Perfil: Ian Read

La química de las adquisiciones

El consejero delegado de Pfizer ha dedicado toda su vida a una firma de la que se hizo cargo en tiempos difíciles y en la que ha apostado por crecer a través de las compras

Caricatura de Ian Read, presidente y consejero delegado de Pfizer.
Caricatura de Ian Read, presidente y consejero delegado de Pfizer.

El gigante farmacéutico Pfizer se ha convertido de un tiempo a esta parte en una especie de cazador al acecho de compañías de menor tamaño con las que seguir incrementando su imponente tamaño. Anacor, Medivation o la división de antibióticos de AstraZeneca han sido sus adquisiciones más recientes, aunque seguramente no serán las últimas. Detrás de esta estrategia, que ya ha dado varias alegrías y algún que otro disgusto –como la fallida compra de Allergan–, se encuentra Ian Read (Forfar, Reino Unido, 1954), un ejecutivo que se caracteriza por la calma y la perseverancia, dos cualidades fundamentales para que este tipo de operaciones lleguen a buen puerto.

Consejero delegado y presidente de la compañía, Read es uno de esos hombres de la casa que han dedicado toda su carrera a la misma compañía donde han ido ascendiendo a base de trabajo y méritos. Se incorporó a los laboratorios en 1978, tras obtener el título de ingeniero químico en Imperial College de Londres y el de auditor contable en el Instituto de Auditores Contables de Inglaterra y Gales. Nacido en Escocia, de donde era su madre, se crió, no obstante, en Zimbabue. El ejecutivo tiene desde 2008 la nacionalidad estadounidense.

Su periplo por el mundo no terminó ni mucho menos en su infancia y juventud, ya en Pfizer, trabajó durante bastante tiempo en Latinoamérica, en unidades de rápido crecimiento haciendo gala de su flexibilidad y de su capacidad de actuar con rapidez. En ese tiempo dirigió unidades como las de México y Brasil y más tarde asumió responsabilidades de las filiales de Canadá y Europa.

Encargado posteriormente de capitanear área internacional del grupo, así como de sus cuentas en África, Oriente Medio y Latinoamérica, Read ocupaba el puesto de responsable de operaciones globales antes de ser nombrado consejero delegado en diciembre de 2010. El reservado directivo de origen británico se hacía cargo de la firma en un momento delicado en que los resultados no acompañaban y las acciones parecían no tocar suelo. Además, Read se enfrentaba al fin de la patente del Lipitor –un medicamento para el colesterol que fue durante años el más vendido del mundo–.

Con su experiencia y profundo conocimiento de las compañía como carta de presentación, el que algunos consideraban que podía ser un primer ejecutivo de transición consiguió sanear las cuentas del laboratorio –con los pertinentes recortes– y recuperar su rumbo. Después, empezó a desplegar una ambiciosa estrategia de crecimiento a través de adquisiciones que han llevado a Pfizer de nuevo a convertirse en la primera farmacéutica a nivel mundial. En la primera mitad del año sus ingresos ascendieron a 23.095 millones de euros, lo que supone un crecimiento de alrededor del 15% en comparación con el mismo periodo del 2015.

Sin embargo, no todo han sido alegrías para el grupo bajo la batuta de Ian Read. La que parecía llamada a ser su compra estrella, la adquisición de los laboratorios Allergan, fabricantes del bótox, no llegó a consumarse. La estrecha vigilancia de las autoridades estadounidenses a la operación terminó por hacer que Pfizer cejara en su empeño. La empresa tampoco logró cerrar la compra de la británica AstraZeneca, que no aceptó su oferta, aunque sí ha adquirido recientemente su división de antibióticos por 1.400 millones de euros.

Desde lo más alto de la farmacéutica, Read también ha apostado por apoyar otras áreas como la innovación, pilar de crecimiento para las empresas del sector, y por impulsar el ánimo de sus trabajadores a través de distintos programas como el que llevó por nombre ¡Por fin es lunes!.

Tremendamente discreto con su vida privada, este directivo de corta estatura siempre trajeado y ataviado con gafas redondas es conocido por su visión de negocio y valentía a la hora de afrontar retos corporativos. También destaca de él su tenacidad. Prueba de ello es que en la última junta de accionistas reiteraba su intención de no dejar de explorar ninguna oportunidad de adquisición.

Aunque no faltan las voces que hablan desde hace tiempo de la retirada del consejero delegado de Pfizer a su casa de vacaciones en Bonita Springs, Florida, para disfrutar de su jubilación, de momento parece que Ian Read no tiene intención de dejar pasar ninguna oportunidad de compra.

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