río 2016 fueron los Juegos más digitales de la historia, los Tokio irán a más”. El equipo de Atos, lleva preparándolos desde hace un año. “Son cerca de 200.000 horas de pruebas, y la última semana antes del pistoletazo de salida todo debe estar a punto”. De hecho, en esta recta final, el equipo se dedica a poner a prueba su propio sistema, “inventando cualquier escenario posible”.

En Río hubo 500 millones de anomalías en los sistemas de tecnología y seguridad

Porque, prosigue Adiba, este auge digital, además de traer las mejoras obvias en cuanto a alcance, calidad y conectividad, desemboca también en un mayor riesgo: “En los pasados Juegos hubo 500 millones de anomalías en el sistema, no necesariamente ataques, sino eventos anormales, no planificados. Esto supone 400 cada segundo, el doble de los que hubo en Londres”. El equipo, compuesto por 3.500 personas, debe estar al tanto de cualquier suceso inesperado, “sobre todo porque se trata de uno de esos acontecimientos que deben inaugurarse en el segundo exacto y que suponen una gran sincronización en todo el mundo”.

La mayor complejidad recae, apunta Adiba, en las exigencias que supone un mundo cada vez más conectado. “Antes los usuarios se conformaban con saber los resultados, ahora quieren estadísticas, repeticiones en tiempo real y comparativas”. Sirva como dato las cifras que ofrece el consejero delegado: “En Pekín solo el 1% de los usuarios utilizó el smartphone para acceder a contenidos; en Londres, el 30%; y en Río fue del 99%. Tokio irá a más. Será la primera vez que se suban los resultados a la nube en tiempo real”.

“En Río, 20 ataques podrían haber paralizado el evento”

Fue director general de Atos Ibérica hasta 2014. Hoy compagina su cargo con la dirección de ventas internacionales del grupo, además de pertenecer al consejo directivo internacional. Patrick Adiba (Casablanca, Marruecos, 1962) atiende a CincoDías, tras el evento conjunto entre Atos y el Comité Olímpico Español, ayer en Madrid.

Pregunta. En Río hubo 500 millones de irregularidades. ¿Cuántas vinieron de un ataque?

Respuesta. Nosotros no contabilizamos qué es un ataque, porque desconocemos si una anomalía viene por alguien que desconecta un cable por error o por quien lo hace para robar información. Esto luego lo estudia la Policía de cada país, pero en Río, 400 anomalías fueron realmente peligrosas y 20 habrían paralizado por completo los Juegos.

P. ¿Qué escenarios recrean para entrenarse?

R. Cualquiera que ha sucedido o que creemos que puede darse. Nos ponemos tanto en la situación de un ataque terrorista como en la de un terremoto, como puede ser el caso de Tokio. Por ejemplo, que dos edificios que gestionan información sensible se construyan sobre placas tectónicas diferentes.

P. ¿Cuál podría ser uno de estos ataques?

R. Una ofensiva contra los sistemas que recogen y analizan los resultados deportivos, los tiempos, las distancias... No se puede perder ni un dato. Por eso todos estos sistemas están duplicados en cuatro niveles de redundancia. Así, si falla uno, la información va al siguiente, y así sucesivamente. Todos estos datos alcanzan un gran valor. A veces hay 17 competiciones en paralelo y no puede perderse nada.

P. ¿Hay deportes que llevan más trabajo que otros?

R. Generalmente todos los que se juegan al aire libre porque acumulan más datos, como el clima. El que más es el golf, que por el tamaño del campo y otros factores implica gestionar los mismos datos que la suma del resto de deportes.

P. Además de la seguridad, ¿qué cambiará la tecnología en Tokio?

R. El futuro del deporte es digital. En un estadio olímpico caben unas 80.000 personas, pero no estamos tan lejos de que, mediante hologramas que imiten a los deportistas, se puedan ver sus carreras o saltos en estadios de todo el mundo.

P. ¿Es ese el futuro?

R. También todo lo que atañe a la interacción. El futuro también son los sensores, el dato que viene directo del cuerpo del atleta para poder ver estadísticas, análisis, récords... Se trata de incidir tecnológicamente al máximo en el deporte sin que esto suponga perder su esencia.

P. Madrid ha presentado tres candidaturas olímpicas. ¿Una ciudad tecnológica tiene más posibilidades que otra?

R. Ninguna ciudad está preparada por sí sola para recibir a cientos de miles de personas durante un mes. Una ciudad, tecnológica o no, debe organizarse para ser sede olímpica. Una smartcity no tiene más aptitudes.

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