Redes sociales

¿Quiere opinar? Hágalo en Affinaty

La nueva red social para crear debate es 100% española

Affinaty

Si pensaba que en cuestión de redes sociales estaba ya todo inventado, se equivoca. Lo último se llama Affinaty, no viene de California; es 100% española y aspira a ser el punto de encuentro para crear debate.

“¿Qué prefiere para viajar a Málaga, AVE o avión?” “¿Qué le parece Lopetegui como nuevo seleccionador de España?” “¿Quién cree que debe dimitir?”. Estas son algunas de las preguntas que los usuarios lanzan en la web y a las que se puede responder (y comentar) pinchando en alguna de las opciones que se ofrecen. Para acceder solo es necesario registrarse y tendrá a mano la opinión de un buen número de personas sobre deportes, actualidad, gustos, viajes… y como no, política.

“Se trata de una plataforma basada en las opiniones de los usuarios que sirve además, para tomar el pulso de la actualidad”, apunta su fundador, Marcos Azcona. Es totalmente gratuita e incluye opciones para expresar o pedir opiniones con un formato tipo encuesta, donde se permiten hasta cinco respuestas posibles para seleccionar.

Pero entre las particularidades de Affinaty también está favorecer matching, o afinidad entre usuarios lo que permite encontrar nuevos amigos y formar grupos de interés. Además, facilita datos estadísticos asociados a las opiniones, segmentados por sexo, rango de edad, provincia, y resultados de las votaciones, “una información muy valiosa para terceros que tiene una gran importancia hoy en día”, reconoce el fundador.

“En el mundo de internet hay muchísimos interesados en conocer qué piensan y cómo son los usuarios de una página: desde medios de comunicación, hasta los llamados influencers (creadores de Youtube, blogueros…)”, explica Azcona. Es por ello que esa información generada en la página no debía caer en saco roto. “Incluimos graficas y porcentajes para distinguir cómo es el usuario que vota una u otra cosa. Por supuesto, guardamos el anonimato en las respuestas”, recalca.

A pesar de haber nacido hace apenas seis meses, Affinaty ya cuenta con 2.500 usuarios registrados, 4.100 publicaciones o encuestas lanzadas, más de 100.000 opiniones vertidas y 13.000 comentarios realizados.

“Affinaty no es más que la vida misma, lo que solemos hacer en un conversación normal, en cualquier bar, pero llevado a internet”, apunta Azcona y añade: “queríamos crear una red social rompedora, que permitiera una total interacción entre los usuarios pero también que nos hiciera perder el miedo a expresar nuestra opinión o a pedir la opinión de otras personas”.

En la actualidad trabajan siete personas directamente. En cuestión tecnológica disponen de un equipo experto de largo recorrido en social media, entre ellos, Kenny Bently, uno de los desarrolladores de Tuenti. “Tenemos un algoritmo propio y desarrollamos plugins o complementos que se pueden incluir en cualquier página web”, confirma.

En estos momentos ya está disponible la aplicación para móviles Android y dispositivos Apple, pero también se puede acceder a la versión web. “Ha sido un largo trabajo de más de dos años. No hemos contado con inversión externa o ayuda de ningún tipo, solo nuestras familias aportando ahorros hasta lograr los 100.000 euros que hicieron falta”, comenta el fundador.

 De momento no pueden hablar de beneficios ya que llevan pocos meses rodando, pero confían en “poder monetizar pronto nuestro trabajo y ampliar nuestras miras cruzando el charco a Iberoamérica”, concluye.

 

En busca de escaparates

Marcos Azcona, fundador de Affinaty.
Marcos Azcona, fundador de Affinaty.

Affinaty va dando pasos de gigantes y se centra ahora en buscar aliados. “Dentro de poco la web sobre noticias televisivas Vertele.com  tendrá un plugin (aplicación que ofrece la red social para interactuar)  nuestro para que sus lectores opinen sobre los temas de actualidad a través de Affinaty”, cuenta el Marcos Azcona. De esta forma, el portal de internet conocerá en profundidad quiénes son sus usuarios y estos, a la vez, podrán tomar el pulso a la opinión pública. Ya no basta con el simple comentario escondido detrás de un seudónimo, la red exige cada vez más.

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