Copa del Rey

Puigdemont no irá a la final de Copa por la prohibición de las esteladas

El Gobierno ha decidido prohibir la exhibición de las banderas independentistas catalanas al entender que la ley del deporte no admite este tipo de símbolos.

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont.
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont.

El Gobierno ha prohibido a los asistentes a la final de la Copa del Rey que disputarán el domingo el Barça y el Sevilla en el Vicente Calderón introducir banderas esteladas, una decisión que ha motivado la protesta de la Generalitat, cuyo presidente, Carles Puigdemont, ha anunciado que no irá al partido.

El Ejecutivo ha decidido prohibir la exhibición de las banderas independentistas catalanas al entender que la ley del deporte no admite este tipo de símbolos, según han explicado fuentes de la Delegación del Gobierno en Madrid.

Pero la medida ha soliviantado a la Generalitat, hasta el punto de que Puigdemont ha anunciado que no asistirá a la final por una “grave vulneración del derecho de expresión de miles de catalanes”. Ha recordado el presidente de la Generalitat que la estelada es “perfectamente legal y democrática” y es una bandera “sostenida en las manos de millones de catalanes” que ven en ella “un símbolo de libertad”.

En una línea similar, el vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, ha tildado de “incomprensible” la decisión de prohibir una bandera “plenamente democrática”.

Más allá ha ido el diputado de ERC Joan Tardá, quien se ha mostrado partidario de que el Barça no dispute el partido ante el ataque a la libertad de expresión de los catalanes.

La delegada del Gobierno ha explicado anteriormente que los asistentes al campo tendrán que pasar por dos “exhaustivos” anillos de seguridad en los que serán cacheados por la policía para evitar la entrada de objetos prohibidos. Por su parte, Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia, ha reconocido a Efe que la bandera independentista puede dar lugar a una confrontación política, pero su prohibición no tenía que haberse asignado al artículo de la ley del deporte que prohíbe los símbolos que inciten a la violencia.