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Toshiba se hunde en Bolsa y podría vender activos para obtener liquidez

El recorte de miles de millones de euros en la valoración de su negocio nuclear golpea a la compañía nipona, que ya fue castigada por el escándalo contable el pasado año.

El presidente de Toshiba, Masashi Muromachi.
El presidente de Toshiba, Masashi Muromachi.

Semana horribilis para Toshiba. Las acciones del grupo nipón volvieron a caer ayer otro 16,97% hasta 258,7 yenes, el precio más bajo desde finales del pasado mayo. El recorte, desatado tras conocerse el martes que la firma podría sufrir un grave deterioro de activos relacionados con la compra de CB&I Stone & Webster, empresa que construye plantas nucleares, ha llevado al grupo a perder un 42% de su valor en Bolsa en tres días. Toshiba, que cayó otro 20,43% el miércoles y un 11,62% el martes, ha perdido 6.356 millones en capitalización.

Ante esta situación, las agencias de calificación crediticia S&P y Moody’s rebajaron ayer en un escalón sus respectivos ratings para Toshiba, que pasan a situarse en B- y Caa1, respectivamente. Además, ambas entidades mantienen en revisión la calificación de la compañía de cara a posibles recortes adicionales. En concreto, S&P ve probable que el beneficio neto de Toshiba en el ejercicio 2016 quede bastante por debajo de las previsiones iniciales de la compañía, lo que provocará “una considerable erosión” del valor de sus acciones y una elevada probabilidad de que el negocio y situación financiera de la empresa se encuentre bajo una tensión adicional.

Antes de dar la noticia, la firma preveía un beneficio neto de 145.000 millones de yenes (1.192 millones de euros) para su actual ejercicio, que concluye en marzo. Una cifra que ahora va a revisar.

“La rebaja de rating de Toshiba refleja principalmente la profunda preocupación de Moody’s respecto a la sostenibilidad de la liquidez a corto plazo de Toshiba, así como la sustancial y rápida erosión de su base de capital”, dijo Masako Kuwahara, analista sénior de esta agencia de calificación.

Toshiba mantiene un contencioso con Chicago Bridge & Iron, de quien adquirió CB&I Stone & Webster en diciembre de 2015, a cuenta de sus tasaciones de los activos y negocios de la compañía. La firma japonesa explicó que el deterioro del fondo de comercio está “bajo estudio” y que la valoración final dependerá de la revisión contable que la empresa completará en el primer trimestre de 2017. Sus estimaciones actuales hablan de “varios miles de millones de dólares” y una fuente interna de Toshiba la cifra en 4.300 millones de dólares, según Reuters.

Durísima situación financiera

A raíz de este problema, el grupo japonés, que aún se está recuperando de un escándalo contable desatado en 2015 por inflar sus beneficios en 1.300 millones durante siete años, ha admitido que podría acometer una ampliación de capital y que está tratando la situación con grupos financieros nipones. Sin embargo, la multinacional parece enfrentarse a una durísima situación financiera. Según los analistas, está quemando liquidez muy rápidamente y no puede captar efectivo mediante la emisión de acciones debido a las restricciones impuestas por la Bolsa tras el citado escándalo contable. Las mismas fuentes aseguran que tampoco tendrá fácil captar fondos de los bancos, lo que obligaría a la compañía a intentar acudir a firmas de capital riesgo o seguir vendido algunos activos.

Toshiba ya empezó un duro proceso de reestructuración tras el escándalo contable del pasado año, que le costó la sanción más elevada impuesta por el regulador del país asiático (55 millones de euros). La compañía vendió a Canon su división Toshiba Medical por 6.000 millones de dólares y ha dejado en gran parte su negocio de electrónica de consumo (ordenadores personales y televisores). En Europa, la firma ha dejado de vender portátiles para el mercado de consumo.Y todo con un coste alto de despidos.

Ahora, entre las opciones que estaría estudiando, la más atractiva para el mercado sería una colocación en Bolsa de parte de su negocio de chips de memoria flash (Nand). Además, la compañía, que también estudiará qué hacer de cara al futuro con su negocio nuclear, podría estar analizando la venta de activos no estratégicos, que se sumarían a las desinversiones ya hechas.

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