Avances tecnológicos

HP pone a España en el mapa de la impresión 3D

La compañía busca reinventar la industria manufacturera desde su centro de Sant Cugat, desde donde venderá la tecnología que llevan estas impresoras a partir de octubre

HP pone a España en el mapa de la impresión 3D

La impresión 3D, la puerta a una nueva fabricación personalizada, empieza a tomar fuerza. Y HP quiere que España sea un referente internacional en esta tecnología destinada, dicen, a impulsar la próxima revolución industrial. La reinvención de la industria manufacturera. De su centro de Sant Cugat (Barcelona) sale la tecnología MultiJet Fusion que llevan las impresoras 3D que empezarán a vender a partir de octubre. “Unas máquinas diseñadas para hacer prototipos y producir piezas finales en tiradas cortas y medias”, según cuenta Ramón Pastor, vicepresidente del negocio mundial de impresión 3D de HP. Este lunes 80 empresas de toda Europa visitaron el centro catalán, donde la compañía tiene la sede mundial del negocio de impresoras de gran formato y de 3D, para conocer de primera mano esta nueva propuesta, y el miércoles irán otras 70.

HP está convencida de que su tecnología 3D es la innovación más disruptiva que ha hecho en mucho tiempo y se siente capaz de liderar la transformación que se avecina en la industria de la fabricación. No solo por su tecnología nueva, “capaz de fabricar piezas hasta 10 veces más rápido que las tecnologías 3D actuales y a mitad de precio”, según explican, sino porque ésta les abre un nuevo y enorme mercado, el de la manufactura, que mueve anualmente en todo el mundo 12 billones de dólares. “Ahí pretendemos posicionar a la compañía y a España como un referente, y es el momento de hacerlo porque ya hay otras regiones que están intentando tomar ese liderazgo, como Nueva York, Singapur y Dubai. España debería aprovechar nuestro centro de Sant Cugat como polo de atracción para crear un ecosistema entorno a esta tecnología. Debemos pensar en grande, aprovechar la inercia, la industria local, los centros tecnológicos, los centros educativos y contar con el apoyo de las administraciones”, asegura Alex Moñino, director de marketing mundial de impresión 3D en HP.

La multinacional admite que hoy la impresión 3D se ha convertido en la “niña mimada” de la corporación. Será, dicen, un motor de crecimiento. La previsión que manejan es que en 4 ó 5 años este negocio, que hoy genera en el mundo unos 5.000 millones de dólares, será para ellos mayor que el de la impresión de gran formato, que hoy le reporta más de 1.000 millones de dólares anuales.

Quizás por eso, la compañía no ha dudado en apoyar a la Fira de Barcelona cuando les planteó hace meses la idea de patrocinar en esta ciudad un congreso sobre impresión 3D. Un evento que arrancó el martes y concluye este jueves y que pretende llegar a convertirse en el Mobile World Congress de esta tecnología. El In(3D)ustry, así se llama, reúne en su primera edición unas 30 compañías especializadas en fabricación aditiva (3D) y prevé la asistencia de unas 2.000 personas en los tres días.

Una semilla para tratar de capitalizar esta revolución que promete mejorar los tiempos de producción y de llegada al mercado, lograr una personalización de los productos hasta ahora inimaginables y a precios asequibles y fabricar piezas allí donde se necesite, lo que evitará tener stocks y reducirá los costes logísticos. Pero, como cuentan en HP, dar con una tecnología que permita todo esto “sin renunciar a la velocidad y la calidad de producción que requieren las industrias, sin disparar los costes” no ha sido sencillo.

Los ingenieros de Sant Cugat han desarrollado hasta ocho prototipos diferentes de impresoras 3D hasta dar con el modelo comercial que está a punto de ver la luz. “Iniciamos el proyecto en 2012, pero detrás están nuestros 30 años de inversiones en tecnología de impresión”, insiste Pastor, que destaca que la tecnología 3D de HP imprime a nivel de voxel (un voxel es un píxel en tres dimensiones) y permite una exposición a la energía 1.000 veces superior a los sistemas actuales, lo que “nos permite controlar todas las propiedades del material y aumentar su capacidad de resistencia y torsión”. Otra ventaja frente a la competencia, añade, es que permite reutilizar todo el material sobrante en el proceso de impresión, lo que abarata los costes de producción.

Las máquinas 3D de HP utilizan solo de momento materiales plásticos, pero planean introducir elastómeros y materiales compuestos con fibra de vidrio. “Más adelante podremos modificar el color de las piezas que se impriman, embeber en ellas códigos que faciliten información de forma pasiva cambiando su color, añadir inteligencia integrando circuitos eléctricos (sensores) para que formen parte del internet de las cosas o hacer piezas de un único material pero con distintas propiedades, como una zona rígida y otra flexible.

“Las posibilidades son infinitas”, relatan desde HP, que podría tener otra fortaleza en su aproximación a este mercado. La compañía ha creado una plataforma abierta de materiales, donde cuenta con aliados como Basf, Arkema, Evonik o Lehmannn & Voss, con el fin de enriquecer la oferta disponible y responder a necesidades específicas de diferentes industrias. Igualmente han sellado alianzas con desarrolladores de software como Autodesk, Siemens o Materialise para que estos incorporen de forma nativa soporte a su tecnología 3D, y trabajan con empresas cliente, como Nike (que lleva tiempo utilizando impresión aditiva para fabricar calzado deportivo) o BMW (que ve en esta tecnología un gran potencial para la producción de piezas en serie y la personalización) para desarrollar soluciones que se adecuen a sus necesidades.

“Al final, se trata de crear un modelo de negocio en el que todos ganemos”, añade Moñino, que está convencido de que este trabajo colaborativo ayudará a reducir costes y mejorar la calidad de la impresión 3D para impulsar definitivamente su uso.

“La impresión 3D permitirá relocalizar fábricas en Europa. Dará lugar a fábricas más pequeñas, ágiles y flexibles, porque las fábricas que conocemos nunca más volverán, y España, un país fuerte en automoción y de pymes (a las que esta tecnología de fabricación abre una gran oportunidad), debe estar preparada para la industria 4.0 “, aseguró Helena Herreno, presidenta de HP Iberia.