Debate de investidura

Así es el núcleo duro del futuro Gobierno de Rajoy

El presidente busca el equilibrio entre sus colaboradores más leales y caras nuevas que avalen la renovación

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa ofrecida el miércoles en el Congreso tras la reunión que mantuvo con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, en el marco de la ronda de contactos con vistas a intentar la investidura.
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa ofrecida el miércoles en el Congreso tras la reunión que mantuvo con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, en el marco de la ronda de contactos con vistas a intentar la investidura. EFE

Hasta ahora los medios de comunicación han contado lo que los distintos grupos políticos han querido que trascendiera a la opinión pública. Esto es, no habrá terceras elecciones, la ciudadanía no lo entendería y nada de reclamar sillones o hablar de vetos personales; por responsabilidad debe haber Gobierno cuanto antes.

Sin embargo, la auténtica negociación empezó ayer mismo, justo después de que el presidente en funciones, Mariano Rajoy, diera por concluida la primera ronda de contactos para tratar de aglutinar los apoyos que necesita para ser investido jefe del Ejecutivo. Por la tarde, y con total discreción se celebró un encuentro entre representantes del PSOE y de Ciudadanos para analizar el estado de la cuestión, qué pasos adoptar a partir de ahora y cómo salir lo más indemnes posible si finalmente permiten que Rajoy continúe en La Moncloa con su apoyo tácito, léase abstención.

Entretanto, el presidente, fiel a su estilo, trabaja ya en el diseño del que podría ser su futuro Consejo de Ministros y en las medidas o contrapartidas que está dispuesto a ofrecer a cambio de apoyos sin desvelar casi nada a casi nadie.

¿En quién tiene previsto apoyarse en esta ocasión? ¿Volverá a confiar en los más leales o dará paso a caras nuevas para garantizar que se produce la reclamada renovación?

Algunas de las personas que han trabajado estos cuatro años y medio en el entorno del presidente y sus ministros coinciden: “ha de conjugar ambas premisas”. “Si algo he aprendido estos años del estilo Rajoy, es que no renunciará a trabajar con quienes se siente más respaldado por más que en la negociación alguien pida alguna de sus cabezas”, aseguran.

En este sentido, las mismas fuentes subrayan que parafraseando a Pedro Sánchez, “a día de hoy, ni Ciudadanos ni el PSOE han pedido la cabeza de nadie”. Entonces, de llegar a buen puerto las negociaciones, ¿quiénes son los ministrables con más opciones?

La única sobre la que no hay dudas ni especulaciones es la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Su papel es indiscutible y todos en Moncloa y en Génova dan por hecha su continuidad mientras Rajoy ostente la Presidencia del Gobierno. Ningún otro miembro de su equipo suscita tanta unanimidad.

De la apuesta más segura a una de las más arriesgadas: Cristóbal Montoro. El todavía titular de Hacienda ha comunicado a su entorno que está dispuesto a continuar si así se lo pide el presidente, pero también aceptará marcharse a galeras si la situación lo requiere, “como ha hecho siempre”, apuntan dichas fuentes.

Cambio de cartera

Pese a haber sido el objetivo de algunos de los ataques más furibundos de la oposición y haber sido criticado por algunos compañeros del Consejo de Ministros, Montoro nunca fue reprendido por el presidente ni el público, ni en privado. Es más, hay quien dice haber escuchado a Rajoy compadecerse del ministro de Hacienda porque además de lo que ya tenía (reconducir las maltrechas cuentas públicas y gestionar la crisis más severa de la democracia), debía soportar los reproches de sus compañeros de Gabinete.

Por todo ello, Montoro es consciente de que él solo tiene dos opciones: o continuar al frente de Hacienda o salir del Ejecutivo, al contrario de lo que ocurrirá con otros compañeros, sobre quienes se especula que podrían cambiar de cartera. “Él siempre ha sido ministro de Hacienda y nada más, lleva 13 años en esto y tiene claro que o sigue aquí o no será ministro”, aclaran fuentes del Ejecutivo. Otro de sus activos, que no pertenece a ningún grupo, ni es un Sorayo, ni viene recomendado por nadie. “Como ha dicho Rajoy en más de una ocasión al referirse a él: tú eres de Jaén y no tienes mochilas, por eso estás aquí”, reconocen otras fuentes.

La ministra de Fomento, Ana Pastor, es otro de los nombres que siempre aparecen entre los fijos del presidente. A la sombra de Rajoy, la titular del que en otros tiempos fue uno de los departamentos más deseados no ha podido disfrutar durante esta legislatura de los éxitos de ser el gran inversor público por razones obvias. El galopante déficit hizo que el gasto en infraestructuras pasara de crecer a tasas de dos dígitos a congelarse a niveles desconocidos para enfado del sector privado.

Su discreción y buena gestión de sonadas crisis, como las protagonizadas por la situación económica de Aena o Adif, los problemas surgidos en el Canal de Panamá o la quiebra de las autopistas de peaje, por citar solo algunas, unido al dolor que representó el accidente ferroviario de Santiago avalan que aparezca reiteradamente como una de las políticas mejor valoradas por los ciudadanos. Quienes conocen a la ministra y al presidente apuestan por que seguirá teniendo un papel relevante, aunque puede que cambie de destino.

Si Pastor es discreta, Fátima Báñez es ejemplo de lealtad, dicen algunos de sus allegados. Es otro de los valores seguros con que cuenta el presidente. Rajoy valora su discreción, el hecho de no haber estado nunca implicada en rencillas entre compañeros, no se le conocen declaraciones altisonantes ni polémicas y es, sin duda, la gran artífice de que un Gobierno de derechas haya conocido tras las huelgas generales del principio de la legislatura el proceso de paz social más duradero de la historia reciente.

Es, por lo tanto, otra firme candidata a repetir como ministra, si bien podría cambiar de cartera. Algunos incluso la sitúan en Hacienda por su excelente relación con Montoro. Otros, en cambio, apuestan por que seguirá en Empleo para pilotar las suaves modificaciones que Rajoy prevé introducir en la reforma laboral para facilitar un acuerdo de amplio espectro parlamentario. Alfonso Alonso y Rafael Catalá son ejemplo de lo que algunos denominan fuerzas emergentes dentro del Gobierno que están llamados a ganar protagonismo a medio plazo. Ambos podrían cambiar de cartera, si bien encajan en el perfil que busca Rajoy de personas dialogantes con gran capacidad para lograr los consensos que van a ser tan necesarios en la nueva legislatura.

Para el final dejamos dos voces con mucho peso en el Consejo de Ministros o, al menos, eso quieren hacer ver: José Manuel García Margallo y Luis de Guindos. Ninguno oculta, en privado por ahora, que desearía seguir, aunque con más poder. Para Margallo también se especula con que acabe sucediendo a Montoro y eso que en este caso no hay buen feeling entre ambos y Guindos, después de haber fracasado en su carrera europea o por volver a la banca de inversión, no le haría tampoco ascos a una vicepresidencia económica. El desenlace solo lo conoce Mariano.

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