Industrias culturales

La afluencia al cine creció un 11% en 2015, pese al cierre de 112 salas

La recaudación encadena dos años de aumentos gracias a éxitos de taquilla

Un grupo de personas hacen cola frente al cine Proyecciones en Madrid.
Un grupo de personas hacen cola frente al cine Proyecciones en Madrid. Efe

Cada vez más espctadores deciden ver películas en pantalla grande en su tiempo libre, a pesar de que cada vez hay menos establecimientos donde ocupar una butaca. Esto es lo que se desprende del Anuario de Cine 2015 que ha difundido este jueves el Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales (ICAA). Según este informe, la afluencia al cine creció un 11% en 2015 gracias a taquillazos como Ocho apellidos catalanes, mientras que en este mismo periodo de tiempo cerraron 112 salas. La recaudación, por su parte, también aumentó con respecto al año anterior hasta alcanzar los 575 millones. Una cifra que si sitúa lejos del máximo de la década de 675 millones registrado en 2009.

El cine en España encadena un segundo año de crecimiento. Después de que en el periodo entre 2010 y 2013 la afluencia al cine cayese un 22%, 2015 fue el segundo año consecutivo de crecimiento. Ya en 2014 la cifra repuntó tímidamente —aumentó desde los 78 a los 87 millones— y la de 2015 consolidó la tendencia al alza. Durante el año pasado, 96 millones de cinéfilos disfrutaron de su afición en pantalla grande, un 10,3% más que en el periodo anterior.

La recaudación también apunta hacia esta buena dirección. Las ganancias de los cines españoles en 2015 recuperaron el nivel de 2013. Los 575.000 millones de ingresos suponen un aumento de un 11% con respecto al 2014, que ya rompió con 518.200 millones una racha de cinco años de caídas.

El contrapunto a estos datos postivos lo puso el número de salas abiertas. Ante un crecimiento de la demanda, la oferta decreció. En 2015 cerraron 112 exhibidores lo que elevó el número de establecimientos cerrados en la última década a casi 1.000. El número de cines en España se situó en los 3.588, frente a los 3.700 de 2014 y los 4.401 de 2005.

Los cines cierran no porque caiga el interés del público por el séptimo arte, sino porque ha cambiado el modo de consumirlo. Esta es la opinión de la directora general del ICAA, Lorena González Olivares, que ve cómo las visitas a los cines se han reducido a “películas eventos” y el resto se consumen “de forma más doméstica”.

El visionado de cine desde casa experimentó en 2015 un espaldarazo con el desembarco en España de Netflix en octubre. González Olivares asume que la llegada del gigante estadounidense de consumo de series y películas a través de internet conecta con los intereses de las generaciones más jóvenes que “van más allá de las salas”. “Plataformas como Netflix tienen un papel importantísimo al acercar el cine y contribuir a la difusión de las películas”, comenta.

Como es habitual, diciembre fue el mes en el que los espectadores más se animaron a ir al cine. El estreno de dos de las películas más taquilleras del año —Star Wars: El despertar de la fuerza y Ocho apellidos catalanes— provocaron que casi 12.000 cinéfilos se gastasen 73.500 euros en las salas. Le sigue julio, con 10.500 espectadores y una recaudación de 60 millones de euros, gracias a la tercera película favorita del año, Jurassic World. Sin embargo, la Fiesta del Cine (un periodo de tres días en los que el precio de las entradas se reduce a 2,90 euros) celebrada entre el 11 y el 14 de mayo defraudó las expectativas y fue la primera de sus ocho ediciones que perdió casi 600.000 espectadores. Esto provocó que el mes de mayo fuese el peor en recaudación y el segundo con más baja afluencia tras septiembre.

Como contraprestación, la Fiesta del Cine (un periodo de tres días en los que el precio de las entradas se reduce a 2,90 euros) celebrada entre el 11 y el 14 de mayo defraudó las expectativas y fue la primera de sus ocho ediciones que perdió casi 600.000 espectadores. Esto provocó que el mes de mayo fuese el peor en recaudación y el segundo con más baja afluencia tras septiembre.

Después de que el éxito de Ocho apellidos vascos estableciese en 2014 un récord en taquilla para el cine español, los datos de 2015 no han podido sino empeorarlo. Mientras que en el año precedente la industria patria representó un 25,5% de la cuota de mercado y recaudó 123 millones de euros, en el 2015 la cifra se recortó hasta el 19,4% y los 111 millones de ingresos. Las películas de Hollywood coparon un 61,% del mercado y el resto de las europeas ocuparon un 35,4%.

Los dos últimos datos anuales confirman un buen estado de salud del sector, según las valoraciones de la ICAA. Su directora general opina que se explican por la capacidad del sector por “adaptarse a las demandas de un público muy cambiante”.

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