Formación

La abogacía española aprende con juicios ficticios

Alumnos del máster de acceso a la abogacía pondrán en práctica sus conocimientos en una sala de vistas

De izquierda a derecha, José Antonio Arcila (abogado independiente), Purificación Pujo (directora de la ETJ)l, Ricardo Rodríguez (magistrado titular del Juzgado de lo Penal número 11 de Madrid), Javier Moscoso (presidente del Consejo Académico de Thomson Reuters), Álvaro Lucini (notario de Madrid), Virginia Sánchez (directora ejecutiva de la ETJ) y Delfina Ayerza (responsable del Área de Formación de Thomson Reuters) en la sala de vistas de la ETJ.
De izquierda a derecha, José Antonio Arcila (abogado independiente), Purificación Pujo (directora de la ETJ)l, Ricardo Rodríguez (magistrado titular del Juzgado de lo Penal número 11 de Madrid), Javier Moscoso (presidente del Consejo Académico de Thomson Reuters), Álvaro Lucini (notario de Madrid), Virginia Sánchez (directora ejecutiva de la ETJ) y Delfina Ayerza (responsable del Área de Formación de Thomson Reuters) en la sala de vistas de la ETJ.

En EE UU, es habitual que los estudiantes que se preparan para ser abogados participen en las universidades en los moot courts, unos concursos de Derecho que suponen el estudio, exposición y defensa de un caso ficticio. Los mejores acceden a certámenes internacionales, celebrados en Washington o, en el caso europeo, Viena. Una forma de poner en práctica los conocimientos aprendidos en la carrera y prepararse para su futuro trabajo.

En los últimos años, algunas facultades españolas, como la Universidad Carlos III de Madrid, han puesto en marcha sus propios moot courts –esta última ha creado el MootMadrid–, con el objetivo de lanzar a sus alumnos a los concursos extranjeros, por lo que los casos abordan el arbitraje internacional, los derechos humanos o el Derecho internacional o europeo, pero nunca el español. Además, a pesar del impulso que se está dando a la práctica, los abogados recién licenciados, tras incorporarse a los bufetes, afrontan sus primeros casos en los juzgados sin haber sido tutelados previamente de forma adecuada sobre el terreno, según afirman fuentes de la profesión. “Lo que nos llega de la facultad son los mejores expedientes, es decir, libros con patas. Te recitan las leyes, pero no se les enseña a razonar”, afirma José Antonio Arcila, socio retirado de Baker & McKenzie, donde trabajó 37 años, y ahora abogado independiente.

La “frustración” generada por esta falta de preparación y la inexistencia de dichos certámenes en el país, llevó a Arcila a proponer a Purificación Pujol, exjueza y directora de la Escuela de Técnica Jurídica (ETJ), la creación de un moot court español. Pujol recibió poco después la misma propuesta de parte de Thomson Reuters Aranzadi. La unión de los tres dio lugar al I Certamen Nacional de Actuaciones en Sala, donde competirán universidades españolas en un caso juzgado con arreglo a derecho sustantivo español y por jueces españoles.

La iniciativa ha contado con muy buena acogida en las facultades y en los despachos de abogados, que se incorporan al concurso como orientadores de los estudiantes (solo alumnos que estén cursando el título oficial del máster de acceso a la abogacía). Aunque el planteamiento inicial incluía la posibilidad de que participaran hasta 20 equipos (10 actuarían como querellados y 10 como querellantes), de cinco personas cada uno, finalmente se han inscrito 12 facultades. El pasado jueves se realizó el sorteo que asignó a cada equipo el papel que debe desempeñar, determinó a qué universidad se enfrentará y qué despacho de abogados lo tutelará. El próximo viernes, los coordinadores de las facultades recibirán el caso, una narración de hechos acompañada de una serie de documentos. En esta primera edición, versará sobre compliance y será menos complejo que los propuestos en los moots internacionales. El objetivo es que los participantes “piensen y sean ingeniosos”, subraya Arcila.

A partir de entonces, los estudiantes tendrán un tiempo para la preparación de los escritos y en marzo se celebrarán las seis vistas orales en la ETJ, presididas por Pujol, Arcila y Ricardo Rodríguez, magistrado titular del Juzgado de lo Penal número 11 de Madrid. Durante todo este proceso, la participación de los bufetes será mínima, solo orientarán a los estudiantes cuando estos lo necesiten. Concluidas las vistas, el jurado (compuesto por Pujol, Arcila y Rodríguez) decidirá qué equipo querellante y querellado es el ganador. El premio será un curso e-learning de Experto en Compliance Officer de Thomson certificado por la Asociación Cumplen, así como una beca para trabajar en una de las tres empresas colaboradoras (Gamesa, Aenor y Mutualia) o en Thomson Reuters. Además, son muchos los despachos que buscarán talentos en el certamen, independientemente de que resulten ganadores o no. El objetivo final del proyecto es que sean las propias universidades las que comiencen a organizar sus propios moot courts internos y lleguen a este certamen los mejores equipos, como en los eventos internacionales. Quizá, en unos años, sean los alumnos americanos los que soliciten participar en el moot court de la ETJ y Thomson Reuters.

Plaza Castilla en una sala

Aunque el Certamen Nacional de Actuaciones en Sala se pone en marcha este 2016, Purificación Pujol comenzó hace dos años un proyecto con el mismo objetivo: cubrir la necesidad existente de practicar en sala.

Así surgió la Escuela de Técnica Jurídica, ubicada en el centro de Madrid, donde ha recreado una sala de vistas de un juzgado. Para ello, tomó incluso algunos muebles de los juzgados de Plaza Castilla, mandó instalar el mismo sistema de grabación y solicitó al Rey la fotografía colocada en la parte posterior de la mesa, a la que solo se sientan jueces, no profesores. En la sala contigua, cuentan además con una serie de togas de juez, fiscal o abogado para que estos simulacros sean prácticamente verdaderos juicios.

El próximo año, celebrarán ya la tercera edición de su máster jurister civil, donde acuden los despachos en busca de talentos. También imparten cursos destinados a empresas o particulares y ya han firmado las primeras colaboraciones, en Reino Unido, con la Universidad de Oxford, y en Iberoamérica.

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