Telecomunicaciones

Grandes gestoras, bancos y Estados controlan las telecos europeas

Blackrock es el principal inversor y supera a Vanguard y Norges Bank

Grandes gestoras, bancos y Estados controlan las telecos europeas
Efe

Telefónica vivió la pasada semana uno de los mayores movimientos en su capital de los últimos tiempos. La poderosa gestora estadounidense comunicó que ampliaba su participación hasta el 5,02% de las acciones de la teleco. Una muestra más del control que las entidades financieras y los Estados tienen sobre el conjunto del sector.

Con su movimiento, Blackrock se consolidaba como cuarto accionista de Telefónica, por detrás de BBVA, que posee un 6,96% entre la participación directa y la que tiene a través de los fondos de inversión que gestiona, la Caixa, dueña de un 5,25%, y la entidad francesa Société Générale con el 5,77%.

Pero la posición de Blackrock en otras empresas del sector es todavía mayor. La firma, a través de sus distintos fondos de inversión, es el principal accionista de Vodafone, la mayor operadora europea, con un 7,6% del capital, por delante del noruego Norges Bank (otro de los principales inversores del Viejo Continente), que tiene un 4,3%, Legal & General Group con un 3,26% y Vanguard Group, también presente en la mayoría de telecos, con casi un 2%.

En Deutsche Telekom, el Estado germano se mantiene como primer accionista con casi un 32% del capital (un 17,51% a través del KfW o instituto de crédito alemán). Por detrás se sitúa Blackrock con el 4,58% del capital; Deutsche Bank con el 1,50%; mientras que Vanguard Group y Norges Bank tiene un 1,48% cada uno.

En Orange la situación es similar. El Estado francés posee más de un 23% del capital, mientras que Amundi tiene un 3,90%, Blackrock un 1,83%, Caisse des Depots un 1,7% y Vanguard un 1,57%. La presencia estatal también es mayoritaria en la helvética Swisscom (un 50,95% del capital), la noruega Telenor (un 54%) y la Telia (un 37% el Estado sueco y un 3,2% el Estado finlandés).

En BT el escenario es diferente. Y es que el principal accionista es Deutsche Telekom con un 12% del capital, como consecuencia del intercambio de acciones pactado por BT para la compra de Everything Everewhere (EE), de la que el grupo germano era principal accionista. Por el mismo motivo, Orange es el tercer accionista de BT con un 4% del capital. Blackrock, por su parte, es el segundo inversor de la teleco británica con un 7,8% de las acciones, mientras que entidades como Legal & General Group, Norgen Bank y Vanguard tienen más de un 2% del capital cada una de ellas.

A su vez, Vivendi se convirtió el pasado año en el principal accionista de Telecom Italia al hacerse con la participación que tenía Telefónica, tras el acuerdo entre ambos grupos en torno a la compañía brasileña GVT, propiedad hasta entonces de la empresa transalpina. En la actualidad, Vivendi tiene una participación en Telecom Italia del 24,7%, posición que le permitió forzar un cambio de consejero delegado durante la pasada primavera. Por detrás del grupo francés se sitúan Blackrock con un 2,41%, Norges Bank con el 2,1% y Vanguard Group con el 1,50% del capital de Telecom Italia.

En KPN sigue como primer accionista América Móvil, si bien ha rebajado progresivamente su participación hasta el 21%, tras fracasar en su intento de OPA por el bloqueo aplicado por la cúpula de la operadora holandesa. Dentro de sus intentos de expansión en el Viejo Continente, la empresa mexicana controlada por Carlos Slim sí logró alcanzar sus objetivos en Telekom Austria, convirtiéndose en el primer accionista con un 51% del capital tras alcanzar un acuerdo con el Gobierno del país centroeuropeo, que mantiene un 28% de las acciones.

En el mercado de EE UU, las grandes gestoras de fondos de inversión también dejan notar su posición en las principales operadoras de telecomunicaciones. Así, en AT&T el primer accionista es Vanguard Group con un 6,24% del capital, por delante de Blackrock, que posee un 5,52% de las acciones. State Street tiene un 4,12%, por un 3,29% de Evercore Trust Company.

En su principal competidor, Verizon, Capital Group es el principal inversor con más de un 7% del capital, mientras que Vanguard Group posee un 6,30% y Blackrock un 6,13% del total de las acciones.

En Japón, el gigante NTT tiene al Estado nipón como primer accionista, con una participación del 35% del capital, por delante del fondo de pensiones de los funcionarios públicos, con un 5,36% del total de las acciones.

Influencia en un sector estratégico para el país

La presencia del Estado en el capital de muchas de las operadoras, junto con entidades financieras de relevancia, deja claro que, pese a los cambios tecnológicos, el sector de las telecomunicaciones mantiene su carácter estratégico para los distintos países. Una muestra de esta relevancia fue el rechazo holandés a que la mexicana América Móvil se hiciera con el control de KPN, el antiguo monopolio.

Según recuerdan fuentes del sector, las operadoras gestionan y mantienen el control de las principales redes de telecomunicaciones, que tiene un impacto decisivo tanto en términos económicos como de seguridad para los estados.

En este sentido, el peso industrial de las telecos ha vuelto a aumentar en los últimos tiempos gracias a los multimillonarios planes de despliegue de las redes de nueva generación. Entre ellos destacan la implantación de las infraestructuras de telefonía móvil 4G y de fibra óptica, claves para el proceso de digitalización.

En términos financieros, las operadoras mantienen una gran relevancia en cuanto a generadoras de fondos para los estados a través del pago de dividendos. Por ejemplo, el Estado alemán ingresó en 2015 cerca de 800 millones de euros procedentes de los dividendos pagados por Deutsche Telekom. En Francia, el Estado percibió cerca de 366 millones el pasado ejercicio por el dividendo abonado por Orange.

En cualquier caso, al mantener las participaciones, los Estados disponen de unos activos que pueden privatizar para captar fondos en momento de necesidad. En el año 2014, por ejemplo, el Gobierno francés decidió vender un 2% del capital de Orange por 600 millones de euros, aprovechando la fuerte revalorización en Bolsa de sus títulos.

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