El futuro incierto del TTIP

  • Los líderes del G-8, en su última reunión en Japón.
    1Los líderes del G-8, en su última reunión en Japón.
  • 2

    El TTIP es el acuerdo comercial más ambicioso que se ha negociado, ya que representa el 40% del PIB y engloba a 800 millones de consumidores. La entrada en vigor del Tratado Transpacífico, que derriba barreras arancelarias y no arancelarias para catorce países (EE UU, Canadá, México, Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam) obliga a acelerar las negociaciones para no perder competitividad.

  • 3

    El secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, ha defendido con vehemencia la firma del Tratado por el impacto beneficioso que tendría sobre la economía española. Esa postura coincidía con la de Reino Unido hasta que el referéndum por la salida de la UE le ha hecho cambiar de opinión. La contestación desde Alemania y Francia no ha dejado de crecer y eso ha dividido mucho las posiciones en el seno de la UE.

  • 4

    El Instituto de Estudios Económicos, cuyo presidente es José Luis Feito (en la imagen) ha realizado un informe sobre el impacto que el TTIP tendrá en la economía española. Prevé que su aplicación aportaría siete décimas adicionales al crecimiento y generaría 70.000 puestos de trabajo al año. Especialmente significativo es el último dato, teniendo en cuenta que serviría para reducir la abultada tasa de paro.

  • 5

    La ONG Greenpeace revoluciona las negociaciones entre las delegaciones europea y estadounidense con las revelaciones de las posiciones de EE UU, hasta ese momento desconocidas. En ellas la protección medioambiental desaparece, el principio de precaución (que permite tomar medidas para proteger a los ciudadanos incluso cuando no exista una certeza abrumadora sobre los efectos perjudiciales de una sustancia, una tecnología o un producto) tampoco figura y en el que las grandes empresas ganan poder frente a los países.

     

     

  • 6

    Tras las revelaciones de Greenpeace, la delegación europea en la negociación, encabezada por el español Ignacio García Bercero (en la imagen), no da por acabado el proceso, pero sí ha asegurado con rotundidad que la UEno sacrificará su posición para cumplir el calendario y que es mejor un buen acuerdo, que otro que no cubra las expectativas que ha generado la liberalización de los intercambios comerciales. Todo apunta a que se firmará, pero que la rúbrica se podría demorar varios años.

     

     

  • 7

    Ese frenazo en las negociaciones también supone un serio revés para muchas compañías españolas, ligadas al sector agroalimentario, a la automoción o el textil, tres de los sectores que más se podrían ver beneficiados por la supresión de trabas arancelarias y no arancelarias. Un buen ejemplo que ilustra a la perfección se produce entre los productores de conservas. España es el principal proveedor europeo de alcachofas o pimientos en conserva a EE UU, nación que concentra el 30% de la demanda mundial.

  • 8

    Las posiciones entre los partidos políticos están también divididas. El PP apoya cualquier acuerdo "que genere riqueza y nuevas oportunidades, el PSOE también "siempre que garantice los derechos sociales, medioambientales, sanitarios o de seguridad alimentaria", mientras que Ciudadanos condiciona su apoyo a que se apliquen medidas de protección a las pymes. En el otro lado, Unidos Podemos considera que "es una amenaza a la soberanía, a la democracia y al Estado de bienestar porque concibe las regulaciones sociales y medioambientales como un obstáculo al comercio"