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Recaudación tributaria del Estado Ampliar foto

Rajoy incumplirá la previsión de ingresos por quinto año consecutivo

El optimimismo en el presupuesto de ingresos ha sido una constante en la primera legislatura de Rajoy

Los errores en las estimaciones de recaudación explican los incumplimientos de los objetivos de déficit

Los últimos datos de ejecución presupuestaria del Estado sugieren que la recaudación tributaria será este año inferior a lo presupuestado por el Gobierno. Hacienda había previsto que los ingresos fiscales aumentarían un 6,3% respecto a 2015 y, hasta septiembre, el incremento ha sido nulo. La desviación negativa es una constante. De hecho, todos los presupuestos aprobados por el Ejecutivo de Rajoy han sobreestimado la recaudación. y ello ha contribuido a que España nunca haya cumplido en la legislatura el objetivo de déficit público fijado por Bruselas.

En el presupuesto de 2016 todo apunta a que se repetirá la situación. Entre enero y septiembre, la recaudación tributaria alcanzó los 128.483 millones, el mismo nivel que el ejercicio anterior. Sin embargo, la previsión de Hacienda era que los ingresos aumentarían un 6,3%. A pesar de las medidas urgentes que ha adoptado el Gobierno como elevar los pagos fraccionados del impuesto sobre sociedades, resulta improbable que la recaudación mejore hasta el punto de cumplir con la previsión de ingresos.

Entre 2012 y 2015, los errores en la previsión de ingresos sumaron 18.000 millones de euros, cifra que equivale casi al 2% del PIB. Con ese dinero, hoy España respetaría ya el pacto de estabilidad, que exige que el déficit se sitúe como máximo en el 3% del PIB.

Los mayores errores en la estimación de ingresos se producen en el IRPF y el impuesto sobre sociedades

En 2015, la recaudación fue 4.103 millones inferior a lo presupuestado, en 2014, el desvío alcanzó los 4.763 millones y, en 2013, el error ascendió a 9.013 millones. Solo en 2012 el incumplimiento presupuestario puede considerarse anecdótico. En ese ejercicio, la recaudación sumó 168.567 millones, solo 159 millones menos de lo previsto. Aunque ello no se debe a un acierto de las proyecciones, sino que a mitad de ejercicio el Gobierno aprobó la mayor subida del IVA.

Los errores en las previsiones de ingresos explican en buena parte por qué España lleva años rebasando el objetivo de déficit. Cumplir el objetivo de estabilidad sobre un papel resulta sencillo y basta con hacer casar los ingresos y los gastos, sin embargo, el problema surge cuando la realidad se aleja de lo proyectado. Los mayores desvíos se registraron al inicio de la crisis y en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero. En 2008, el Estado ingresó 30.000 millones menos de lo previsto y, en 2009, el desfase superó los 45.000 millones, lo que generó el mayor déficit fiscal registrado en Democracia.

Para el ejercicio 2016, el problema ha sido que subestimó el efecto de las rebajas fiscales aprobadas. A pesar de que en enero se redujo el IRPF y el impuesto sobre sociedades, el Ejecutivo calculó que la mayor actividad económica sería suficiente para evitar la pérdida de recursos. Hacienda presupuestó que este año recaudaría 75.432 millones por IRPF, un 4,3% más. Sin embargo, hasta septiembre, el IRPF ha aportado un 1,1% menos. En el impuesto sobre sociedades, el presupuesto apunta a un incremento de la recaudación del 20% y, en los nueve primeros meses del año, el tributo que grava los beneficios empresariales ha caído un 29,5%.

Por el lado del gasto, los pagos han sido inferiores a los presupuestados

En cambio, los tributos indirectos como el IVA evolucionan mejor de lo previsto, aunque no lo suficiente como para mitigar el desvío de los impuestos directos. Entre enero y septiembre, el principal tributo que grava el consumo aportó a las arcas públicas 47.155 millones, un 4,8% más que en el mismo período del año anterior. Para cumplir el presupuesto, la recaudación del IVA debería aumentar un 3,9% y, en este caso, se superarán las expectativas.

El hecho de que la recaudación se quede por debajo de lo estimado exige mayores ajustes por el lado del gasto. Una ecuación que se ha cumplido en la primera legislatura de Mariano Rajoy. Así, en 2013, 2014 y 2015, el gasto del Estado central fue inferior al inicialmente previsto en los Presupuestos. En concreto, en esos tres ejercicios, los pagos sumaron 13.000 millones menos de lo presupuestado.

El primer desafío que deberá afrontar el nuevo Gobierno será la aprobación de los Presupuestos de 2017 con un Congreso en el que no cuenta con mayorías claras. Se verá si el nuevo Ejecutivo afina más que el anterior.

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