Aerolíneas

Vueling y sus pilotos inician el verano al borde del conflicto

El Sepla prevé acciones en defensa del convenio en las bases del exterior

Un avión de Vueling aterriza en el aeropuerto barcelonés de El Prat.
Un avión de Vueling aterriza en el aeropuerto barcelonés de El Prat.

El colectivo de pilotos de Vueling vuelve a atrincherarse ante un posible enfrentamiento con la dirección. Tanto es así que el sindicato Sepla celebró el jueves una asamblea en el centro de trabajo de Barcelona en la que, a modo de moción de confianza, preguntó a comandantes y segundos si están dispuestos a respaldar a la sección sindical en futuras acciones de protesta. Entre las medidas, la temida huelga. Y el sentido del voto fue prácticamente unánime a favor.

Este colectivo laboral formado por 900 empleados vuelve a quejarse por lo que entiende un reiterado incumplimiento del convenio colectivo, especialmente en lo que toca a las bases en el exterior. La mayor aerolínea española de bajo coste, integrada en el holding IAG junto a Iberia, British Airways y Aer Lingus, tiene aviones pernoctando en Roma, Palermo y Catania, en Italia, y en los parisinos Orly y Charles de Gaulle. En estos aeropuertos se encuentra el puesto de trabajo de 110 pilotos y copilotos, además de atenderse operaciones en línea en Florencia y Amsterdam.

Tras el acuerdo sellado en el verano de 2015, en el que se aplicaba a los expatriados el convenio español de Vueling cuando este no entrara en conflicto con la normativa laboral local, el Sepla vuelve a tener fuertes disensiones con la empresa. Entre sus denuncias figura la “no inclusión del propio convenio en los contratos de trabajo, en contra de lo acordado, o que no se respete el escalafón ni la voluntariedad de los profesionales a la hora de elegir a los pilotos que ocupan las bases extranjeras”, según se expuso en la asamblea.

Sepla ha firmado un pacto con el italiano Anpac para cubrir a los pilotos en Italia

Los puestos fuera de España, explican desde la plantilla, deberían cubrirse con voluntarios, y el orden de preferencia para acceder a esas plazas debe primar la antigüedad. En caso de que no haya personal dispuesto, que suele ser lo habitual, los forzosos se eligen comenzando por el personal con menos antigüedad. Sin embargo, el sindicato habla de “una selección caprichosa”.

“Hemos escuchado las propuestas del sindicato y las tenemos muy en cuenta; el nuevo comité de dirección de Vueling lo tiene como una prioridad”, se afirma desde la cúpula de la empresa, que tilda este asunto interno de “confidencial”.

Alianza en Italia

A falta de competencias para influir en las decisiones que afectan a las operaciones fuera de España, la sección sindical del Sepla en Vueling ha sellado un acuerdo con el sindicato italiano de pilotos Anpac. Con este movimiento crea un paraguas de protección para los casi 80 comandantes y segundos que ahora tienen su puesto de trabajo en Italia. A ellos se les ofrece la doble afiliación sin que tengan que pagar una cuota adicional.

Al margen de las cuestiones relacionadas con el convenio, también ha motivado fuerte indignación entre los empleados la consigna –“prohibición” dice el Sepla– de la dirección para que los pilotos eviten hablar con periodistas o hacer comentarios sobre la empresa en las redes sociales. El sindicato ha criticado publicamente estas directrices afirmando que van contra la libertad sindical y de expresión. “Estamos en contacto con el sindicato para responder a las preguntas necesarias sobre esta cuestión”, afirma la dirección.

Con este mar de fondo, el Sepla ha pedido una reunión del comité de interpretación del convenio que la empresa debe celebrar en este mes de junio atendiendo al plazo de 30 días que tiene para convocarla. Desde el Sepla se está tensando la cuerda a sabiendas de que la low cost está en el momento álgido del ejercicio.

Según las fuentes consultadas, en la citada asamblea de pilotos se dio por sentado que hay margen para la negociación. De hecho, el Sepla otorgó 100 días de margen para que el nuevo consejero delegado, Javier Sánchez Prieto, procedente de Iberia, tomara posesión del cargo, conociera la empresa por dentro y tomara decisiones. A ese colchón de confianza le restan aún tres semanas, pero el ejecutivo empieza a sentir la presión sindical.

 

Carga sincronizada desde el colectivo de azafatas

El sindicato que representa de forma mayoritaria a los tripulantes de cabina de pasajeros en Vueling, Stavla, se ha sumado al Sepla en las críticas a la dirección de la aerolínea. Según publicó el viernes la publicación especializada Preferente, la sección sindical alerta de una fuerte desorganización desde el pasado mes de marzo, coincidiendo con el traslado del consejero delegado Alex Cruz al puesto de máxima responsabilidad ejecutiva en British Airways. Sin embargo, Stavla no achaca el caos al relevo en la dirección sino a la “falta de personal en la gran mayoría de los departamentos” y a “una planificación inadecuada”.

Desde el colectivo se afirma que se ha intentado el contacto con los responsable de la aerolínea catalana desde hace un mes para trasladar su inquietud por la deriva de la empresa en plena temporada de verano, pero al parecer no han tenido aún acceso a ese encuentro.

Desde Stavla, que prácticamente ha salido a los medios con sus reivindicaciones al mismo tiempo que Sepla, se sostiene que los trabajadores están sufriendo cambios diarios en sus jornadas de trabajo y que se suceden las incidencias a nivel operativo. Una situación que estaría generando “retrasos y cancelaciones que afectan a miles de pasajeros cada día”.

La compañía tiene como consejero delegado a Javier Sánchez Prieto, quien fue previamente director general financiero de Iberia. Junto a él pasaron de Iberia Express a Vueling Jorge Saco, como director de áreas corporativas, y Valentín Lago, que tomó la responsabilidad sobre la producción de la aerolínea.