Elecciones generales del 26J

Unidos Podemos no logra asaltar los cielos

La confluencia no logra el sorpasso al PSOE y queda tercera

Los líderse de IU, Alberto Garzón, y Podemos, Pablo Iglesias, este domingo. REUTERSAndrea Comas
Los líderse de IU, Alberto Garzón, y Podemos, Pablo Iglesias, este domingo. REUTERS/Andrea Comas REUTERS

A los miembros de Unidos Podemos, la sonrisa, símbolo de su campaña, se les quedó congelada en el rostro ayer al ver cómo se les escapaba entre los dedos el ansiado sorpasso.

El término, un “adelantamiento” en su traducción más literal, fue acuñado para la tradición política en la Italia de 1976 cuando el Partido Comunista (PCI) de Enrico Berlinguer prometía convertirse en la primera fuerza del país superando a Democracia Cristiana, partido hegemónico en el poder desde la II Guerra Mundial. No lo logró.

En la contienda electoral española, el primer sorpasso del que se habló fue el que se propuso acometer en los años 90 el entonces secretario general de Izquierda Unida, Julio Anguita, que en las elecciones de 1996 trató de convertirse en la primera fuerza de izquierdas superando al PSOE de Felipe González. Tampoco tuvo éxito.

Veinte años después, la maldición del término acompañó a la confluencia liderada por Pablo Iglesias, que buscaba hacer historia superando al PSOE de Pedro Sánchez.

Los resultados de las elecciones generales de ayer dejaron a la formación morada de nuevo como tercera fuerza pese a haberse presentado a las urnas bajo una fórmula electoral diseñada para mirarse cara a cara con el PP, pues en esta ocasión a la amalgama de fuerzas que ya se unieron para los comicios del 20 de diciembre, compuesta por Podemos, En Comú Podem, Compromís, En Marea, más los apoyos de Equo, se les ha adherido en las papeletas del 26 de junio la Izquierda Unida de Alberto Garzón.

En concreto, la confluencia obtuvo ayer 4,89 millones de votos, un 21% del total, lo que se traducirá en 71 escaños en el Congreso de los Diputados frente a los 5.212.631 votos logrados por Podemos y las mareas en diciembre (un 20,68% del total). En número de escaños, Podemos desembarcó en el Congreso con 69 en la breve XI legislatura en la que IU obtuvo dos, con lo que la confluencia logra la misma suma que los partidos por separado. Por territorios, cabe remarcar que la candidatura conjunta logra ser la primera fuerza política tanto en Cataluña, donde ya lo fue, como en País Vasco.

Con todo, los resultados distan de cumplir los objetivos para los que se formó la coalición. Un varapalo especialmente duro para Iglesias, principal valedor de una fórmula electoral no carente de críticos en las propias filas de Podemos, que suponía aprovechar los cerca de 700.000 votos de IU (de un total de 926.783) que no lograron obtener escaño para arrebatar algunos asientos clave al PP y superar al PSOE.

La encuesta del CIS apuntaba a que Unidos Podemos superaría de lejos al PSOE con entre 88 a 92 escaños y un 25,6% de los votos. De hecho, minutos antes comenzar el recuento de votos, con los sondeos a pie de urna, Garzón todavía instaba al PSOE a apoyar un Gobierno liderado por Unidos Podemos.

Finalmente, sin embargo, será la formación morada la que deba decidir si está dispuesta a tratar de facilitar un Ejecutivo de izquierdas liderado por el socialista Pedro Sánchez –y apoyado por fuerzas nacionalistas– en la nueva ronda de negociación de pactos que arrancará hoy. En la última ocasión, Iglesias ofreció apoyo a Sánchez a cambio de la vicepresidencia del Gobierno, una exigencia que los socialistas entendieron como inasumible y que potenció su búsqueda de un acuerdo con Ciudadanos.

“Los resultados no son satisfactorios para nosotros, teníamos unas expectativas diferentes”, reconocía ayer Iglesias, defendiendo eso sí que la confluencia con IU es “el camino correcto” para tratar de lograr un “Gobierno progresista” que se ofreció a negociar con el PSOE.

“El cielo no se toma por consenso, sino por asalto”, dijo Iglesias en el congreso de su partido de octubre de 2014, parafraseando a Marx. Los resultados de ayer, no obstante, descabalgan a Podemos del asalto y le abocan a buscar el consenso.