Somos socios

"En Atlantida hemos recuperado al asesor de viaje"

Pilar Vivet y Francesc Escánez montaron su agencia, especializada en el lujo, en 2002

Francesc Escánez y Pilar Vivet, socios de Atlàntida Viatges.
Francesc Escánez y Pilar Vivet, socios de Atlàntida Viatges.

A finales de 2002 comenzó a rondarles la idea de montar su propia agencia, aunque ellos prefieren llamarla consultoría, de viajes. Los barceloneses Francesc Escánez, de 58 años, y Pilar Vivet, de 48 años, trabajaban en otra agencia, “y decidimos que si la habíamos montado para otros, por qué no íbamos a poder montar nuestro propio negocio”. Abrieron una oficina de Atlàntida Viatges con cinco personas, que se han transformado en cuatro sedes (tres en Barcelona y otra en Sabadell) en la que dan empleo a 65 personas, “profesionales que conocen muy bien lo que vendemos, aquí no tenemos vendedores becarios”.

Esta concepción de la empresa es la que llevó a esta pareja a emprender juntos. “Siempre tenemos a alguien viajando por el mundo, queremos conocer los restaurantes que recomendamos, asistimos a ferias, sabemos de lo que hablamos, ese es nuestro valor añadido”, señala Vivet. Ambos creen que es importante sentar las bases desde un primer momento, sobre todo para que no haya malentendidos posteriores. “Es difícil encontrar un buen socio, con el que te lleves bien y que todos vayan a una, porque siempre hay discrepancias”, añade Escánez. En el equipo hay una tercera socia, Montse Ruiz, “y los tres nos complementamos”.

Así se conocieron

Ella era secretaria de dirección en una empresa y compraba viajes a la agencia en la que trabajaba Francesc Escánez. estudió Turismo, de esto hace 24 años, y por las tardes hacia practicas en la agencia de su socio. Él, con 18 años, comenzó como mensajero en esa agencia, mientras estudiaba Económicas, y donde acabó desempeñando cargos de responsabilidad.

Pilar Vivet reconoce que ella es muy buena vendedora, “y él aporta, a nivel de gestión y de visión, lo que yo no puedo, además es honesto, una gran persona”. Escánez destaca de su compañera “la pasión que pone en todo lo que hace y cómo lo transmite a los clientes y al equipo, tiene una gran habilidad para manejar el back office”. Ambos destacan que, por encima del reparto de tareas, lo importante “es la pasión con la que trabajamos, estamos dispuestos a todo, nos ingeniamos para llegar a todo, somos todoterreno. Todavía estamos en la fase de estar apasionados, afirma ella. Y argumenta que la clave es volcarse con el cliente, “que trabaja todo el año para tener vacaciones y no podemos defraudarle, así que nuestros clientes nos llegan por la recomendación de otros”.

A la puerta de Atlàntida Viatges, centrada en el sector del viaje de lujo y a medida, que factura 35 millones de euros al año, han llamado otras agencias, con el fin de asociarse con ellos. La respuesta es siempre la misma: “decimos que no, porque no queremos perjudicarnos, ya que nuestro recorrido es a medio y largo plazo”. Escánez y Vivet siempre hacen el mismo ejercicio, se preguntan si se ven como socios durante los próximos diez años. “Y no encontramos mejor complicidad”. No quieren que nadie desvirtúe el concepto que tienen de agencia, “somos artesanos del viaje”. Es por ello, y en esto también están de acuerdo, que no han entrado en la venta por internet. “Las nuevas tecnologías son maravillosas, pero nos gusta tener comunicación directa con el cliente, conocerle, ayudarle, y con internet se pierden esos pequeños detalles”, añade Vivet.

Creen que a lo largo de estos años se han ganado la confianza de sus clientes. De hecho, aseguran con orgullo, que este hecho les ha abierto las puertas de los clubs más importantes del mundo, como es el caso de la red internacional de viajes de lujo Virtuoso, de la que forman parte desde hace dos años. “El asesor de viaje es cada vez más importante, en Estados Unidos tiene una gran relevancia”, afirma Escánez.

Su perfil de clientes, reconocen, son médicos, ingenieros, famosos, jugadores, vendedores de un puesto de mercado... Y aseguran que se nota más alegría sobre todo en el viaje de negocios, “aunque ahora se viaja con más prudencia, la estancia en verano es de 15 o 18 días”. Opinan que lo importante es estar de acuerdo en lo básico, que es el trato al equipo. “Queremos que participen de la compañía, porque en los tiempos malos todos se han volcado”.

Normas
Entra en El País para participar