RSC

La empresa interioriza la responsabilidad social

Germán Granda, director general de Forética; Carmen Casero, directora general del Trabajo Autónomo, de la Economía Social y de la Responsabilidad Social Empresarial del Ministerio de Empleo y Seguridad Social; Àngel Pes, presidente de la Red Española del Pacto Mundial; Francisco Polo, director de comunicación y responsabilidad social de Ferrovial, y José Antonio Jiménez, gerente de riesgos de Deloitte.
Germán Granda, director general de Forética; Carmen Casero, directora general del Trabajo Autónomo, de la Economía Social y de la Responsabilidad Social Empresarial del Ministerio de Empleo y Seguridad Social; Àngel Pes, presidente de la Red Española del Pacto Mundial; Francisco Polo, director de comunicación y responsabilidad social de Ferrovial, y José Antonio Jiménez, gerente de riesgos de Deloitte.

El concepto de responsabilidad social corporativa (RSC) ha experimentado una continua evolución desde su consolidación como un nuevo modelo de gestión empresarial en los años noventa. La RSC es entendida hoy como una vía para gestionar el negocio que no solo tiene en cuenta los resultados, sino también la forma de obtenerlos, para generar valor a medio y largo plazo y asegurar su sostenibilidad. Una evolución que se considera necesaria y que todavía está en proceso, como expusieron los asistentes al desayuno de trabajo organizado por CincoDías, en colaboración con Ferrovial.

“La RSC son las empresas. Es difícil entender una compañía que quiera ser un actor activo en la sociedad en la cual se desenvuelve y no tenga en cuenta que las empresas tienen que actuar de manera responsable en los distintos ámbitos de actuación”, aseguró Francisco Polo, director de comunicación y responsabilidad social de Ferrovial.

Las pymes, de la mano de las grandes

Los participantes en el desayuno de trabajo de CincoDías, en colaboración con Ferrovial, coincidieron en señalar el avanzado nivel de las grandes empresas españolas en el concierto internacional en RSC. Aunque existe, como remarcó Carmen Casero, una asignatura pendiente: trasladar el reto de la RSC a las pymes. “Las empresas del Ibex son la imagen y la cara de España en el ámbito internacional, pero al final, la economía española está formada por pequeñas y medianas empresas, que están haciendo bien las cosas y que no saben que lo están haciendo bien”. Casero abogó por quitar los estigmas que tiene la RSC, como que supone un coste elevado, e indicó que las grandes empresas deben marcar el camino a las pymes y servir de arrastre para estas.

Para Àngel Pes, una manera habitual de que las pymes se incorporen a temas de RSC es porque forman parte de la cadena de suministro de una gran compañía. “Las grandes empresas, aparte de cumplir ellas mismas con los principios del Pacto Mundial, tienen una labor pedagógica, de cara a su cadena de valor, de promover este tipo de enfoque basado en valores”. De hecho, las pymes ya están solicitando ayuda, reconoció José Antonio Jiménez, de Deloitte, porque las grandes empresas están solicitando memorias de RSC, políticas de RSC, códigos éticos. En el caso concreto de Ferrovial, “en todos nuestros informes no solo tenemos que facilitar nuestros datos, sino además hacernos eco de los de nuestras subcontratas”, aseguró Francisco Polo.

“A las pymes es importante trasladarles las palancas de creación de valor que trae la RSC, como la mejora en los márgenes derivada del aumento de ingresos y la reducción de costes”, afirmó Germán Granda. Y puso el ejemplo de las cofradías de pescadores gallegas y asturianas, que certifican su pulpo sostenible y abren un inmenso mercado en los países nórdicos, o firmas como Fruits de Ponent o la bodega Pago de Carraovejas, que apuestan por la excelencia.

Àngel Pes, presidente de la Red Española del Pacto Mundial, señaló el año 2015 como un punto de inflexión para pola RSC, gracias a los acuerdos del COP21 de París. Los principios de desarrollo sostenible definidos en estos acuerdos “permiten pasar de un concepto genérico como es la RSC a un concepto más específico como es el de una agenda de desarrollo sostenible”, afirmó. “Además de generar valor para los accionistas y para los distintos grupos de interés, la empresa tiene que ser consciente de que la agenda de desarrollo sostenible marca un poco el terreno de juego en el que hay que realizar los negocios”.

Germán Granda, director general de Forética, enfocó esa transformación como una parte de la evolución del propio management y resaltó la perspectiva que trae la RSC a la gestión de las empresas: “Su contribución a maximizar su impacto positivo a través de sus productos y servicios”. “Todo eso es RSC, y como cualquier elemento dentro del management, es una transformación cultural que necesita unos años. Está todavía en proceso y está reciente, pero creo que va por buen camino”, manifestó.

“Se trata de

un esfuerzo

conjunto

de Gobierno,

reguladores

y empresas”,

afirma Polo

José Antonio Jiménez, gerente de Deloitte en el área de sostenibilidad, subrayó además la evolución de la RSC derivada de la crisis de los últimos años, entendida ahora como la sostenibilidad de la propia compañía. “La RSC enfocada no tanto a temas puntuales, como el medioambiente o la acción social, sino a en qué medida la compañía hace las cosas como las hace para crear valor tanto para la compañía como para su entorno en el medio y largo plazo”.

Carmen Casero, directora general de Trabajo Autónomo, de la Economía Social y de la Responsabilidad Social Empresarial del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, puso el acento en la necesidad de esa transformación como factor de competitividad de las empresas y la ligó a la transformación que se está operando también en la sociedad española. Casero puso en valor la Estrategia Española de RSC aprobada en 2014, donde se destaca la transformación que tiene que darse en el ámbito de la educación. “Es muy importante que los currículos de las distintas etapas educativas se empiecen a impregnar de los valores de la RSC y que sea algo que evolucione desde el principio.De la mano de la educación, esa evolución, que es cada vez más evidente, se irá consolidando”.

En paralelo a la evolución del concepto de RSC ha discurrido el grado de responsabilidad otorgado en su gestión. De encargarse el departamento que llevaba temas de cooperación, comunicación o acción social, hoy, los departamentos que llevan estos temas dependen directamente del consejo de administración. “Son temas transversales. De hecho, la política de RSC ya depende del consejo de la compañía, con lo que se eleva la responsabilidad al máximo”, resaltó José Antonio Jiménez.

“Ahora es más complejo, por ejemplo, para organizaciones como Forética, ya que antes teníamos un interlocutor y ahora no es así”, reconoció Germán Granda. Y ejemplificó la transversalidad: “Cuando hablamos del cambio climático, no se trata ya de que el responsable de medioambiente mida las emisiones de CO2, sino de llevarlo amis productos y servicios, a comunicación, al departamento de relaciones con inversores, que me lo demandan para cotizar en índices bursátiles o acceder a financiación. Igual todo esto no hay una comprensión de que está bajo la etiqueta de RSC”, expuso.

Informe integrado
“Hoy en día, la RSC abarca toda la vida de la empresa”, enfatizó Francisco Polo, que hizo notar que en Ferrovial ya solo hay un informe integrado, donde se vuelca toda la información financiera y no financiera. “Los datos no financieros atraviesan los mismos crisoles que los datos financieros y se formulan en el consejo de administración”, recalcó.

Àngel Pes fue más allá y puso el acento en el concepto de cultura corporativa: “El discurso de RSC se tiene que interiorizar en las empresas como cultura corporativa, que tiene que formar parte de la manera de hacer las cosas, porque realmente es el que crea un estilo de funcionamiento en la compañía”.

En aumentar el nivel de responsabilidad en la gestión de la RSC ha tenido mucho que ver la normativa, indicó José Antonio Jiménez. Primero con la Ley de Sociedades de Capital y sobre todo con el Código de Buen Gobierno. Para Francisco Polo, se trata de un esfuerzo conjunto del Gobierno, de los reguladores y de las empresas, además de las exigencias de los mercados.

La consecuencia de todo ello, para la representante de la Administración en la mesa, es que “al final, todo redunda en beneficio de la compañía, independientemente de los beneficios que se aporta a la sociedad, que son muchos”. Casero propuso un ejercicio para medir esta importancia: hacer a la inversa, preguntarse qué pasaría con su empresa si no estuviera aplicando todos los criterios de sostenibilidad. “Entonces es cuando uno se da cuenta y ve que es impensable. La evolución no tiene marcha atrás”, sentenció.

La RSC también se liga a los criterios de promoción en la empresa. Àngel Pes introdujo el ejemplo de La Caixa, donde es subdirector. “Las cuestiones de promoción están ligadas a la cultura corporativa. El proceso de selección, de forma natural, elige a aquellos directivos que son más brillantes en aplicar estos valores. Estamos hablando de innovación, calidad del servicio y compromiso social”.

Otra cuestión destacada en el debate fue cómo interpreta la sociedad el esfuerzo que hacen las empresas en sus políticas de RSC. En este sentido, Francisco Polo, profesor también de universidad, lamentó que la impresión que los jóvenes tienen del rol de las compañías no es quizá lamejor. “Y por ahí habría que hacer un esfuerzo, porque el desarrollo va enlazado al papel que juegan las empresas”. Así, recordó que el acero, el automóvil o el desarrollo de las nuevas tecnologías vienen de la mano de las empresas, “de un empresario que tiene una idea y que encuentra un apoyo en la comunidad financiera”.

“Queda mucho camino por recorrer para que la imagen del empresario sea la de alguien que quiere crear empleo y que trabaja para avanzar y para que en la sociedad las personas vivan mejor”, reconoció Carmen Casero. “El camino es que tengamos cada vez más empresarios, mejor formados, mejor capacitados, donde podamos también destacar el talento impresionante que tenemos”.

Para José Antonio Jiménez, el problema está en que “todavía la gente entiende la RSC de las empresas como el dinero que donan a ONG. Y es una parte pequeñita de la RSC”.

En definitiva, como expresó Germán Granda, “la RSC no habla de que las empresas sean perfectas, sino que es el camino”. Un camino que debe llevar a las empresas a ser más protagonistas y a estar más incardinadas en el desarrollo económico y social del país.