Transporte ferroviario

Bombardier pide al nuevo Gobierno liberalizar ya el tren

La empresa se muestra convencida de que será un negocio “rentable” para las sociedades privadas que operen en España

Imagen de un tren de alta velocidad.
Imagen de un tren de alta velocidad. EFE

Bombardier espera que el próximo Gobierno “avance de forma muy clara” en el proceso de liberalización del transporte ferroviario de pasajeros, iniciado en España hace más de dos años con la apertura del corredor de Levante a operadores privados que, sin embargo, no se ha hecho efectiva hasta la fecha.

El presidente de Bombardier en España, Álvaro Rengifo, espera que el nuevo Ejecutivo “se tome muy en serio este proceso y realmente liberalice el transporte ferroviario de pasajeros”, a fin de abrir el mercado y la competencia, según señaló en una entrevista con Efe en la feria InnoTrans.

Rengifo se mostró convencido de que será un negocio “rentable” para las empresas privadas que operen en España, pese a las dudas surgidas en este sentido entre los operadores interesados, debido al canon que cobra Adif por el uso de sus instalaciones y la falta de suficiente demanda.

Aunque la rentabilidad siempre dependerá del canon y otras condiciones, si éstas son razonables, “sin ninguna duda, va a ser rentable seguro”, añadió Rengifo, que tampoco contempla problemas de demanda, ya que la creará la nueva oferta (más frecuencias y mejores precios).

Respecto del otro proceso que parecía paralizado por el parón político, el 'megacontrato' de Renfe para la compra de hasta 30 trenes de alta velocidad y por el que puja Bombardier junto a otros fabricantes, el secretario de Estado de Infraestructuras, Julio Gómez-Pomar, aseguró en la misma feria que “sigue su curso y no se está viendo afectado porque haya una situación de gobierno en funciones”.

Estas declaraciones no han tranquilizado al fabricante, sino todo lo contrario, al considerar que, mientras que no haya gobierno estable, el proyecto debería quedar en suspenso y que el nuevo ejecutivo decida si sigue adelante.

No deberían abrirse ni las oferta técnicas, por no hablar de las económicas. “Sería un grave error que los sobres quedasen abiertos y luego el siguiente gobierno no quiera adjudicar el concurso”, apuntó.

“Si se abren y, finalmente, no se adjudica el pedido, se sabrá quién ha ganado y se conocerán las ofertas, una información que se supone confidencial”, advirtió.

Bombardier ha mostrado desde el principio sus discrepancias con los pliegos porque contienen un montón de inconvenientes que encarecen el producto, por lo que cree que, hasta que no haya un gobierno ya establecido, no en funciones, no debería seguirse adelante con el concurso y que éste debería volverse a convocar “con unas condiciones mucho más estándares, más razonables y más internacionales”.

De hecho, la compañía que ya había logrado que el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TARC) eliminara de los pliegos el criterio de fabricación en España, acaba de elevar su recurso de impugnación a la Audiencia Nacional.

Bombardier ha recurrido la sentencia del TARC, con el objetivo de que se mejoren los pliegos, basándose en los argumentos de la propia resolución del tribunal, que señalaba que había otras cuestiones que también podrían ser discutibles, pero que no tenía competencia sobre ellas.

La compañía tiene otro “pequeño” contencioso con el consorcio español, que construye el Ave a La Meca (Arabia Saudí) por la duración de las ruedas de las locomotoras y, tras un infructuoso acto de mediación judicial de hace unos meses, ya está pensando en presentar un recurso.

El consorcio ha obligado a Bombardier a una durabilidad de 1 millón de kilómetros, lo que es razonable, “siempre y cuando la vía esté limpia y bien mantenida”. “Si el carril tiene arena, la arena con el calor se queda pegada y lija las ruedas”, detalló Rengifo.

Bombardier exige que, si la vía no está limpia, haya un mecanismo por el cual no se le responsabilice en el caso de que las ruedas duren menos, sino al consorcio, que se encarga del mantenimiento de la infraestructura.

En cuanto a la carga de trabajo en España -donde se hacen sistemas de propulsión y señalización, así como servicios de mantenimiento-, Bombardier puja por varios concursos internacionales valorados en su conjunto entre 500 y 1.000 millones de euros y, si los gana, podría crear 100 empleos nuevos, muy tecnológicos, en su fábrica de Trápaga (Vizcaya), que cuenta, actualmente, con 200 trabajadores.

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