La modernización de la banca

Abanca renueva su apuesta por Madrid con nueva sede que será su banco de pruebas tecnológico

Abanca busca potenciar su negocio en Madrid, su imagen de marca nacional y un nuevo modelo de trabajo digital

El vicepresidente de Abanca, Juan Carlos Escotet (d), y el consejero delegado, Francisco Botas (i), durante la inauguración hoy de la nueva sede corporativa en Madrid
El vicepresidente de Abanca, Juan Carlos Escotet (d), y el consejero delegado, Francisco Botas (i), durante la inauguración hoy de la nueva sede corporativa en Madrid

Abanca ha inaugurado una nueva sede corporativa en el centro de Madrid, un antiguo palacete reconvertido en un espacio de trabajo abierto y tecnológico, que aspira a acuñar la nueva imagen corporativa del grupo, con un estilo que irá implantándose en el resto de sedes y oficinas.

En concreto, el emblemático edificio, situada en el Paseo de Recoletos número 4, fue casa palacio del empresario y filántropo ferrolano Ramón Plá Monge, lo que le da un “acento gallego” muy propio del grupo, en palabras del vicepresidente de Abanca, Juan Carlos Escotet, que ha acudido este jueves a su inauguración.

Se trata de un edificio de cinco plantas, con 3.700 metros cuadrados de superficie divididos en cinco plantas, más bajo, sótanos y garaje, que concentrará los servicios centrales de Madrid, su mayor mesa de negociación en mercados y servicios comerciales para clientes empresariales, privados o particulares.

“No es solo el continente, hemos trabajado en todo el contenido. No era solo ocupar un nuevo espacio, es hacer una reforma importante de cómo trabajamos, de cómo nos aproximamos al cliente”, ha explicado Escotet.

“Abanca Recoletos es un banco de pruebas avanzado de todo la innovación que vamos a ir llevando a la red” de oficinas, ha avanzado el consejero delegado de la entidad Francisco Botas durante el mismo acto.

Apuesta digital

El impulso tecnológico al edificio y los procesos bancarios que en él se llevan a cabo, en el que han colaborado firmas como Microsoft o HP, tiene por objetivo acompañar la apuesta digital del banco.

El 93% de las transacciones que realiza Abanca –que tiene 700 oficinas en el país- se realizan ya a través de canales telemáticos y un 63% de los clientes utiliza habitualmente la banca online o móvil, cuya aplicación suma ya más de seis millones de clientes.

Tras la profunda reforma llevada a cabo, el edificio está plagado de espacios abiertos y carece de despachos, aportando solo algunas salas de reuniones o salas de llamada insonorizadas, aunque acristaladas.

156 empleados

La idea es que los 156 empleados de Abanca que alberga la sede no operen con un sitio fijo y que, al estar dotados de ordenadores portátiles, teclados, ratones y auriculares inalámbricos, puedan elegir en qué espacio trabajar en función de las necesidades de su actividad o del cliente al que atiendan.

Escotet ha subrayado que también se espera mejorar la flexibilidad horaria y la autogestión de la plantilla, permitiendo una mejor conciliación de la vida laboral con la personal.

Una planta por debajo de la calle se encuentra una oficina comercial para particulares, mientras que la planta baja alberga un centro de negocios. Más arriba se sitúan otros departamentos comerciales o la mesa de mercados, “con el objetivo de potenciar las áreas de tesorería, distribución y mercados de Capital del banco”, avanzan desde la entidad.

Escotet ha expuesto que Abanca, la nueva denominación de la antigua Novagalicia tras su venta al grupo venezolano Banesco, busca ganar cuota de mercado en Madrid y otras zonas del país fuera de su área de influencia natural.

Abanca es el noveno grupo bancario de España y cuenta con una cuota de mercado del 2,60%. Escotet ha apuntado, no obstante, que aunque “la escala ayuda”, su foco está puesto en ganar más rentabilidad que tamaño.

Un coste de 48 millones de euros

La adquisición y reforma del edificio, en la que ha asesorado la firma Aguirre Newman, ha costado 48 millones de euros y los responsables del grupo aspiran a remodelar las sedes de La Coruña y Vigo bajo este mismo patrón el próximo año (y a menor coste, dado que los inmuebles ya son propios).

El edificio está decorado con algunas obras de arte originales de la fundación de Abanca y vinilos que reproducen otras, una imagen corporativa que se quiere llevar al resto de sucursales del grupo.

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