Comicios autonómicos

Las elecciones vascas y gallegas se leerán en clave nacional

La posibilidad de PNV y PP crucen apoyos en el Parlamento Vasco y en el Congreso puede tener implicaciones

El candidato del Partido Popular a la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo (i), acompañado por el presidente del gobierno en funciones, Mariano Rajoy, durante el acto de cierre de campaña
El candidato del Partido Popular a la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo (i), acompañado por el presidente del gobierno en funciones, Mariano Rajoy, durante el acto de cierre de campaña EFE

Llegan las elecciones vascas y gallegas 2016. La cita de los electores con las urnas de este domingo, sin embargo, llega marcada por una evidente lectura en clave nacional, en un momento de máxima incertidumbre política y con la posibilidad de terceras elecciones nacionales cada vez mayor.

Galicia: la mayoría absoluta del PP en juego

Los comicios de este 25S ponen a prueba en Galicia la única mayoría absoluta autonómica en pie, la de Alberto Núñez Feijóo (PP), y se presentan marcados por la fragmentación de fuerzas y la irrupción de la marca En Marea, que amenaza según algunos sondeos el habitual segundo puesto del PSdeG.

El líder nacional del Partido Popular, Mariano Rajoy, y el candidato Núñez Feijóo, conscientes de lo que se juega y en el caso del primero con la mirada muy puesta, además, en la realidad política estatal, han hecho, con el afán de multiplicar así los impactos, una intensa campaña por separado, salvo en el mitin final en Vigo donde se han juntado, y en todos los actos han apelado a la participación masiva.

Rajoy ha aludido en varias ocasiones a que no quiere para Galicia el bloqueo político que pesa sobre España, donde después de dos comicios generales se mantiene la situación de un Gobierno bajo condiciones de interinidad.

Núñez Feijóo ha apelado también en todo momento a un resultado “diáfano”, que no tenga que ser interpretado, y por eso ha pedido que la gente elija directamente al presidente de la Xunta, “sin intermediarios”, para que quede claro quién lo será en la misma noche electoral. Feijóo ha repetido que ambiciona para Galicia “un presidente que gane las elecciones”.

Por su parte, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez y en el aspirante socialista, Xoaquín Fernández Leiceaga, se juegan bajar a terer puesto y ser superados por En Marea, un hecho que, de producirse, abriría serias grietas.  La elección de Fernández Leiceaga fue una apuesta personal de Sánchez y fue elegido en un proceso de primarias, pero que provocó malestar en Ourense y en Pontevedra.

En Marea, conformada por Anova, Izquierda Unida, Podemos y las mareas municipalistas, no sólo confían en adelantar al PSdeG sino que su cabeza de cartel, Luis Villares, ha llegado a decir que podría sobrepasar al PP y que con una semana más de campaña se encontrarían rozando la mayoría absoluta.

En Marea, conformada por Anova, Izquierda Unida, Podemos y las mareas municipalistas, no sólo confían en adelantar al PSdeG sino que su cabeza de cartel, Luis Villares, ha llegado a decir que podría sobrepasar al PP y que con una semana más de campaña se encontrarían rozando la mayoría absoluta.

 País Vasco: posibles alianzas

 En Euskadi, el escenario es aún más incierto, según apuntan los sondeos. El PNV sería de nuevo el partido más votado, pero no la mayoría suficiente para gobernar sin tener que echar mano de alianzas. Según el último CIS, de mediados de septiembre, el partido de Íñigo Urkullo lograría 27-28 escaños en una Cámara de 75. EH-Bildu se situaría en segundo lugar con 16 asientos y Elkarrekin Podemos conseguiría 15-16. PSE-EE se quedaría con ocho escaños, empatado con el PP.

El papel del PP en esta situación y la posibilidad de populares y nacionalistas crucen apoyos en el País Vasco y en el Congreso, además de poco previsible por las declaraciones de dirigentes del PNV, es innecesario, salvo en ocasiones extremas, debido al sistema vasco de investidura, que dificulta los vetos y las repeticiones electorales: todos los partidos pueden presentar a sus propios candidatos a lehendakari, que precisan de mayoría absoluta en primera vuelta y de simple en segunda para hacerse con la Presidencia vasca.

PNV y PSE-EE, que juntos rozarían la mayoría absoluta, podrían reeditar su pacto de estabilidad de estos últimos cuatro años que, no obstante, no evitó que los socialistas colaborasen e incluso liderasen, como en el caso de la Ley de Vivienda, la aprobación de normas al margen de las preferencias del Gobierno de Iñigo Urkullu. De hecho, la socialista Idoia Mendia ya ha dejado clara su disposición a repetir alianzas, pero con las manos libres para renegar de ellas si los nacionalistas apuestan abiertamente por explorar vías soberanistas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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