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Etiquetas chivatas para proteger al pequeño comercio

Más de 1.000 artículos incorporan sistemas antihurto. Vino, jamón ibérico, queso, zapatos, turrón y brandi son los artículos más protegidos.

Etiquetas chivatas para proteger al pequeño comercio

A los Carpantas de la vida real se les ha acabado el chollo. ¿Quién, en alguna ocasión, no ha cruzado los arcos del supermercado y han saltado las alamas? Lejos de ejercer de ladronzuelos, el etiquetado de seguridad en origen es el culpable de estos malos ratos.

En España, más de 1.000 referencias incorporan lo que podemos llamar etiquetas chivatas. En su mayoría, aquellas que tienen que ver con el arte de comer. Así se extrae del informe Mapa del etiquetado en origen en España elaborado por Checkpoint Systems, compañía especializada en soluciones de seguridad para el pequeño comercio. Vino, ibéricos, quesos y conservas de pescado son, en este orden, los productos más protegidos frente a los cacos.

Eso sí, la tendencia va por barrios o, en este caso, por provincias. Mientras que La Rioja, Burgos, Pontevedra, Zamora, Badajoz y Valencia optan por preservar de las tentaciones al placer de Baco, Salamanca, Córdoba, Huelva, Cuenca y Gerona se dan al paladar de los ibéricos. Quizá por las pillerías de los lazarillos castellanos, Toledo, Ciudad Real y Valladolid defienden más sus quesos. Se suman a este grupo Lugo con sus Cebreiro, San Simón, Tetilla y Arzúa-Ulloa.

Sin embargo, no todo es comer para quien sisa. Si va a Zaragoza, Lérida o Cádiz, zapatos, turrón y brandi son los artículos en los que más saltan las alarmas.

Lo cierto es que el etiquetado de seguridad en origen se ha convertido en una buena costumbre en los últimos años. Según datos de Checkpoint, los hurtos se reducen entre el 23% y el 51% dependiendo del proyecto y las referencias que se quieran proteger.

Esta no es la única ventaja. Este tipo de adhesivos hacen más accesible el producto al consumidor, “lo que eleva el índice de compras por impulso”. Asimismo, “los productos llegan a las tiendas correctamente protegidos y los empleados no tienen que perder tiempo en colocar las etiquetas antihurto manualmente”, afirma David Pérez del Pino, director general de Checkpoint.

España a la cabeza

La pérdida desconocida (diferencia entre el stock teórico y el stock real) costó al pequeño comercio la friolera de 2.487 millones de euros, lo que supone un 1,33% de sus ventas.

Por ello, no es de extrañar que España sea el país con el gasto más elevado en prevención de pérdidas: un 1,37% de las ventas totales, 30 puntos por encima de la media europea y 18, de la mundial.

La tendencia cala con fuerza en las empresas. Tal y como se extrae del barómero, el 66% de los establecimientos minoristas afirma que mantendrá o incrementará los sistemas de prevención en los próximos meses. Esta conciencia no es fruto de la casualidad. “La formación de los equipos es fundamental”, explica Pérez del Pino. De hecho, “cada vez más, se realizan formaciones, tanto a nivel interno como externo, con el fin de conseguir un mayor grado de implicación de todos los miembros de la organización”.

Por otra parte, la inversión en bussiness intelligence y el análisis de datos aplicados a la seguridad de los establecimientos, está convirtiéndose en partida indispensable para los comerciantes.

La identificación por radiofrecuencia (RFID) es empleada por cuatro de cada diez comercios, teniendo más incidencia en los relacionados con electrónica, electrodomésticos y productos multimedia. La ventaja es que, además de convertir al producto en “único en el mercado” por contener información “al detalle”, se realiza un seguimiento continuo del producto, lo que permite, además de un mayor control, “una gestión más eficiente del stock desde la fábrica al punto de venta, asegurándose una precisión de inventario casi total”.

La forma correcta de etiquetar en origen

Las etiquetas en origen pueden implementarse de dos formas, bien mediante spoting (entregando la etiqueta al proveedor de seguridad que integrará el sistema antihurto) o bien incorporando un aplicador en la línea de producción.

Un informe de la organización Efficient Consumer Response Europe explica que para la implementación exitosa del etiquetado en origen, es necesario “el compromiso de la alta dirección, la cooperación entre departamentos, el alto rendimiento de los sistemas de protección electrónica de artículos, el uso de etiquetas antihurto visibles para que produzcan un efecto disuasivo, y la integración del etiquetado en origen en los procesos habituales del retail”.

Asimismo, desde Checkpoint han elaborado un manual que resume el proceso en cinco pasos:

  1. 1. Utilización de los datos o, lo que es lo mismo, realizar un análisis previo de los productos más golosos para hacer un traje a medida.
  2. 2. Colaboración de todo el equipo, desde fábrica hasta los puestos de dirección. 
  3. 3. Prueba: envío al laboratorio del proveedor para comprobar que todo funciona de forma correcta. 
  4. 4. Poner en marcha soluciones a largo plazo, implementando poco a poco el sistema en otros artículos.
  5. 5. Auditoría regular de los productos en tienda. Ayuda a reducir las roturas en stock y aumentar las ventas.
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