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Macri gana tiempo, pero poco

El sacrificio del jefe económico reduce el margen de error del presidente argentino

Macri y Prat-Gay, el lunes tras la destitución de este.
Macri y Prat-Gay, el lunes tras la destitución de este.

Mauricio Macri ha encontrado un chivo expiatorio... por ahora. Alfonso Prat-Gay, jefe económico del presidente argentino, ha pagado que la economía no haya despegado en 2016. Pero su destitución no hace nada por reducir la inflación, que cerrará el año en el 40%, y un hinchado déficit. El margen de error de Macri antes de las elecciones legislativas de octubre se reduce.

El presidente llegó al poder hace un año, prometiendo romper con las políticas populistas de Cristina Fernández, y orientarse más hacia el mercado. Prat-Gay parecía la persona ideal, pues en 2004 dimitió como gobernador del Banco Central al rechazar la oferta para seguir que le hizo el difunto marido de Fernández, el entonces presidente Néstor Kirchner.

El nuevo ministro de Hacienda ha sugerido congelar el gasto público en términos reales y esperar que el crecimiento reduzca el déficit

A los pocos días de tomar posesión, Prat-Gay suprimió los controles cambiarios, lo cual provocó una caída de más de un tercio del peso frente al dólar, pero aumentó las esperanzas de un aumento de la inversión extranjera. Cuatro meses después acabó con el enfrentamiento que durante diez años había mantenido el Estado con acreedores liderados por Elliott Management. Eso permitió al país volver a los mercados internacionales de capital por primera vez desde el default de 2002.

El rebote aún no ha llegado, sin embargo. El Banco Central elevó el tipo de interés a un máximo del 38% antes de las reducciones que lo han bajado hasta el 25%. Aunque se espera que la inflación caiga el próximo año, todavía queda mucho camino por recorrer, y el déficit primario, que excluye los pagos de intereses, estará en torno al 4,4% del PIB, según Bank of America Merrill Lynch.

Es difícil ver cómo se acelerará el cambio con la salida de Prat-Gay y la decisión de Macri de crear un nuevo ministerio de Hacienda junto a un departamento de finanzas con responsabilidad reducida. Una amnistía fiscal para la repatriación de fondos del extranjero ha generado 6.700 millones de euros desde noviembre, pero expirará en marzo. Tampoco es probable que Macri intente más reformas importantes antes de las elecciones.

Nicolás Dujovne, el nuevo ministro de Hacienda, ha sugerido que se aplique la estrategia de Brasil, no probada hasta ahora, de congelar el gasto público en términos reales y esperar que el crecimiento reduzca el déficit. Pero eso también requeriría tiempo. Macri ha ganado algo, pero poco.

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