Entrevista

Lifshitz: “Nos interesan las ‘startups’ centradas en biocomputación”

Tamar Lifshitz es directora general de Elevator Med, un fondo especializado en 'ehealth'

Lifshitz: “Nos interesan las ‘startups’ centradas en biocomputación”

Tamar Lifshitz es la directora general de Elevator Med, el fondo de inversión temprana dedicado a medicina digital de Elevator Fund. Con una formación que combina la medicina y los estudios empresariales, esta israelí de 37 años fue una de las participantes en la XXII reunión del Future Trends Forum, el think tank de la Fundación Innovación Bankinter, focalizado en analizar las tendencias de innovación que afectarán en el futuro próximo. En esta ocasión, el evento gira en torno a cómo la revolución digital ha llegado a la salud.

¿Cuánto dinero invierten en los proyectos?

Hasta ahora estamos invirtiendo un máximo de 250.000 dólares. Los fondos proceden de particulares y de algunos family offices. El fondo de salud digital lo empezamos hace casi dos años.

“No creo en emprendedores que funcionen en solitario”

¿Qué elementos deben reunir las compañías en las que invierte?

Para mí es muy importante ver un buen equipo. No invertiría en una empresa compuesta por un solo emprendedor, por muy brillante que fuera. Su idea o tecnología debería ser apabullantemente buena para compensar el hecho de que esté solo. También es importante que entiendan hacia dónde van: cuál es su idea, cómo se enmarca en la regulación de su sector, quién es su competencia, en qué son mejores, qué valor añadido le van a aportar a los clientes... Esto último es clave y a menudo es lo que más escasea: a fin de cuentas, se trata de vender productos, aunque sean sanitarios.

¿Cuáles son los fallos más recurrentes entre quienes les presentan proyectos en los que invertir?

Lo más común es no entender cuáles son sus KPI [indicadores clave o de desempeño]: hacia dónde van, cuánto tiempo les tomará cumplir sus objetivos y cuánto les va a costar hacerlo. Si no sabes eso, entonces tampoco sabes valorar cuándo necesitas otra ronda de financiación.

¿Es fácil invertir a largo plazo?

La verdad es que hasta cierto punto hay que ser un visionario para entrar en el capital de startups que empiezan. Se debe confiar mucho en las inversiones.

¿Qué tipo de compañías le interesan?

El ehealth es muy amplio. Soy muy oportunista. En términos generales, me fijo en las empresas que hacen algo relacionado con software y hardware que o bien promueva la salud o reduzca costes de los procesos. Veo muchos proyectos relacionados con soluciones basadas en la gestión masiva de datos. También empresas centradas en biocomputación. Esta es un área que me gusta y que creo que está creciendo, en parte gracias a los progresos en la técnica CRISPR de edición genética, que ha abierto nuevas puertas para la biología sintética, tanto en terapias como en otros desarrollos. Las aplicaciones que se ocupan de la gestión de enfermedades, conectando datos con bienestar, también están en auge. Por el momento solo invertimos en empresas afincadas en Israel, porque hay muchas, pero todo se andará.

¿Cómo acompaña a las empresas en las que invierte?

A menudo conozco a los miembros de las startups cuando todavía están trabajando en la universidad. Suelen entrar en mi órbita cuando hacen alguna presentación relacionada con su investigación o con alguna aplicación comercial más o menos desarrollada. En algunas ocasiones les ayudo a establecer el ecosistema necesario para que un grupo de investigación dé el salto a tener una estructura de empresa. Les animo también a que entren en una aceleradora o incubadora de empresas.

¿Qué hay que hacer para que despegue del todo la sanidad digital?

Lo primero es entender cómo está el ecosistema y qué puede ofrecer la ehealth al sistema. Luego habrá que centrarse en sus necesidades: regulación, infraestructura, aceptación del nuevo sistema por los agentes implicados...

... Y financiación.

Hace falta dinero, sí, pero también saber qué hacer con él. Ante todo hay que desarrollar una buena infraestructura, sin la que no se podrá implementar nada. En segundo lugar, creo que lo mejor es invertir en proyectos piloto y centrarse en el largo plazo. Pensar en tener beneficios en menos de diez años es absurdo en este sector.

Cuando hablamos de digitalización de la medicina, da la sensación de que cada cual entiende una cosa.

Es cierto. En Europa, además, sucede que cada país va por su lado, y a menudo dentro de cada Estado las regiones gestionan su propio sistema sanitario. Eso significa que no hay una sola regulación o marco sobre el que puedan trabajar las empresas, lo que complica las cosas a las startups. Muchas optan por apelar directamente al consumidor o por irse a EE UU, donde tienen un entorno más estable, aunque el mercado también es difícil.

¿Por qué los wearables no han revolucionado todavía la medicina?

El problema es que los usuarios no tienen incentivos para llevarlos. ¿Qué les aporta al corto plazo? Dicho esto, ya hay una enorme cantidad de datos sobre nosotros en los mismos teléfonos, tampoco es imprescindible recopilar más.

¿Qué opina de la medicina personalizada? ¿Cómo cree que va a evolucionar?

Cuando tienes datos puedes analizar la información del individuo. Cuando reunamos la de mucha gente nos ayudará a identificar a cada paciente dentro del enorme mapa de variaciones genéticas que tienen, por ejemplo, las enfermedades. Todavía queda tiempo para llegar a ese punto, pero llegará.

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