Ingeniería

La eólica marina pide técnicos nivel ‘MacGyver’

Piscina de entrenamiento para los técnicos.
Piscina de entrenamiento para los técnicos.

La eólica marina está generando un nuevo perfil de profesionales, el de los responsables de la operación y mantenimiento de estos complejos renovables en medio del mar. Las empresas como Iberdrola necesitan personas con formación técnica, políglotas y en buena forma física. Son conocidos en este sector como los MacGyver, en referencia al personaje televisivo de ficción que salía de situaciones apuradas por sus propios recursos, el principal de ellos la inteligencia.

Nace una nueva “profesión de calidad”, como recuerdan desde Iberdrola. Todo un mensaje para los jóvenes, preocupados por una oferta laboral en la que abundan los sueldos bajos y las condiciones precarias.

El grupo que preside Ignacio Galán entrena este mes a sus propios MacGyver en los centros de adiestramiento de la compañía Maersk en Newcastle (Inglaterra). Dos de ellos son Julio de la Jara y Alejandro Jiménez. Son de Castilla y León, pero no le tienen miedo al agua salina. Ni a las alturas. Con los monitores de Maersk se descuelgan desde una decena de metros y se lanzan a una piscina con olas y a oscuras, simulando una operación de salvamento en la mar.

No hay momento para las bromas. Están asegurados por anclajes en todo momento y necesitan el certificado de Maersk para trabajar en un complejo de offshore, como marca la normativa comunitaria.

Un año de formación

El periodo de formación dura un año. Saldrán preparados para controlar los futuros parques de eólica marina de Iberdrola, que ahora construye el complejo Wikinger en aguas de Alemania y a 34 kilómetros de su costa. Un equipo de 130 empleados de la eléctrica supervisa las obras. Dieciocho de ellos se centran exclusivamente en las tareas de seguridad y salud, dirigidos por Pablo Temiño, cuyas responsabilidades también se extienden al área de medioambiente de Wikinger.

A Temiño también le toca realizar parte del entrenamiento en un pabellón de Maersk a las afueras de la ciudad de Newcastle. Una de las pruebas consiste en el descenso de una torre que simula un aerogenerador. En el interior de las instalaciones hace calor, pero nadie se puede quitar el casco en la zona de ejercicios. Ni las cuerdas de sujeción que unen al operario con el cable de evacuación. En caso accidente, los descensos desde la parte alta del aerogenerador de turno son en pareja. Si hay un siniestro, no se puede perder el tiempo con salidas individuales. Más rápido de dos en dos.

La monitorización de Wikinger, que tendrá un equipo permanente de mantenimiento con más de un centenar de operarios, se realizará desde el puerto germano de Sassnitz. Si hay averías, los técnicos se trasladarán en un buque a los aerogeneradores, ubicados a 34 kilómetros de la costa.

La nave anclará junto a la torre de la turbina, aguantando el oleaje, y los operarios tendrán que subir desde cubierta hasta la nacelle, el corazón del aerogenerador y que está ubicado a más de 160 metros por encima de las aguas (miren la Torre Iberdrola de Bilbao y háganse una idea). Los primeros 20 metros se escalan por el exterior, aguantando el viento y el agua que llega salpicada de las olas. Tras la reparación, de regreso inmediatamente a tierra.

El uso del helicóptero se reserva para los rescates. En la piscina de Maersk en Newcastle se ensaya el posible hundimiento de la aeronave con la inmersión de una cabina con los operarios dentro. Hay que esperar a que se llene de agua hasta el techo para salir a la superficie. Sangre fría y buena preparación física.

Wikinger, que supondrá una inversión de 1.400 millones, generará 350 MW durante su explotación a 20 años. Entrará en actividad en 2018. Iberdrola ya diseña otro complejo de mayor capacidad, de hasta 1.200 MW, y en aguas del mar del Norte. Su mantenimiento demandará más de 300 operarios.

La eólica marina está en auge, impulsada por la política de la UE de apoyo a la generación renovable. La mayor parte de los futuros parques offshore estarán ubicados en aguas de Reino Unido, Alemania y Francia. En todas esas zonas, Iberdrola tiene proyectos. Ya cuenta con un parque en actividad, el de WoDs, en aguas británicas y con 389 MW de capacidad.