Crónica de los mercados

El Ibex firma su peor semana desde el 'brexit'

Coincidiendo con la cuádruple hora bruja y ante las caídas registradas en el sector bancario, el Ibex 35 cierra este viernes con una caída del 1%. En la semana el selectivo cae un 4,34%, su peor resultado en cinco días desde el brexit.

Ibex 35
La Bolsa española, Ibex 35. EFE

Poco le duró al Ibex la alegría. Si la semana pasada reconquistaba niveles de antes del brexit, en esta el índice de referencia de la Bolsa española puso fin a tres semanas consecutivas de ascensos. Aunque el jueves el selectivo hizo un parón en la tendencia bajista, animado por las subidas de Wall Street, el viernes, coincidiendo con la cuádruple hora bruja, las ventas regresaron con fuerza al parqué. Así, el Ibex cerró la sesión con una caída del 1% y en las últimas cinco jornadas retrocede un 4,34%, firmando así su peor semana desde la victoria de los secesionistas en referéndum británico el 23 de junio.

El resto de índices europeos también sucumbieron a la presión, arrastrados por la volatilidad que acompaña al vencimiento de futuros y opciones. De nuevo el Mib italiano lideró los descensos al ceder un 2,43%, seguido del Dax alemán (-1,49%), el Euro Stoxx (-1,3%), el Cac francés (-0,93%) y el Footsie británico (-0,3%).

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Como no podía ser de otra forma los bancos centrales volvieron a convertirse en una de la referencia que sirvió de guía a los inversores. Después de que Mario Draghi optara por no hacer nada en la cita de septiembre, su homólogo británico le siguió lo pasos. Mark Carney, el gobernador del Banco de Inglaterra (BoE), optó por no tocar los tipos (0,25%) ni el programa de compra de deuda (435.000 millones de libras), a la espera de ver cómo evoluciona la economía de ReinoUnido. Es decir, dejó la puerta a nuevas rebajas del precio del dinero, algo que algunos inversores han interpretado como una posible actuación a seguir por el BCE, de acuerdo a lo recogido en el informe de Link Securities.

Pero si alguien pensaba que los bancos centrales podrían pasar a un segundo plano la próxima semana, estaba equivocado. El miércoles llegará el turno del Banco de Japón, y horas después de la Reserva Federal.

Las expectativas de que la institución que preside Janet Yellen suba tipos este mes se han ido diluyendo sesión a sesión. La gota que colmó el vaso llegó el jueves cuando los datos divulgados parecen revelar que la economía no es tan sólida como se esperaba. Además, la inflación se sitúa todavía lejos del objetivo del 2%, pues según lo publicado el viernes, en agosto el IPCrepuntó un 0,2%, ligeramente por encima de lo previsto por los analistas, y sitúa la tasa interanual en el 1,1%. Por su parte, la confianza de los consumidores, datos que de aquí a la celebración de las elecciones será muy seguido, alcanzó en septiembre los 89,8 puntos. Es de esperar que en las próximas semanas aumente la inestabilidad y más ahora que los dos candidatos han estrechado las distancias. El viernes Wall Street registró caídas del 0,5% a media sesión tras la remontada que experimentó el jueves.

No solo de los bancos centrales vive el mercado. El otro centro de atención volvió a ser el sector financiero, pero esta vez no solo el español, sino el europeo en su conjunto. La voz de alerta vino en esta ocasión del alemán Deutsche Bank, que el viernes sufrió un duro revés (-8,47%) después de que EE UU reclame a la entidad 14.000 millones por las hipotecas basura. La entidad espera llegar a un acuerdo similar al que alcanzaron otras entidades como Citibank, pero mientras, los descensos se siguen apoderando de las cotizaciones de las entidades, entre ellas, las españolas. De hecho, el viernes Bankia y Popular volvieron a ser los dos valores más castigados con descensos del 3,46% y 2,61%, respectivamente.

En el mercado de deuda la rentabilidad del bono a diez años cerró en 1,078%. Hace justo una semana, la deuda a diez años rebasó la barrera del 1%. Por su parte, el bund alemán cerró en el 0,7% y la prima de riesgo subió cuatro puntos básicos hasta los 107. La anécdota de la sesión vino de la mano del bono luso con vencimiento en 2026 que se sitúa en el 3,4%, máximos de febrero.

Replicando el comportamiento de la Bolsa, el crudo volvió a caer el viernes. Al cierre de los mercados europeos, el Brent se dejaba un 1,18% y perdía la cota de los 46 dólares. En la semana el descenso alcanzó el 4,4%.

Las noticias conocidas a lo largo de los últimos días vuelven a reincidir en el exceso de oferta que inunda al mercado.De hecho, el buen dato de inventarios de crudo en EE UU conocidos el miércoles no sirvió para contener las ventas. Y es que un día antes la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó un informe en el que reducía sus previsiones de consumo mundial de crudo.La novedad en esta ocasión residió en que el desequilibrio que atraviesa este mercado no solo será para este año, sino que se prolongará hasta medidos del 2017. Esto fue motivo más que suficiente para prever que la recuperación de los precios tardará en llegar.

El sector del gas y el crudo pagó las consecuencias y en el conjunto de la semana se convirtió en uno de los más penalizados (-5,49%) solo superado por el bancario (-5,55%).

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