Fundador de Pangea

David Hernández: “Quiero ser el Amancio Ortega de los viajes”

Hace un año abrió la agencia de viajes que factura 10 millones de euros

David Hernández: “Quiero ser el Amancio Ortega de los viajes”

A pesar de que la dimensión de su despacho se reduce a apenas unos metros, el espacio de trabajo de David Hernández, barcelonés de 38 años, fundador y consejero delegado de Pangea, son los 1.500 metros cuadrados de la tienda que la agencia de viajes tiene en el barrio de Salamanca de Madrid. “Casi nunca estoy en el despacho, me gusta estar con los empleados, viendo a los clientes, además la tienda está concebida como un lugar para trabajar y disfrutar”, señala Hernández, que estudió Ingeniería en la Universidad Politécnica de Cataluña. Antes de emprender su propio negocio, trabajó durante más de una década en banca de inversión y consultoría corporativa, en compañías como Banco Santander y Accenture.

Hizo un máster en Administración de Empresas en el IESE, con una estancia de cuatro meses en Estados Unidos, que le cambió la vida, porque ahí surgió la idea del negocio. “Quise hacer el Ikea o el Zara de los viajes”. Su razonamiento es el siguiente: “Ellos transformaron la moda y la forma de comprar muebles, y vi que ahí había un hueco de mercado. Quería mejorar algo existente, como la agencia de viajes, que no había evolucionado. Me gustaría ser el Amancio Ortega de los viajes”. Hace cuatro años realizó el business plan y consiguió levantar, con la ayuda de varios socios, como Javier Botín o Javier del Val, 3,2 millones de euros. En noviembre de 2014 cerraron la primera ronda de capital, que les sirvió para abrir la primera tienda en octubre del año pasado. La facturación en este primer ejercicio asciende a 10 millones de euros, el 35% de los ingresos procede del negocio online y el 65% de la tienda física.

Como dato curioso, añade que solo el 5% de los clientes acaba. “Todavía no hemos llegado al punto de equilibrio, pero estamos teniendo un crecimiento del 15% mensual”, señala Hernández, quien señala que si de algo esta seguro es de haber acertado con el modelo de negocio. “El mercado online está cada vez más saturado, hay un boom y es cierto que ha llegado para quedarse, pero donde más crecemos es en el mundo físico”. Y explica que el secreto no es otro que aportar valor con una plantilla de empleados, casi 60 personas, expertos la mitad de ellos de los destinos que venden. “Fichamos a gente experta en viajes, que sabe sobre todo trabajar bien en equipo. Podemos garantizar que nuestra experiencia de compra es muy satisfactoria, porque lo que ya no hace la gente es pasarse 20 horas buceando en internet para montarse un viaje sin saber muy bien lo que se va a encontrar en destino. De hecho, Amazon abre tienda física porque tiene mucho potencial y también está para quedarse”. Porque en contra de lo que puede parecer, “la agencia de viajes, que parecía algo viejuno, no está muerta, aporta valor añadido, que no está únicamente en la reserva del hotel o en la compra de un billete de avión, sino en conseguir unas entradas para el teatro, en dar con el sitio para comprar un palo de golf especial”.

David Hernández asegura que no tienen un plan de expansión establecido, pero sí tiene claro que en breve abrirá en Barcelona, donde está a la caza y captura de un buen local, y a partir de entonces comenzará el goteo de Pangea por otras ciudades. Para el extranjero esperará a 2018. Cree además que el concepto de tienda está cambiado. “El futuro pasa por un modelo de local en el que se pueda vivir una experiencia en tres dimensiones, en el que se pueda disfrutar de una vivencia única de la compra”.

Euros que nunca irán a su mesa de trabajo

Todas las reuniones las celebra en la tienda de Pangea, donde también hay una cafetería para disfrute de los clientes. “Aquí está todo a la vista, no se oculta nada, es un negocio y una forma de trabajar muy transparente. Yo soy mitad catalán y mitad gallego, no soy de aparentar ni de gastar. Cada euro que ganamos lo gastamos en el cliente, en mejorar el espacio de la tienda, no en mi mesa de trabajo”, reconoce.

David Hernández, padre de cuatro hijos, comienza su jornada laboral pronto, se levanta cada día a las seis de la mañana y a las 7.15 horas está en la oficina de la madrileña calle de Príncipe de Vergara. Nunca se marcha antes de las 21.00 horas. Eso sí, advierte de que procura no trabajar los fines de semana para dedicárselos a la familia, aunque reconoce que es difícil desconectar. Asegura que en estos momentos su gran prioridad es consolidar la empresa, “me gustaría cambiar el sector y hacer un poco de historia, humildemente”. Y califica su “trabajo como titánico, me equivoco todos los días, aunque mi forma de gestionar la empresa es muy tranquila”.

Le gustaría a medio o largo plazo tener cuatro o cinco Pangeas repartidos por Madrid. “He cumplido una parte de mi sueño, aunque el siguiente paso es abrir más tiendas y transformar este sector”, asegura este ejecutivo que no se separa en ningún instante de su cuaderno de viaje, en el que anota todo. “Es mi pizarra, aquí lo tengo todo explicado”. Yel teléfono, del que tampoco se despega. “Si salgo de casa sin él, vuelvo la buscarlo”.

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